Después de varios años de que las plataformas de streaming se quedaran con el protagonismo del contenido cinematográfico y disminuyera considerablemente el porcentaje de asistentes a las salas de cine, se generó un nuevo debate sobre un posible movimiento que estaría evaluando Netflix para la distribución de las películas de Warner.
La propuesta que se estaría analizando gira en torno a un periodo extremadamente corto de exhibición en sala de cine. Se dice que se trata de apenas 17 días, lo que muchos consideran un tiempo corto a diferencia del plazo en el que están disponibles los contenidos de otras productoras.

La idea de acortar los plazos no es nueva en la industria, pues en los últimos años, algunos estudios ya han probado reducir el tiempo que una película permanece solo en cines. Un ejemplo es Universal, que firmó acuerdos con las principales cadenas para que sus estrenos pasaran al formato digital después de poco más de dos semanas, siempre y cuando no lograran grandes resultados en taquilla.
No obstante, ese modelo funcionaba bajo el sistema de alquiler o compra por título, lo que quiere decir que el público debía pagar extra por cada película, algo muy distinto al streaming por suscripción y que no reemplaza del todo la experiencia en salas de cine.

El detalle que marca la diferencia es que Netflix no estaría interesada en el alquiler digital tradicional. Su objetivo sería incorporar las películas de Warner a sus propias listas, reforzando la exclusividad de su catálogo y evitando que los usuarios se suscriban solo de manera temporal, como se genera en la actualidad.
El modelo apunta a fidelizar al espectador, no a ofrecerle un acceso puntual a ciertos contenidos, debilitando el negocio de las salas de cine, ya que reducir la exclusividad a poco más de dos semanas podría consolidar un hábito que ya existe entre muchos espectadores y que decidan esperar al estreno en casa, generando así una menor asistencia a los teatros.


La estrategia que estaría planeando Netflix no solo representa una propuesta comercial importante y polémica, sino que también expone una transformación profunda del negocio audiovisual, la cual genera todo tipo de reacciones por parte de los expertos y amantes de este mundo.
Lo que para las plataformas representa rentabilidad y control de sus contenidos, para las salas podría llegar a significar una amenaza definitiva y una afectación directa a su forma de obtener ingresos.










