Mundial 2026

El corazón en la cancha: Arcadia reproduce la carta de Yan Diomande a su fallecida hermana

Son deportistas, pero antes son seres humanos con historias de perseverancia y duelo. Lo prueban estas profundas y sentidas palabras del joven futbolista marfileño a Roxane, la persona que siempre creyó en él.

GoogleSiga todas las noticias de la cultura en Discover, manténgase al día con las novedades

18 de junio de 2026 a las 9:25 a. m.
Yan Diomande celebra el gol de Amad Diallo contra Ecuador, en el partido de la Copa Mundial 2026. Ya sabemos en quién estaba pensando...
Yan Diomande celebra el gol de Amad Diallo contra Ecuador, en el partido de la Copa Mundial 2026. Ya sabemos en quién estaba pensando... Foto: FIFA via Getty Images

Vale anotar y aplaudir lo que ha logrado el portal The Players Tribune, al convertirse en un espacio donde los deportistas comparten con el mundo algo profundo, muy profundo de sus vidas, capaz de conmovernos a nivel humano, más allá de la disciplina que practiquen.

Gianni Infantino, presidente de la FIFA que organizó el primer Mundial con 48 selecciones
‘Fracking deportivo’: veremos el mundial de fútbol 2026 conscientes de que es un evento racista

Ya había emocionado hace pocos días, publicando una carta de Edin Džeko a los niños de Bosnia y Herzegovina, recalcándoles que nada es imposible. Si él, un pequeño que sobrevivió al sitio de Sarajevo, llegó a convertirse en una estrella del deporte internacional y a jugar un mundial, ellos pueden también.

Ahora, en una publicación más reciente, el portal compartió una carta escrita por el joven futbolista Yan Diomande, nacido en 2006, integrante de la selección de Costa de Marfil que viene de derrotar a Ecuador en su partido inicial en el torneo. La dirige a su hermana Roxane, que ya no lo acompaña de cuerpo, pero que, como se hace evidente, jamás dejará de estar con él.

En esta tribuna de Arcadia hemos hablado de cómo este mundial ha hecho cosas terribles que contradicen el espíritu de quizá la competencia más hermosa del mundo (junto con los Olímpicos), pero también enfatizamos que una cosa es lo que hacen la organización y el país anfitrión y otra lo que les representa a los futbolistas hacer parte de ella (algo de eso se sintió en la victoria de ayer de Colombia, cuando el Cucho Hernández peleó un balón imposible y metió un centre gol increíble).

Esta carta lo refuerza poderosamente. La reproducimos, enfatizando que viene de ese portal donde los jugadores y deportistas hablan directamente al público, porque el mundo entero necesita leerla. Esto dice:

Querida Roxane,

¿Te acuerdas de cuando alguien me compró una camiseta falsa del United y yo escribí Ronaldo 7 en la espalda con un marcador negro?

Ni siquiera sabíamos si éramos ricos o pobres, simplemente éramos felices.

¿Te acuerdas de cuando 25 personas dormían en la misma casa en Abiyán? Mamá quería ver sus telenovelas y todos los demás querían ver películas. ¿Te acuerdas de cómo siempre fingía dormir para luego ir a la sala de la televisión después de medianoche? Ponía el volumen muy bajo, solo dos barras, y veía fútbol en la oscuridad mientras soñaba.

¿Te acuerdas de cuando los mayores me vieron jugar en la tierra y me apodaron “Roberto Carlos” por la potencia de mis tiros? ¿Y recuerdas cómo yo estaba secretamente enfadado porque CR7 era mi ídolo?

¿Te acuerdas de cuando me fui a jugar tan lejos de casa a los 9 años? Estaba en Inter Foot Sud Comoé, muy cerca de la frontera con Ghana, siendo solo un niño pequeño y solo. No sé si alguna vez te conté esta historia, pero los otros niños y yo solíamos ir al pueblo a robar papas porque teníamos mucha hambre. Hacíamos un “atraco a un banco” donde dos niños distraían al vendedor y los otros 18 salíamos corriendo con un par de papas que ni siquiera estaban buenas, pero que nos sabían increíble. Siguen siendo mi plato favorito: papas hervidas con aceite de oliva.

¿Te acuerdas de cuando tuve mi primer par de guayos de verdad y dormía con ellos? Al crecer, siempre jugaba con sandalias de plástico blancas y, de hecho, incluso ahora cuando vuelvo a casa sigo jugando con ellas; es nuestra tradición.

¿Te acuerdas de cuando yo volvía a casa y tú les decías a todos mis amigos del barrio: “¿Por qué habéis dejado de entrenar? Yan no os va a comprar coches, tenéis que seguir trabajando”?

Tenías 10 años y ya eras mi representante.

¿Te acuerdas de cuando nos sentábamos y soñábamos con irnos a vivir a Francia? Soñábamos con que iríamos de compras y tendríamos nuestro propio apartamento, de que yo sería un futbolista rico con coches y una gran casa, y de que tú no tendrías que preocuparte por nada. Tú fuiste quien siempre creyó que yo sería el próximo Cristiano, cuando todos los demás se reían.

¿Te acuerdas de cuando me fui al instituto a Estados Unidos a los 15 años y echaba mucho de menos mi hogar? Durante meses no entendía nada de lo que la gente decía, hasta que me pusieron al lado de un alumno francés que intentaba traducirme todo. Me acuerdo de que te llamaba y te decía que no te ibas a creer que allí los niños se peleaban con los profesores, cuando en nuestra casa ni siquiera pestañeas ante los mayores.

¿Te acuerdas de cuando no podía creer que los niños fumaran y tú me decías que era como si estuviera en una serie estadounidense?

¿Te acuerdas de todas las veces que me pusieron a prueba en clubes como el Bournemouth, Chelsea, Rangers, Olympiakos o Crystal Palace? Jugadores como Eze y Olise incluso me dijeron que era muy bueno

Pero aun así no me retenían.

Ni siquiera los equipos de reserva de la MLS me querían, y yo no entendía por qué, jamás m dieron una razón. Los adultos, que se encargaban de llevarme por toda Europa se ocupaban de todo, mientras que todos decían siempre “No”.

Mi visa expiró, mi sueño llegó a su fin y me enviaron de vuelta a África, donde lloramos juntos.

Tú fuiste la única que nunca dejó de creer en mí. Unas semanas más tarde, firmé con el Leganés y lloramos lágrimas diferentes. Eso fue cuando todavía tenía emociones.

Hoy, no siento nada y es como si ya ni siquiera fuera humano. Desde que moriste, estoy simplemente vacío.

'Consagración' marca el regreso de la directora Deborah Colker al Teatro Colón de Bogotá.
“¡Si no se vive, no se tiene qué decir!”: Deborah Colker regresa a Colombia, Arcadia habló con ella

Creo que ni siquiera derramé una lágrima el día que me dijeron que te habías ido. Simplemente estaba en estado de shock.

Fue unas semanas después de mi debut como profesional con el Leganés contra el Real Madrid a los 18 años, algo que era una locura y un sueño,

Pero luego se convirtió en una pesadilla. Alguien me llamaba sin parar desde mi país.

Al contestar, ni siquiera trataron de suavizar el golpe. Sabes cómo es allá, sin emoción, solo...

“Tu hermana se ha ido...”

“¿Qué?”

“Está muerta. Alguien puso algo en su vaso en una fiesta y nunca se despertó. Se ha ido”.

Tenías 15 años.

15 años.

Nunca tuve respuestas y no sé si quiero saber por qué. Quizá fue por celos, quizá es una de las cosas que pasan en nuestro país. Quizá te pude haber protegido. No lo sé.

Intento confiar en los planes de Dios. Es lo único que puedo hacer. No trato de olvidar por que sé que no voy a olvidar. Lo que puedo hacer es usar el dolor para trabajar más duro y lograr todo lo que soñamos.

Escribo esto porque no puedo hablar de ello; es mi forma de hacerte saber que voy a hacer todo lo posible para que vivas a través de mí y asegurarme de que todo el mundo conozca tu nombre. El mundo entero.

Todo lo que hago en un campo de fútbol es por ti.

Han pasado tantas cosas desde la última vez que te vi. No te lo creerías. Ni yo mismo me lo creo.

¿Sabes qué es una locura? Después de mi debut contra el Real Madrid, ¡hasta intercambié camisetas con Mbappé! ¿Te acuerdas cuando lo veíamos jugar y decías: “¿Mbappé? Sí, es bueno. Pero mi hermano es mejor?"

Me equivoqué en una cosa: no quiero ser rico. Veo el efecto que tiene en las personas, en la familia. Cuando estaba en el Leganés, todo el dinero que ganaba lo enviaba a casa, hasta el punto de que el dinero se convirtió en una carga. Me pedían más y más.

Me imagino que pensaban que ya era millonario. Ni siquiera tenía apartamento. Vivía en el centro de entrenamiento, en una habitación sin televisión. Solo fútbol y dormir, fútbol y dormir.

No quería una casa grande ni coches, solo quería darlo todo en el fútbol para demostrarle al mundo que mi hermana tenía razón.

Yan Diomande Costa de Marfil
Yan Diomande le escribe a su hermana: "tu hermano va a jugar para Costa de Marfil, como Drogba, como Yaya, como Gervinho". Añade, "Siempre decías que yo podría ser mejor que Cristiano. Si lo veo allí, le daré recuerdos de tu parte". Foto: ANP via Getty Images

Ah, esto te va a parecer gracioso.

Cuando fui transferido al RB Leipzig, siempre llegaba tarde. Bueno, no tarde. Llegaba a tiempo, pero en Alemania eso significa llegar muy tarde. Ya sabes lo que hice después. Me lo tomé como algo personal.

Mis compañeros empezaron a llamarme “El Alemán” porque empecé a llegar 90 minutos antes a todo.

Siempre tengo que hacerlo todo en exceso. No me guardo nada. Siempre lo dijiste.

El campo es el único lugar donde me siento como en casa ahora, donde estoy tranquilo y donde puedo hablar contigo. Solo desearía que estuvieras aquí para poder decirte: “Lo hicimos, todo lo que dijiste se ha hecho realidad”.

Mañana nos vamos para el Mundial y tu hermano va a jugar para Costa de Marfil, como Drogba, como Yaya, como Gervinho.

Ni siquiera lo veo como un partido, sino como un escenario para mostrarle al mundo lo que tú viste en mí. Cada vez que marque un gol, me aseguraré de que todos conozcan tu nombre y no te olviden.

Siempre decías que yo podría ser mejor que Cristiano. Si lo veo allí, le daré recuerdos de tu parte.

Voy a cumplir lo que predijiste, lo juro. Incluso antes de tener guayos adecuados, ya le decías a todo el mundo: “Mi hermano se va a convertir en el más fuerte del mundo”.

Demostraré que tenías razón o moriré en el intento.

Tu hermano, Yan.