Literatura

Santiago Posteguillo en el Hay Festival Cartagena 2026: “La mejor forma de tener la mente sana es mediante la lectura”

SEMANA conversó con el escritor español, autor de ‘Maldita Roma’, ‘Roma soy yo’ y ‘Los tres mundos’. Habló sobre Julio César, escribir acerca de la historia y la importancia de Gabriel García Márquez.

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2 de febrero de 2026, 12:09 p. m.
El escritor Santiago Posteguillo retratado por el fotógrafo argentino Daniel Mordzinski durante el Hay Festival Cartagena 2026.
El escritor Santiago Posteguillo retratado por el fotógrafo argentino Daniel Mordzinski durante el Hay Festival Cartagena 2026. Foto: Daniel Mordzinski / Hay Festival Colombia

Santiago Posteguillo, el valenciano que ha conquistado el alma de millones con su rigor histórico, visitó Colombia en el marco de la edición número 21 del Hay Festival, que se celebra, como es costumbre, en Cartagena de Indias.

El filólogo y profesor de la Universidad Jaume I de Castellón ha vendido más de cuatro millones de ejemplares, cifras que lo posicionan como el autor más leído en su género, con traducciones que cruzan fronteras y premios como el Planeta 2018 por Yo, Julia. SEMANA pudo conversar con el escritor sobre su pasión por la historia.

El escritor Santiago Posteguillo en su charla con el periodista Juan Lozano en el Hay Festival Cartagena 2026
El escritor Santiago Posteguillo en su charla con el periodista Juan Lozano en el Hay Festival Cartagena 2026. Foto: Hay Festival Colombia

SEMANA: Existe cierta fascinación histórica por líderes y estrategas como Julio César. ¿Cree que esto se debe a la obsesión por el poder y el orden mundial?

Santiago Posteguillo (S. P.): Claro, hay un momento coyuntural en el que estamos viviendo muchas tensiones políticas y geopolíticas que traen a primera línea, no ya solo de los medios, sino incluso de la preocupación hasta incluso del ciudadano medio, digamos, el tema de la política y de quién rige los destinos de un país.

Y en ese sentido es normal que esos otros momentos de la historia, donde la política ha tenido un momento particularmente relevante, nos puedan interesar, porque lógicamente se pueden hacer extrapolaciones o se pueden aprender lecciones. Y sin duda alguna, el siglo I a. C. en la antigua Roma era un momento donde la política, para bien y para mal, estaba en primera línea y hubo muchas tensiones y, sin duda alguna, hay muchas similitudes con circunstancias actuales.

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SEMANA: En medio de su investigación sobre Julio César y la creación de su mito, ¿encontró algún vacío histórico?

S. P.: Hay un vacío, no exactamente vacío, pero un momento o una parte del personaje histórico del César al que normalmente la ensayística no le dedica la misma atención que le dedica a la parte de la gran vida pública del personaje, y es la vida privada e íntima de César. Y por íntima no me refiero a sus relaciones con mujeres; puede haber interesado más, o se le puede haber dedicado más tiempo, teniendo en cuenta que algunas parejas de César eran tan llamativas como la propia Cleopatra. Pero la parte del César hijo, su relación con su madre, y la parte del César padre, su relación con su hija, es algo que normalmente en los libros de historia no se detalla tanto, y cuando tú creas el personaje en una novela y vas con el personaje histórico y el personaje humano, es César también el histórico César hijo y César padre, y esa parte es la que incorporo en Los tres mundos.

SEMANA: ¿Y cómo logró usted humanizar al César?

S. P.: A partir de dos elementos: uno, potenciar y explicar esa parte íntima que normalmente no se considera; dos, no evaluar al personaje histórico haciendo un falso presentismo. Es decir, intentar evaluar a una persona de hace 2.000 años teniendo en cuenta que hemos vivido la Revolución francesa, la Declaración de los Derechos del Ser Humano, el feminismo, etcétera.

Me hace mucha gracia cuando se critica a veces el mundo antiguo, que era una sociedad patriarcal y esclavista, que parece que se nos olvida. Cuando distorsionamos tanto a veces las cosas que las queremos evaluar con una noción que para nosotros ahora es central, y es injusto, porque el esclavismo acabamos con él hace tiempo. Pero no acabamos con el machismo y es lo que estamos trabajando ahora.

César fue un personaje que fue duro y cruel en la guerra contra los galos, exactamente igual que eran los galos con él. Que, como cuento en Los tres mundos, si rodeaban una legión, la aniquilaban por completo sin coger ningún prisionero. Es decir, César no empleaba contra el enemigo ninguna crueldad que ese enemigo no empleara. No había pasado la Convención de Ginebra. Hay que entender que era un momento distinto.

Aun así, y en esas circunstancias, César es un personaje extraño porque muestra una generosidad en una guerra civil como nadie en una guerra civil ha mostrado. Si hay guerra, siempre se ha dicho que la guerra más cruel es la civil, la fratricida, donde hay más crueldad aún y más odio que en una guerra entre pueblos diferentes. Pues César en la guerra civil es magnánimo y cada vez que derrota a un enemigo, le perdona. Eso solo se ha visto en la guerra civil de César y Pompeyo. Entonces, eso hace de él un personaje diferente y lo aleja de la visión simplificada que a veces se tiene de César.

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SEMANA: En ese proceso de humanización aparece Cleopatra, ¿por qué?

S. P.: Cleopatra se me muestra como fundamental en esta historia porque yo quería hablar de la Galia, quería centrarme en eso, pero entendía que un César, cuando está en la guerra de las Galias, tiene la mente bifurcada y está pensando constantemente en Roma.

Entonces, pienso hablar de la Galia y he de hablar de Roma. Ya está, los dos mundos. Pero de pronto, digamos que el personaje Cleopatra se revela y me dice: “Vamos a ver”. Y eso me da pie para novelar una parte de la vida de Cleopatra que normalmente se omite. Es como si Cleopatra solo hubiera sido la amante; solamente entra en las películas, en las series de televisión y en las novelas a partir de que en el 48 se cruza con César. Pero ¿cómo una mujer puede conseguir enamorar al hombre más poderoso del mundo? Y no es solo porque fuera joven y hermosa, que lo era, porque César, hombre más poderoso del mundo, podría tener a las mujeres hermosas y jóvenes que considerara.

Es porque ella tenía algo que a César le interesaba siempre muchísimo. Era muy inteligente; Cleopatra era muy inteligente. Y además él ve en Cleopatra un espejo de sí mismo. Es una mujer, es una persona como él que sabe de la ambición y de la lucha política. Y eso lo trastoca. Y bueno, en una mujer hermosa y atractiva se le añade un componente que evidentemente hace que sea la segunda vez en la vida de César que él se enamora.

SEMANA: Muchas personas a través de la historia han visto a César como su propio espejo; en ese sentido, ¿qué podríamos hoy aprender de él hoy?

S. P.: Se puede aprender que la comunicación es muy importante. Él sabía que dominar el relato es muy relevante. Quizás eso los políticos de hoy día lo saben. Quizá sea lo único que saben. Quizás es lo único en lo que piensan. Pero en qué pensaba también César, que había que negociar y que estaba dispuesto a negociar siempre con el enemigo.

SEMANA: ¿Qué se aproxima para sus próximas novelas?

S. P.: En la quinta novela veremos cómo, cuando César se haga con Italia en la guerra civil, Cicerón no se va, se queda. La mayor parte del Senado huye, Cicerón se queda y César va a su casa y habla con él tranquilamente, no lo arresta, no lo detiene y tienen una conversación muy amplia. En la que están de acuerdo en unas cosas y en otras no. Pero ni lo arrestan ni nada, lo respeta completamente y él sigue con su guerra contra Pompeyo, pero le deja a Cicerón sin tocar.

SEMANA: ¿Cómo seguir apasionando a los más jóvenes por la historia?

S. P.: Más importante que por la historia, por la lectura. Por la lectura y luego ya que lean lo que quieran, eso me da igual, me da igual que lean romántica, que lean fantasía, ciencia ficción, novela histórica, novela de crimen, thriller, me da igual, pero que lean. Que lean en analógico para desarrollar a través del esfuerzo la capacidad de la concentración, porque la han perdido completamente. Y sin concentración no se tiene capacidad de luchar contra la frustración. Y si no tienes capacidad de luchar contra la frustración, estás abocado al fracaso. Habrás oído muchas veces la frase latina mens sana in corpore sano, pero parece que hoy día solo nos preocupamos del cuerpo sano. Y se nos ha olvidado que antes venía mens sana y la mejor forma de tener la mente sana es mediante la lectura.

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SEMANA: Finalmente, respecto a Cien años de soledad, ¿cómo lo influenció la obra de Gabriel García Márquez?

S. P.: Yo he leído de Gabriel García Márquez varias obras; me encantaba El coronel no tiene quien le escriba. Vi una obra de teatro, una adaptación muy interesante con Imanol Arias de El coronel no tiene quien le escriba, que me gustó mucho también. Me parece fascinante la tensión dramática de Crónica de una muerte anunciada; tiene un ritmo atronador, es absolutamente espectacular, pero uno de los momentos míos, los personales más intensos que yo recuerdo en la lectura, yo tengo dos. Uno es con El Quijote, de Cervantes, momentos ahí que me paran.

Y la lectura final de las 150 páginas finales de Cien años de soledad. Yo recuerdo estar bajo unos pinos en la casa de campo de mis padres con la novela Cien años de soledad y pasar toda la tarde sin levantarme porque era imposible dejar ese relato. Y terminarlo y decir: “Algo ha pasado en mi vida”. Este fluido narrativo lo tienen muy poco los autores. Lo tiene Cervantes, lo tiene Dickens, lo tienen muy pocos autores. Y entonces, pues sí, siempre ha sido una de mis grandes influencias.