La escritora colombiana Margarita García Robayo (nacida en Cartagena de Indias, Colombia, 1980) ganó el 44.° Premio Herralde de Novela, que concede la editorial Anagrama, por la obra Querida Sharik, una autoficción que cuenta su propia investigación sobre sus ancestros esclavos en el Caribe colombiano.

García Robayo, que firmó su manuscrito con el seudónimo Orika Biohó, se impuso entre 2.223 novelas presentadas al premio, que le entregará una remuneración de 25.000 euros.
Radicada en Buenos Aires, García Robayo es autora de las novelas Hasta que pase un huracán, Lo que no aprendí y Educación sexual, así como de varios libros de cuentos, entre los que destaca Cosas peores, ganador del Premio Literario Casa de las Américas 2014.

Sinopsis de Querida Sharik
La narradora de esta historia es una mujer del Caribe colombiano que vive en otro país. Un día, casi como un juego, decide hacerse un test genético que rastrea su ancestralidad. Así, descubre que su primer ancestro fue una mujer nacida en Angola hace unos 80.000 años y se interesa por su figura. La única manera de que un ADN de Angola llegara al Caribe colombiano era a través del comercio de esclavos. Empeñada en acercarlos a su origen, planea unas vacaciones con sus hijos a una isla caribeña, pero su exmarido le cambia los planes y se ve obligada a viajar sola.
En la isla se embarca en una suerte de correspondencia con su antepasada, pero las cartas encuentran también otras destinatarias. Les escribe a su abuela, a su madre, a su tía, a su hermana y a sus primas, y hasta a la mujer que las cuidó de chicas, exponiendo memorias tan hilarantes como crueles, tan arbitrarias como certeras.
Al mismo tiempo, la vida cotidiana en la isla se abre paso en forma de un vecino gringo con quien ensaya fantasías eróticas, atardeceres deslumbrantes, lluvias torrenciales, pájaros exóticos, videollamadas con sus hijos, perros vagabundos y quemas de basura que por momentos los zambullen en un humo espeso y perturbador.


Las cartas convocan una historia familiar hecha de afectos, silencios, humor feroz, pequeñas y enormes derrotas, y herencias que nadie recuerda haber aceptado.
Con una voz donde conviven ironía e intimidad, y que asume sus propias contradicciones, Margarita García Robayo construye una novela de una amplitud extraordinaria, que hace de la conversación epistolar una forma de pensamiento y la convierte en un territorio literario de enorme originalidad.
Reacciones a la obra
“Mientras todo nuestro alrededor se desmorona, Margarita García Robayo nos propone sacar conclusiones sobre el presente escribiendo a las mujeres del pasado. En Querida Sharik, las virtudes de su universo literario se amplifican, demostrando que está en el mejor momento de su carrera”, dice Fernando Pelayo.
“Margarita García Robayo sabe contar lo que guarda un cuerpo, cada cuerpo. En esta novela disfrazada de epistolario caben todos los haces de esa luz oscura que atraviesa la historia: la esclavitud y la raza, las mujeres de ayer y las de hoy, la mirada ajena que quema y quema, la pesadilla moderna del consumo, el turismo y la degradación ambiental. Las inquietudes de nuestro tiempo en una obra de estilo preciso y ensamblaje perfecto”, anota Gonzalo Pontón Gijón.
“Querida Sharik explora indómitamente las relaciones de poder mientras seguimos la pista de un ‘saquito cromosomático’ en unas páginas, excéntricas y estupendas, que evocan la saga familiar, la distopía, la novela epistolar y erótica, pero que, sobre todo, destacan por su humor asalvajado, su audacia, su agudeza, el amor extremo hacia sus personajes y esa originalidad formal imprescindible para contar lo que aún no había sido contado y escuece. Escuece mucho”, asegura Marta Sanz.


“Irreverente e inteligentísima, con una mirada extrañada, las dosis justas de ironía y autoparodia, y una sensibilidad aguda para identificar los conflictos de nuestro tiempo, Querida Sharik narra unas fallidas vacaciones familiares que se vuelven el viaje de una mujer al encuentro de sus orígenes genéticos y de una naturaleza apocalíptica. Una novela que es también una carta sobre lo absurdo de nuestros prejuicios raciales y la comicidad involuntaria de nuestros deseos”, expresa Juan Pablo Villalobos.
