Vacuna Hipra
La vacuna española Hipra avanzó a la fase III de ensayos clínicos. - Foto: SOPA Images/LightRocket via Gett

coronavirus

Coronavirus: Hipra, la vacuna española, pasa a última fase de ensayos

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios autorizó la fase III de la vacuna.

Una nueva vacuna contra la covid-19 podría estar lista para materializarse en el futuro cercano, esta vez, con sello de fabricación español. Este martes primero de febrero, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) autorizó la fase III de ensayos de la vacuna PHH-1V, desarrollada por la farmacéutica internacional Hipra.

La vacuna de Hipra, diseñada y fabricada en España, está cada vez más cerca. Es un éxito de la colaboración público-privada en I+D+I del que tenemos que sentirnos muy orgullosos, un ejemplo de la cultura de la innovación que tanto necesitamos para transformar nuestro país”, celebró la ministra de Ciencia e Innovación del Gobierno de España, Diana Morant.

De acuerdo con lo informado desde el Ministerio de Sanidad, la tercera fase del ensayo clínico se desarrollará en 20 hospitales de España, Italia y Portugal, además, incluirá a 3.000 voluntarios mayores de 16 años que hayan recibido otras pautas de vacunación primaria, es decir, que hayan sido inoculados con biológicos de Pfizer, Moderna, AstraZeneca o Janssen. Así mismo, manifestó que a los participantes se les realizará un seguimiento de 52 semanas hasta finalizar el ensayo.

Según anotó el diario ABC, en el ensayo participarán 17 hospitales españoles, así como dos centros de salud de Portugal y uno de Italia. Ahora, el siguiente paso consiste en verificar que los posibles participantes cumplan con los requisitos establecidos para dar inicio formal a la tercera fase del ensayo clínico de la vacuna Hipra.

Coronavirus en España

Al igual que varios países en el mundo, especialmente europeos y Estados Unidos, en América, España también registró un repunte notable en el promedio de casos diarios de covid-19. Las fiestas decembrinas, la reactivación y el avance de la variante ómicron, entre otros, significaron la llegada de una nueva ola de la pandemia.

Según datos de Our World in Data y JHU CSSE COVID-19 Data, España acumula un total de 9,96 millones de casos de coronavirus desde que comenzó la pandemia. En cuanto a las muertes ocasionadas por el virus, la cifra asciende a más de 93.000.

Respecto al promedio de casos durante la última semana, con corte al 31 de enero, España registró cerca de 97.000 contagios diarios, manteniendo una tendencia alta en comparación con el mismo periodo del año pasado.

Dos años de desinformación sobre las vacunas contra la covid-19

La desinformación sobre las vacunas contra la covid-19 es un fenómeno mundial que alimenta la desconfianza del público y contribuye a socavar las campañas de vacunación. El principal mecanismo de la desinformación es exagerar los efectos secundarios o incluso inventarlos para hacer creer a la gente que los biológicos son más peligrosos que la misma enfermedad.

Cifras distorsionadas sobre los “efectos secundarios”

Como cualquier producto sanitario, las vacunas contra la covid-19 pueden tener efectos secundarios, pero innumerables publicaciones en las redes sociales exageran su número y su gravedad.

A menudo se usa el mismo procedimiento: utilizar indebidamente las cifras para asustar a la gente, como hizo recientemente la diputada francesa Martine Wonner. Citó las cifras del sistema estadounidense VAERS, que registra cada vez que alguien señala un posible efecto secundario relacionado con las vacunas.

Pero estos datos no indican ninguna relación entre causa y efecto: pueden “contener información incompleta, inexacta, incidental o no verificable”, advierte el propio VAERS en su web. En la mayoría de los países, cualquier ciudadano o trabajador sanitario puede señalar un posible efecto secundario, pero son las autoridades sanitarias las que deben determinar si las vacunas son las culpables.

Riesgos sin base científica: sistema inmunitario, sida y ADN

La teoría de que las vacunas debilitan o incluso destruyen el sistema inmunitario es un argumento clásico de los antivacunas, que volvió a aparecer durante la pandemia. A principios de enero, algunas publicaciones llegaron a afirmar, sin ningún fundamento científico, que “las personas totalmente vacunadas desarrollarán el sida”.

Sin embargo, la comunidad científica ha negado en repetidas ocasiones esta afirmación: al contrario, las vacunas se utilizan para reforzar el sistema inmunitario de modo que el organismo pueda combatir rápida y eficazmente los agentes patógenos, en este caso el SARS-CoV-2, el virus responsable de la covid-19.

Otra información falsa recurrente es que las inyecciones “te hacen estéril”. Expertos de todo el mundo han explicado que esta idea no se basa en ningún dato científico y que no hay nada en la vacuna que pueda provocar esterilidad.

La teoría de que las vacunas de ARN mensajero cambian el genoma es otro de los “grandes éxitos” de la desinformación antivacunas. Pero es totalmente imposible, entre otras razones porque el ARN mensajero de la vacuna no llega al núcleo de la célula, donde se encuentra el ADN.

Luego del caso en Palmira, las autoridades recordaron la importancia de la vacunación contra la covid-19. Imagen de referencia, no corresponde al hecho en mención. Foto: (Leon Neal, Pool via AP)
El mundo continúa avanzando en los planes de vacunación, en un intento por desvanecer la pandemia. Foto: (Leon Neal, Pool vía AP) - Foto: Foto: (Leon Neal, Pool via AP)

¿Muchos vacunados entre los infectados?

Las estadísticas sobre los vacunados, los infectados y los hospitalizados se distorsionan regularmente o se descontextualizan para afirmar que las vacunas son inútiles. Muchos internautas sostienen, basándose en cifras oficiales, que en Francia hay más infectados vacunados que no vacunados en números absolutos.

Pero esto no demuestra que las vacunas sean inútiles. Independientemente de las estadísticas, hay que tener en cuenta que en Francia más de tres cuartas partes de la población está vacunada, e incluso más en determinados grupos de edad. Al mismo tiempo, como se sabe desde el lanzamiento de las vacunas, estas no evitan totalmente la infección y la transmisión del virus. Por lo tanto, es matemáticamente inevitable que la proporción de personas vacunadas sea muy alta entre los infectados.