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¿Por pedido de Mbappé? El PSG despide a uno de sus directivos tras la renovación del futbolista

Comienzan las decisiones de la cúpula del conjunto parisino, pensando en lograr el objetivo de la Champions League.


Leonardo, director deportivo omnipresente, políglota pero superprotector, buen comprador pero mal vendedor, es el primero en salir del PSG en el nuevo ciclo iniciado por la renovación de Kylian Mbappé, después de no haber logrado su misión principal: conquistar la Liga de Campeones.

El brasileño de 52 años fue destituido el sábado 21 de mayo por la noche en el marco de la celebración del décimo título de Ligue 1, en cuyos fastos no apareció. El rostro del antiguo jugador del PSG, convertido en dirigente, queda asociado al fracaso ante el Real Madrid, donde el club francés se esfumó en 17 minutos (3-1) cuando tenía un pie y medio en cuartos de final de la Champions.

Ese hundimiento queda asociado a su política de fichajes, con muchas estrellas compradas y pocas ventas. Después, Leo fue apartado del dosier principal sobre la mesa del PSG, la renovación de Mbappé, un asunto que tomó entre manos el propio presidente Nasser Al-Khelaïfi, quien resistió con éxito las acometidas del Real Madrid.

Para el catarí, es tiempo de abrir un nuevo ciclo, centrado en ‘Kyky’.

Sin embargo, el antiguo extremo campeón del mundo en 1994 ya inició la metamorfosis del PSG bajo sus dos mandatos, con Zlatan Ibrahimovic y Lionel Messi.

Primer director deportivo del PSG catarí, de 2011 a 2013, el elegante brasileño creó las bases con el argentino Javier Pastore, ‘Ibra’; el brasileño Thiago Silva, Marco Verratti, o el también brasileño Marquinhos, los dos últimos aún pilares del equipo.

Nasser Al-Khelaïfi - Presidente del PSG
Nasser Al-Khelaïfi, presidente del PSG, junto a Leonardo. - Foto: AFP

Bajo la tormenta

El primer mandato de Leo finalizó bajo la tormenta. Dimitió en julio de 2013 luego de haber sido suspendido nueve meses por arremeter contra el árbitro de un partido frente al Valenciennes, una sanción que fue anulada un año más tarde por un tribunal administrativo.

Su temperamento caliente salió a relucir también en los pasillos del Santiago Bernabéu y la Uefa abrió una investigación sobre su actitud y la del presidente Al-Khelaïfi hacia los árbitros.

De regreso en 2019, al frente de la política deportiva parisina, logró golpes de efecto en el mercado, especialmente Lionel Messi y Gianluigi Donnarumma, llegados a coste cero el pasado verano europeo. Eso sí, los dos principales refuerzos llegaron sin él: Neymar y Kylian Mbappé, en 2017.

A nivel interno, se le reprocha a Leonardo ser bueno en los fichajes pero no serlo en las ventas, contribuyendo a desequilibrar la balanza comercial del PSG. También se le reprocha al brasileño —que conoce todos los aspectos del fútbol al haber sido jugador internacional, dirigente y entrenador, especialmente en el AC Milan y el Inter— no haber promocionado jugadores de la cantera al primer equipo.

Un protector accesible

De Kingsley Coman a Moussa Diaby, los mejores jóvenes del club tienen que salir a otros clubes para brillar. El PSG se hizo con muchas estrellas, como David Beckham, jugadores que venden muchas camisetas, pero a veces en detrimento de la construcción de un verdadero equipo.

Símbolo de esta política que provocó el enfado de los ultras, Sergio Ramos, lesionado, solo ha jugado 13 partidos desde su llegada, y ninguno en Champions.

Otra deuda que se le achaca en los pasillos del Parque de los Príncipes o en la sede del club es que Leonardo es muy protector con los jugadores, lo que a la larga provoca una mentalidad frágil, que salió a relucir en la debacle del Bernabéu.

Disponible para los medios, Leonardo era la voz del club, ya que el presidente Nasser apenas habla en público y Mauricio Pochettino lo hace sobre todo referido a cuestiones deportivas.

Leonardo contribuyó a construir un equipo que reina en Francia, en dos periodos, pero sin haber logrado la corona europea, la obsesión del PSG, tarea que le cobran y que hoy lo deja fuera del nuevo proyecto en cabeza de Mbappé.