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Paweł Pawlikowski sobre ‘Fatherland’: “Me gusta que la historia confronte a mis personajes”

Arcadia comparte enteramente el encuentro del que hizo parte con el director y guionista polaco, que estrena ‘Fatherland’ en Colombia. Esta nueva obra maestra se ubica en 1949, en blanco y negro, en una Alemania dividida...

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23 de octubre de 2026 a las 12:08 p. m.
Licenciado en literatura y filosofía, con un extenso trabajo de postgrado en Oxford sobre literatura alemana, Pawel Pawlikowski, nació en Polonia en 1957.
Licenciado en literatura y filosofía, con un extenso trabajo de postgrado en Oxford sobre literatura alemana, Pawel Pawlikowski, nació en Polonia en 1957. Foto: ©AgataGrzybowska

Ahora que está en salas Fatherland, la nueva y enorme película del maestro polaco Paweł Pawlikowski, de la cuál escribimos una reseña en nuestra edición impresa pasada (que puede leer en este enlace), en Arcadia compartimos toda la charla que sostuvo con medios del mundo, por lo mucho que revela sobre su mirada y su manera de abordar su arte y el arte en general.

MEDIOS: Como cineasta consolidado, ¿se ha enfrentado alguna vez al dilema “Mickey Mouse o Stalin”?. ¿Sufrió presiones en términos de qué cine quieren otros que haga?

PAWEŁ PAWLIKOWSKI: Nunca hice películas en un sistema totalitario y siempre evité Hollywood. Logré mantenerme al margen, fiel a Europa, a la financiación pública y sin grandes presupuestos, por lo que evité ese dilema.

Fatherland / Tierra de mi padre / 2026
'Fatherland' nace de un guion de 61 páginas. Foto: ©AgataGrzybowska
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ARCADIA: Paweł, en la era de las películas de tres horas, usted nos ofrece en Fatherland 75 minutos de brillantez (y Cold War duró 90 minutos, si bien recordamos). Es un cine muy directo. Díganos, desde la etapa de escritura hasta el montaje, ¿cuándo sabe que su película está terminada?

P.P.: Intento escribir un guion muy sencillo y habitualmente suelen ser bastante cortos. El guion de esta película tenía unas 61 páginas. A veces lo sobreescribo un poco para los financiadores, para que puedan ver hacia dónde se dirige todo y las emociones que implica, pero al final me gusta simplificarlo y darme espacio para cambiar cosas en todo momento. Sin embargo, necesito tener un comienzo claro, saber de qué trata, tener escenas ricas e importantes y definir el final; siempre tengo claro el final. En todas mis películas suelo tener solo dos personajes “y medio”, o dos personajes principales y un tercero; es algo que hago desde Last Resort.

Al concentrarme en pocos personajes puedo enfocarme en escenas potencialmente fuertes que se cuenten de forma visual. De ese modo sé que el resultado será muy concentrado y evito escenas que solo sirvan para explicar, ilustrar o dar información, porque no es divertido de rodar ni de ver.

Al concentrarme en pocos personajes puedo enfocarme en escenas potencialmente fuertes que se cuenten de forma visual. De ese modo sé que el resultado será muy concentrado y evito escenas que solo sirvan para explicar, ilustrar o dar información, porque no es divertido de rodar ni de ver. Mi impulso es el de buscar siempre elementos potentes y resonantes. No me molestan las películas largas si necesitan serlo —por ejemplo, Lawrence de Arabia me parece una gran película que requería esa duración—, pero me molestan las producciones con tres finales o que no van a ninguna parte solo por justificar el presupuesto o por demostraciones de ego o importancia ‘macho’.

Fatherland / Tierra de mi padre / 2026
Dos actores de alto talento e inteligencia como Hanns Zischler y Sandra Hüller, partieron del guion para entregar enormes actuaciones. Foto: ©AgataGrzybowska
La producción le sigue dando la vuelta al mundo, luego de un periodo largo de exhibición en salas. Hay funciones en la Cinemateca de Bogotá y también se puede ver en Mubi.
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MEDIOS: Sobre otros elementos en sus últimas tres películas... por ejemplo, el uso del blanco y negro o el hecho que abordan la historia europea... ¿Es algo casual o es algo que desea seguir explorando?

P.P.: No es un ejercicio puramente intelectual, sino algo que me interesa. Provengo de Europa Central, de Polonia, y estoy profundamente arraigado en la historia de la posguerra. Mis padres vivieron la guerra, así que eso me ha moldeado y me atrae ese paisaje. Y me gustan las historias donde los personajes son moldeados o confrontados por la historia, donde tienen decisiones difíciles que tomar y donde la historia es un actor relevante, algo que no es fácil en la era digital actual.

Provengo de Europa Central, de Polonia, y estoy profundamente arraigado en la historia de la posguerra. Mis padres vivieron la guerra, así que eso me ha moldeado y me atrae ese paisaje. Me gustan las historias donde los personajes son moldeados o confrontados por la historia, donde tienen decisiones difíciles que tomar y donde la historia es un actor relevante, algo que no es fácil en la era digital actual.

Regreso a ese período porque me brinda un mundo tridimensional que resulta muy fotogénico. Me gustan las imágenes potentes, crear ese paisaje y fotografiarlo de cierta manera. Al mismo tiempo, busco hacer películas que resuenen en el presente. No me interesa hacer cine puramente nostálgico o curioso, sino películas que apelen a hoy en día, eso espero, especialmente esta. Creo que mato a varios pájaros con una misma piedra.

Sentir nostalgia por la posguerra en Alemania o por el estalinismo es algo curioso, pero prefiero habitar esos espacios cinematográficos antes que el mundo actual; supongo que es una forma de escapismo.

MEDIOS: En todas sus películas profundiza en la complejidad de sus personajes. Muchas películas buscan una tesis clara o quieren explicarle al público hacia dónde van, pero resulta estimulante que usted prefiera permanecer en esa complejidad y permitir que los espectadores interpreten lo que sucede. ¿Es algo que usted concibe así?

P.P.: Más que analizar, prefiero que lo experimenten... No busco que la gente intente descifrar una tesis rígida; la película debe funcionar en múltiples niveles y sentirse de manera intuitiva, desde una mirada naíf incluso. A mí me gusta ese tipo de cine y de literatura, y así es como veo el mundo: nada es simple, las cosas siempre son algo ambiguas y paradójicas. Quiero que el cine le dé a las personas la sensación de que las cosas no son totalmente directas y de que no existen narrativas simplistas.

A mí me gusta ese tipo de cine y de literatura, y así es como veo el mundo: nada es simple, las cosas siempre son algo ambiguas y paradójicas. Quiero que el cine le dé a las personas la sensación de que las cosas no son totalmente directas y de que no existen narrativas simplistas.

El mundo actual está enganchado a narrativas simples y se deja llevar por ellas. Yo prefiero mostrar que la realidad es compleja y rehumanizar el mundo frente a la deshumanización de los algoritmos y de las narrativas digitales que nada tienen que ver con nuestra experiencia vivida. La información ya no viene de nuestra vida, sí de la esfera digital. Quiero volver a un tiempo en que podíamos sentir el mundo en 3 dimensiones. Toda la civilización está siendo absorbida por una reducción absurda de la realidad, y el arte cinematográfico debe luchar contra eso.

MEDIOS: Paweł, Brasil espera la segunda vuelta de sus elecciones presidenciales. Las estrategias de los candidatos incluyen canciones virales y producciones audiovisuales que santifican a sus familias. ¿Por qué cree que la política y la cultura siguen tan vinculadas en estas disputas?

P.P.: Para ser honesto, no creo que la cultura, tal como la entendemos tradicionalmente, siga siendo relevante en ese tipo de disputas. No sé si los seguidores de Bolsonaro lean mucho o vean mucho cine, pero no solo pasa en la derecha... La capacidad de atención hoy es muy limitada en todas partes.

Incluso un hijo de puta sanguinario como Stalin leía libros e intentaba estar al tanto de la cultura, llamando a escritores como Bulgákov para decirle que admiraba su obra aunque la hubiera prohibido, pidiéndole no abandonar la Unión Soviética... Hoy es impensable que la literatura y el cine se tomen en serio como antes; todo se reduce a frases hechas y fragmentos de sonido. No creo que la cultura sea hoy el terreno de lucha política, sino la atracción de masas. No creo que estas personas discutan mucho sobre Thomas Mann. Quizá sobre Rihanna.

Fatherland / Tierra de mi padre / 2026
Su segundo largometraje, 'Last Resort' (2000), le valió la aclamación de la crítica internacional en numerosos festivales, incluidos Toronto y Sundance. Desde entonces, sus películas ‘Ida’ (2013), ‘Cold War’ (2018) y ‘Fatherland’ (2026) han dejado huella profunda en críticos y espectadores. Foto: Aleksandra Modrzejewska-Mitan
Joachim Trier escribió la película para Renate Reinsve y Stellan Skarsgård, y congregó un reparto soñado que incluye a Elle Fanning.
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MEDIOS: Fatherland explora la idea de la patria y la relación entre un padre y su hija. Según entendemos, Erika no fue quien acompañó a Thomas Mann en ese viaje real. ¿Por qué eligió enfatizar la paternidad en esta historia y qué aportan los dos actores a esa relación?

P.P.: Cambié la historia porque esta era la historia que yo quería contar. No quería relatar lo que sucedió en la realidad, que fue un viaje mucho más largo y poco estructurado con su esposa y un chófer; esto es una ficción.

El título Fatherland aborda la patria y la pertenencia, pero también la tierra del padre y la influencia paternal. En cuanto a Sandra Hüller y Hanns Zischler, son actores fantásticos que encajaron a la perfección y lograron una gran química.

El título Fatherland aborda la patria y la pertenencia, pero también la tierra del padre y la influencia paternal. En cuanto a Sandra Hüller y Hanns Zischler, son actores fantásticos y muy inteligente que encajaron a la perfección y lograron una gran química. Ambos entendían a fondo el subtexto de las escenas y lo que no se decía verbalmente, por lo que fue un auténtico placer trabajar con ellos.

ARCADIA: Usted aborda en sus películas las consecuencias de la guerra y sus efectos en las relaciones humanas. ¿El clima bélico actual en 2026 alimenta su visión de la guerra en el cine, y su obra?

P.P.: Yo no hago películas de guerra como tal, sino de posguerra. Fatherland trata sobre una sociedad rota. Ida abordaba las sombras de esa época, años después, y Cold War también es un relato de posguerra. Más que la guerra en sí, lo que alimenta estas películas es la sensación de que el suelo se quiebra bajo nuestros pies. En Fatherland nos enfrentamos a un paisaje roto, un sistema roto, una mentalidad quebrantada; la cultura humanista europea colapsó tras el nazismo y la guerra. Esa sensación es otra historia, no es sobre guerra, es sobre algo que tomamos por sentado; Algo que mantenía viva una cultura, con errores, corrupción. Y a eso escapé yo mismo desde el Este. Y era algo a lo que podíamos aferrarnos, pero ahora no existe más.

Aunque aprecio el cine de guerra e incluso consideré hacer una película inspirada en el conflicto de Ucrania, la realidad actual parece una mezcla entre ciencia ficción y Primera Guerra Mundial que no sabría cómo abordar en el cine.

Fatherland refleja esa incerteza de qué hacer ante utopías como la marxista, que termina siendo implementada por la policía estatal, o un capitalismo materialista que hace aceptable reintegrar a antiguos nazis. La guerra no es lo mío, aunque aprecio el cine de guerra e incluso consideré hacer una película inspirada en el conflicto de Ucrania. Pero la realidad actual parece una mezcla entre ciencia ficción y Primera Guerra Mundial y no sabría cómo abordarla en el cine.

MEDIOS: ¿Cómo fue el proceso de selección de Sandra Hüller? ¿Fue difícil convencerla?, ¿qué tipo de conversaciones mantuvo con ella sobre el personaje?

P.P.: No fue difícil porque era un gran papel; y ella conocía mis películas y yo su trabajo, así que era una alianza genial. La conocí un año antes del rodaje y supe que era perfecta. Analizamos cómo este personaje ama y tiene una relación simbiótica con su hermano, al que abandonó, a la vez que ama a su padre de una manera distinta y busca ayudarlo en su misión aunque mantenga dudas sobre cuánto cree en la misión. Y si bien trata de mantenerlo todo andando, también se quiebra en un punto. Todo estaba muy claro en la historia. Una vez que aceptó, supe que estaba en terreno firme, pues no hay mejor actriz en el mundo para interpretar ese papel.

Fatherland / Tierra de mi padre / 2026
Una vez que Sandra Hüller aceptó, "supe que estaba en terreno firme, pues no hay mejor actriz en el mundo para interpretar ese papel". Foto: ©AgataGrzybowska

MEDIOS: ¿Podría contarnos sobre la búsqueda de locaciones y cómo logró trasladar esa atmósfera histórica a la pantalla?

P.P.: Fue un proceso largo. Estuvimos casi medio año buscando locaciones y recorriendo en auto la Baja Silesia en Polonia, una región que perteneció a Alemania y cuya arquitectura facilitaba la recreación de la época. Encontramos lugares dañados y deteriorados que requerían muy poco esfuerzo para verse como la posguerra. Lo planificamos detalladamente con el diseñador de producción y el director de fotografía, realizando guiones fotográficos para optimizar las 15 locaciones que utilizamos dentro de nuestro presupuesto.

Dedicamos entre cuatro y cinco meses a buscar extras con rostros expresivos y de época, evitando personas con aspecto marcadamente contemporáneo. Organizamos a los extras en categorías minuciosas, lo que nos permitió utilizarlos casi como en una pintura en el fondo.

Asimismo, dedicamos entre cuatro y cinco meses a buscar extras con rostros expresivos y de época, evitando personas con aspecto marcadamente contemporáneo. Fue muy profundo el proceso. Organizamos a los extras en categorías minuciosas (casi ridículas), lo que nos permitió utilizarlos casi como en una pintura en el fondo de las escenas. Eso ayudó a crear este mundo que no existe. Y el uso del blanco y negro también ayudó a distanciar la imagen del presente y asociarla al material de archivo.

Fatherland / Tierra de mi padre / 2026
Para 'Fatherland' el equipo pasó casi seis meses buscando locaciones y recorriendo en auto la Baja Silesia en Polonia, una región que perteneció a Alemania y cuya arquitectura facilitaba la recreación de la época. La selección de extras también fue clave. Foto: ©AgataGrzybowska
Fatherland / Tierra de mi padre / 2026
‘Fatherland’: Arcadia habla con Paweł Pawlikowski y Sandra Hüller sobre cine y fronteras de posguerra

MEDIOS: A sabiendas de que la historia se repite y el arte no necesariamente cambia el mundo, ¿qué le falta al cine contemporáneo para prevenir estas repeticiones?

P.P.: Faltan películas como las mías, que muestren que los seres humanos no son peones en una narrativa, sino que tienen autonomía y que la vida es compleja. El deber del arte es resistir la reducción de la humanidad provocado por los algoritmos y la civilización digital.

Como decía Chéjov, lo principal en el arte no es dar una lección, sino describir el problema con precisión.

Si el cine puede mostrar que las cosas no son totalmente blancas o negras y libera la humanidad en la pantalla, eso ya es un logro. Como decía Chéjov, lo principal en el arte no es dar una lección, sino describir el problema con precisión.

ARCADIA: ¿Con qué director de la historia del cine se siente más cercano en este punto de su carrera?

P.P.: Tal vez me sienta más cercano a algunos escritores que a directores en este momento. No siento una cercanía exclusiva con nadie, aunque directores de la Nueva Ola Checa de los años 60, como el trabajo temprano de Miloš Forman, fueron referentes importantes en mi formación. Bresson... uno pasa por influencias al crecer como cineasta, las digiere y luego construye su propio camino, pero siempre están ahí...