La filosofía contemporánea está de luto tras confirmarse la muerte de Jürgen Habermas a los 96 años, uno de los pensadores más influyentes de la actualidad.
El también sociólogo alemán fue reconocido en todo el mundo por su aporte a la teoría crítica y por sus reflexiones sobre la comunicación, la democracia y el papel del debate público en las sociedades modernas.
Habermas nació el 18 de junio de 1929 en Düsseldorf, Alemania, y con el paso de los años se consolidó como una de las figuras más destacadas de la llamada segunda generación de la Escuela de Frankfurt, corriente de pensamiento que buscó analizar de manera crítica las estructuras sociales, políticas y culturales del mundo contemporáneo.

Pese a que no hay mucha información sobre las causas de su muerte, el editor de Habermas, Suhrkamp, dijo que murió el sábado en Starnberg, cerca de Múnich.
Durante varias décadas, Habermas intervino frecuentemente en asuntos políticos. Su extensa obra trascendió las fronteras de las disciplinas académicas y filosóficas, ofreciendo una visión de la sociedad moderna y la interacción social. Entre sus obras más conocidas se encuentra la Teoría de la acción comunicativa, la cual se dividió en dos volúmenes.
Habermas, que tenía 15 años cuando la Alemania nazi fue derrotada, recordó más tarde el comienzo de una nueva era en 1945 y su toma de conciencia de la realidad de los crímenes nazis como algo sin lo cual no habría encontrado su camino hacia la filosofía y la teoría social. Recordó que “de repente te das cuenta de que habías vivido en un sistema políticamente criminal”.

Mantuvo una relación ambivalente con el movimiento estudiantil de izquierda de finales de la década de 1960 en Alemania y otros países. Si bien participó activamente en él, también advirtió en su momento sobre el peligro de lo que denominó “fascismo de izquierda”, en reacción a un discurso incendiario de un líder estudiantil que, según él, estuvo “un tanto fuera de lugar”.
Posteriormente, reconocería que dicho movimiento impulsó una “liberalización fundamental” de la sociedad alemana.
Habermas nació el 18 de junio de 1929 en Düsseldorf y creció en la cercana Gummersbach, donde su padre dirigía la cámara de comercio local. A los 10 años, ingresó en la Deutsches Jungvolk, una sección de las Juventudes Hitlerianas para chicos más jóvenes.

Nació con paladar hendido, lo que requirió repetidas operaciones durante su infancia, una experiencia que contribuyó a moldear su posterior pensamiento sobre el lenguaje.
Habermas afirmó haber experimentado la importancia del lenguaje hablado como «un elemento común sin el cual, como individuos, no podemos existir» y recordó las dificultades que tenía para hacerse entender. También habló de la “superioridad de la palabra escrita” y dijo que “la forma escrita disimula las deficiencias de la oral”.
*Con información de AP.
