Lo que debía ser una fiesta ante la posibilidad de ponerse 3-0 en las finales de la NBA, terminó convertido en un caos total para las autoridades de Nueva York. Los Knicks perdieron ante San Antonio Spurs en el Madison Square Garden, donde hubo un sonoro abucheo para el presidente Donald Trump y disturbios a las afueras.

Mientras se entonaba el himno nacional antes del inicio del partido, la imagen del presidente estadounidense, de pie y saludando militarmente, apareció en la pantalla gigante, provocando una reacción inmediata de numerosos espectadores.
La asistencia de Trump a este partido llevó a que se estableciera un amplio perímetro en los alrededores del Madison Square Garden, en Manhattan, cerca de la estación Penn Station, donde seis personas fueron heridas en un ataque con cuchillo la noche del domingo, cometido aparentemente por un individuo “desequilibrado”.
Las autoridades pidieron a los poseedores de entradas para esta noche que llegaran al menos dos horas antes del inicio del partido, a fin de someterse a controles de seguridad comparables a los de los aeropuertos.

Debido a la asistencia de Trump, no se instaló ninguna fan zone en los alrededores del estadio, a diferencia de los dos primeros partidos de las Finales, jugados en San Antonio (Texas) y marcados por importantes concentraciones festivas.
Eso no impidió que existieran disturbios en las calles de la ciudad, protagonizados por individuos identificados con la camiseta de los Knicks.
“El mensaje es simple: celebren a los Knicks, pero eviten la zona del Madison Square Garden esta noche si no tienen entrada u otro motivo válido para desplazarse hasta allí”, declaró la jefa de la policía neoyorquina, Jessica Tisch.

Periodistas constataron la presencia de una valla de seguridad de unos tres metros de altura alrededor de una parte del recinto deportivo, así como un importante despliegue de agentes del Servicio Secreto, encargado de la protección del presidente Trump.
Además de estos agentes, algunos de ellos fuertemente armados, también se movilizaron cientos de policías mientras los aficionados se congregaban en torno al pabellón y en varias zonas de retransmisión en otros puntos de la ciudad.
“Me parece pésimo. Creo que realmente arruinó el ambiente de todas las noches de retransmisión”, lamentó Anthony Pulley, un seguidor de los Knicks de 43 años
Los Knicks, que no ganan el título de la NBA desde 1973, lideran las finales por 2-1 ante los San Antonio Spurs.
Las entradas para el partido del lunes estaban fuera del alcance de la mayoría de los neoyorquinos (alrededor de 5.000 dólares las más baratas), pero el Madison estuvo de todos modos lleno, con numerosas celebridades haciendo su aparición ante las cámaras.
*Con información de la AFP.

