La icónica e imponente torre de Pisa o torre inclinada de Pisa, es la torre campanario de la catedral de Pisa, situada en Italia, construcción que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987. Lo que realmente se ha permitido destacar de este torre entre los turistas es la inclinación de cinco grados hacia el sur y su interrogante si esta estructura romana podría caerse.
Por tal motivo, los ingenieros de la Universidad de Bristol en Reino Unido manifiestan que esta curvatura poco natural que presenta la torre no fue construida para estar inclinada, por lo que ellos aseguran que no cuenta con los recursos necesarios para soportar terremotos o desastres naturales.

La torre no debería estar inclinada
Las obras iniciaron en 1173 en medió de las guerra que atravesaba en su momento el país, por tal motivo, se presentaron muchas pausas, lo que provocó que su construcción durará por casi dos siglos.
Un poco después de que se comenzó la construcción, cuando llevaban los primeros pisos de los ocho, se empezaba a notar una inclinación causada por el suelo, que no era ideal para construcciones.
La solución para ese entonces fue construir cada piso en un ángulo diferente que permitiera corregir la inclinación, lo cual solo causó que se inclinara más.
En el año 1370 cuando finalizó su construcción, según los datos muestran que la torre se inclinaba 1,6 grados hacia el sur. Sin embargo, hubo un momento en que la torre llegó a una inclinación de cinco grados, como está actualmente.

¿Cuándo podría caerse?
Esta construcción, que tardó alrededor de 200 años, ha permitido que muchos expertos se hagan esta pregunta que sigue inconclusa, pues según sus estimaciones, es posible que la Torre de Pisa vuelva a inclinarse otros 5,5 grados en los próximos 300 años.
Uno de los mayores problemas desde el inicio de la edificación ha sido el suelo blando que en la actualidad sigue presente, por lo que cualquier eventualidad sobrenatural podría resultar fatal. No obstante, aseguran que para que eso ocurra debe darse un terremoto superior a los 9 grados de magnitud en la escala Richter. Aunque por el pasar de los años, se han defendido dos condiciones que promueven la resistencia de la torre.
Según análisis realizados por Gabriele Fiorentino, un investigador en el Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad de Bristol, Reino Unido, hay dos condiciones que podrían asegurar la estabilidad de la misma.
La primera hipótesis es el tiempo de inclinación, pues tantas décadas torcida han ayudado a que la tierra debajo de la construcción se compacte a su alrededor. Por lo tanto, ha sido resistente a las pequeñas vibraciones sísmicas. La segunda hipótesis que se maneja, va dirigida a su estructura robusta, pues al igual que muchas edificaciones romanas, la Torre de Pisa posee una base el doble de gruesa que su cubierta, por lo que es muy difícil que pueda caerse solo por estar inclinada.
Hasta el día de hoy, la mayoría de los análisis intentan comprender por qué la estructura sigue en pie con tal inclinación. Por su parte, el Gobierno italiano busca mantener uno de sus lugares turísticos más transitados, seguro, debido a la cantidad de personas que lo visitan a diario.
