En un nuevo episodio del debate global sobre la inclusión de mujeres trans en competencias deportivas femeninas, la Federación Internacional de Natación (FINA) ha tomado una controvertida determinación que prohíbe la participación de atletas transgénero en sus campeonatos, a partir del pasado lunes 7 de agosto.
La decisión de la FINA surge como respuesta a las voces predominantes entre las atletas cisgénero, quienes argumentan que la inclusión de deportistas trans ha desequilibrado los campeonatos debido a diferencias genéticas. Esta medida se presenta después de múltiples solicitudes por parte de estas deportistas.
Una figura notable que se ve afectada por esta nueva regla es Lia Thomas, una nadadora estadounidense que desde 2021 compite en la categoría femenina tras haber formado parte de equipos masculinos durante su etapa universitaria.

Esta decisión de la FINA promete desencadenar una batalla legal por parte de la comunidad LGBTIQ+, quienes se perfilan para enfrentar a una federación que, es importante mencionar, opera de manera independiente al Comité Olímpico Internacional.

Mientras tanto, en Colombia, en un nivel de competición que no ostenta estatus profesional, Deysi Olarte, una mujer trans aficionada al baloncesto y consultora en temas de equidad, género y diversidad, enfrentó lo que describe como un episodio de discriminación debido a su identidad de género.
Olarte, de 42 años, tenía planes de participar en el Torneo de Verano Maxibaloncesto 40-50, programado del 19 al 21 de agosto en San Sebastián de Mariquita, Tolima, como miembro del equipo femenino Fair Play. Sin embargo, se encontró con un obstáculo en el artículo 7 del reglamento del torneo que podría frustrar sus intenciones.

“Yo le dije que era un delito que se me excluyera así porque era un acto de discriminación y eso está tipificado en la ley, que, si no me dejan jugar, están violando mis derechos”, indicó Deisy en entrevista con El Tiempo.
El artículo en cuestión define a los jugadores y jugadoras por su género asignado al nacer y menciona explícitamente los cromosomas XY y XX en relación con el sexo biológico masculino y femenino, respectivamente. Olarte sospecha que esta cláusula fue influenciada por ciertos equipos en Bogotá que se oponen a su participación en el torneo.
Olarte no dudó en contactar a Fredy Mogollón, líder de la Corporación Cultural y Deportiva Los Panches, encargada de la organización del torneo, para abordar la situación. Mogollón explicó que el reglamento se elaboró con base en experiencias previas de torneos pasados: “Es evidente que en esta clase de torneos existan personas que se opongan a jugar con deportistas que son más rudos por su condición física”.
Deysi ha estado en constante comunicación con Fredy Mogollón, organizador del torneo, en un esfuerzo por asegurar su participación en el evento deportivo. Sin embargo, Olarte expone que, hasta el momento, las respuestas no han sido las que esperaba.

“Yo entiendo que la situación no es fácil, pero yo quise buscarlo para orientarlo y compartir los argumentos jurídicos para que yo pueda jugar el torneo. Mi intención es jugar y ya, si se puede ganar bien, y si no, pues no. La idea es pasarla rico como cualquier persona”, comparte Olarte en la charla con el mencionado medio.
Dado el poco tiempo que queda antes del inicio del torneo, Deisy planea presentar una acción de tutela respaldada por la Ley Antidiscriminación (Ley 1752 de 2015): “Es un delito. Él (Fredy Mogollón) está incurriendo en discriminación”, sostiene Olarte.
Mogollón, por su parte, mantiene su posición argumentando que, debido a los motivos previamente mencionados, Deysi Olarte no podrá participar en el torneo: “Todos los individuos tienen derechos y responsabilidades. También tengo derechos”, respondió el organizador en defensa de su posición.

