Industry, la serie británica, que acaba de estrenar su cuarta temporada en HBO Max, se ha reinventado con una audacia que la posiciona como una de las mejores del momento, combinando ambición desmedida, giros imprevisibles y una mirada afilada al capitalismo contemporáneo.
La producción cuenta con un reparto que brilla por su intensidad. Marisa Abela lidera como Yasmin Kara-Hanani, la heredera ambiciosa que navega traiciones; Myha’la Herrold interpreta a Harper Stern, la estadounidense implacable obsesionada con el poder; Ken Leung da vida a Eric Tao, el mentor manipulador; y Harry Lawtey fue Robert Spearing hasta su salida en esta temporada, liberando espacio para nuevos conflictos.

Otros nombres destacados incluyen a Sagar Radia como Dev Sharma y la incorporación de personajes frescos como Whitney, una emprendedora de startups que encarna el caos de la innovación rápida. La ausencia de Robert, similar a la de Gus Sackey en temporadas previas, interpretado por David Jonsson, simplifica la narrativa sin sacrificar profundidad, permitiendo que el foco recaiga en jerarquías emergentes y venganzas personales.

La cuarta temporada de Industry desembarcó en HBO Max el 11 de enero de 2026 y está compuesta por ocho episodios. Como las anteriores, esta entrega mantiene el ritmo frenético de 45 a 60 minutos por capítulo, ideal para maratones intensos.
El estreno coincide con un momento perfecto: el público, ávido de dramas laborales pospandemia, encuentra en Industry un espejo incómodo de la energía londinense. HBO renovó la serie previamente en 2024 tras una tercera temporada “más grande y mejor”, con cameos como Kit Harington que elevaron su perfil.


La serie sigue a un grupo de jóvenes graduados compitiendo por ascender en Pierpoint & Co., un banco de inversión ficticio inspirado en Goldman Sachs. Lo que comenzó como un retrato de novatos aprendiendo las reglas del juego, sexo, drogas, tratos millonarios, evoluciona en la cuarta temporada a un tablero donde ellos mismos escriben las normas.

Ahora, sin Robert, Yasmin y Harper lidian con startups volátiles, fusiones fallidas y el impacto geopolítico real: políticas trumpistas que sacuden mercados y un Brexit que complica alianzas europeas. Harper, expulsada previamente, regresa como loba solitaria; Eric enfrenta dilemas éticos en la cima; y Whitney introduce tensión con su ascenso meteórico, no como villana plana, sino como producto lógico de un sistema depredador. La trama explora poder, ausencia y nuevas jerarquías, con escenas en mansiones barrocas que destilan decadencia.


Un guiño magistral llega con referencias a Stanley Kubrick, el maestro del cine que revolucionó Hollywood con películas como Spartacus , donde dirigió a Kirk Douglas en una superproducción de 12 millones de dólares.
En Industry, la locura en la mansión de Henry evoca A Clockwork Orange, con su estética violenta y musical: nodos a la banda sonora de Wendy Carlos y temas de control social resuenan en las orgías financieras y ultraviolencia corporativa.

Criticada al inicio por su exceso de personajes, Industry se reinventa simplificando sin diluir su esencia pesimista. Es incómoda, adictiva y, en HBO Max, un must watch para entender por qué el dinero corrompe, pero fascina.
