Todos los dueños de una mascota tienen un dilema a la hora de comprar sus alimentos, puesto que al llegar al pasillo se encuentran con diferentes marcas que afirman ser ‘la mejor’.
Con empaques que afirman tener salmón del Atlántico, que si es para razas pequeñas o para cachorros deportistas. La oferta es infinita. Pero elegir el alimento adecuado no es solo cuestión de presupuesto; es una decisión que define qué tan sana estará la mascota en unos años.

Para no perderse en este laberinto de marcas, el portal PetSpace ha revelado un truco muy humano y sencillo para descubrir si el consumidor está comprando contenido de calidad o puro marketing. Lo curioso es que la respuesta no está en la foto del perro feliz del empaque, sino en la manera exacta en la que escriben el nombre del producto.
La regla de oro es fijarse en las palabras que acompañan a la proteína:
Si el paquete dice simplemente “comida de pollo” o “alimento de salmón”, significa en el mayor de los casos que al menos el 95% de ese producto es carne real. Este es el estándar más alto y lo que realmente deberías buscar si quieres que la mascota tenga una nutrición premium.

Sin embargo, aquí es donde el lenguaje del marketing se pone creativo para ocultar porcentajes bajos. Cuando el alimento utilice términos como “cena”, “fórmula”, “plato” o “entrada de pollo”, enciende las alarmas.
Puesto que esto indica que el contenido de proteína cae drásticamente, situándose entre un 25% y un 94%. Sigue siendo alimento, claro, pero ya no es la opción más pura que un perro podría recibir.
Pero hay un nivel todavía más bajo que muchos desconocen. Si en el empaque aparece la preposición “con”, como en “croquetas con cordero”, la normativa es tan flexible que la empresa solo está obligada a incluir un 3% de esa proteína. Es decir, casi nada. En cambio, si el nombre es “Comida de cordero”, la calidad es superior.
Es un detalle lingüístico casi invisible, pero hace toda la diferencia del mundo. Organizaciones como la AAFCO han estudiado estos patrones para ayudarnos a entender que la salud de nuestro mejor amigo empieza por saber leer lo que las marcas no nos dicen a simple vista.
Aprender este truco te permitirá invertir, direccionar mejor la inversión en la alimentación para las mascotas y, sobre todo, cuidar de verdad al integrante de cuatro patas de la familia.
