La fiesta del fútbol ya está llegando a su fin y el Mundial 2026 se definirá entre España y Argentina. La final se jugará este domingo, 19 de julio, en el MetLife Stadium, en la ciudad de Nueva York, en Estados Unidos.

Además de lo que será el partido entre ambas selecciones, será también el primer cara a cara entre Lionel Messi y Lamine Yamal. En varias oportunidades, el español ha sido comparado con el argentino, por lo que será un duelo aparte entre dos de los mejores jugadores del mundo.
La escuadra que gane tocará la gloria más importante que para muchos tiene el fútbol: ser campeón del mundo. Sin embargo, el que se lleve la victoria apenas tendrá un contacto temporal con el trofeo auténtico, ya que este no se le entrega a ninguna federación.
Esto se debe a que el reglamento así lo establece tras lo ocurrido con la estatuilla que hace muchos años se le entregó a Brasil y de la que no se sabe nada.

El equipo campeón del mundo solo puede tener la pieza original durante la ceremonia de premiación, donde los jugadores aprovechan para tomarse fotos y tener los festejos oficiales.
Tras esto, la Fifa le entrega a la Federación vencedora una réplica idéntica de la copa, que es la que finalmente es exhibida y puesta en vitrina.
Esta medida se debe a lo que ocurrió en su momento con la Jules Rimet, el primer galardón que se le entregaba a la selecciones que ganaran el Mundial. La estatuilla fue robada en Londres antes del Mundial de 1966 y poco después apareció gracias a un perro llamado Pickles.

Sin embargo, se volvería a perder después de que fuera entregada a Brasil. En 1983, el trofeo desapareció de la sede de la Confederación Brasileña de Fútbol.
Pese a que fue buscado por todos lados, nunca apareció y hasta el día de hoy se tiene la teoría de que fue fundida y convertida en lingotes que, supuestamente, fueron vendidos.

Por eso, con el objetivo de evitar que una situación similar pueda pasar, a los campeones del mundo se les entrega una réplica igualita, mientras que la original es guardada.
Ni siquiera lograr el campeonato en tres oportunidades o más conlleva a que el ejemplar auténtico sea entregado, sino que la Fifa lo mantiene siempre para preservar su valor histórico y permitir que todos los campeones, por lo menos durante la celebración, pueda tener el trofeo original en sus manos.

