La sorpresa de un inédito incremento del salario mínimo de 23,7 por ciento para 2026 tiene a algunos sectores celebrando y a muchos otros lamentando los graves impactos de esa decisión. Se teme primordialmente por un aumento en los costos de las empresas, que puede ser de entre 6 y 18 por ciento, solo por causa de dicho aumento. Esto podría llevar a reducciones de las plantas de personal y a la transición de empleo a esquemas informales.
En Bancolombia estiman que ese fuerte aumento salarial tendrá implicaciones macroeconómicas indeseables y relevantes para 2026, que estarán marcadas por unas mayores presiones inflacionarias, un elevado costo fiscal y un deterioro en el mercado laboral.

Asimismo, en la AFP Protección consideran que el aumento en el salario mínimo es hoy uno de los mayores riesgos al proceso de recuperación y estabilidad económica de las últimas décadas. “La inflación pospandemia se venía controlando y disminuyendo, pero con esta medida se pierde el esfuerzo y se generan riesgos para la economía. Tiene efectos profundos en el costo de vida y en el rumbo de las tasas de interés. Presiona costos salariales en arriendos, cuotas de administración, servicios personales, comidas fuera del hogar, educación, vigilancia, aseo y sectores intensivos en mano de obra”, advierten.
Agregan que, por ejemplo, algunos sectores de exportaciones, que emplean mucho personal y que venían dando un apoyo importante a la economía, sufrirán debido a las presiones en la tasa de cambio y a los aumentos en el salario mínimo.

Quizás una de las consecuencias más graves de esa decisión unilateral del Gobierno es que no contribuye a resolver el delicado problema fiscal del país, pues no incrementa de manera sostenible los ingresos reales de un grupo reducido de colombianos. En contraste, sí presiona las finanzas públicas en su conjunto, al elevar el costo laboral de la nómina oficial y encarecer subsidios, transferencias y distintos topes atados al salario mínimo, como ocurre en el caso de la vivienda de interés social.
Pros y contras inflacionarios
Una de las grandes angustias para 2026 está en la inflación. Así la están viendo los analistas.
Lo que más preocupa: En servicios es en donde se teme más carestía, en particular en restaurantes, hoteles, transporte y educación, debido a su alta intensidad en mano de obra y a la fuerte indexación al salario mínimo. En Colfondos señalan que esa inquietud ha llevado a muchos a ajustar sus proyecciones de inflación por encima del 6,5 por ciento para el cierre del año. De igual manera, los gastos relacionados con vivienda generan temores por su peso en la canasta familiar. Allí la inflación estaría presionada por los servicios públicos (en particular el gas) y los pagos de administración.
Lo que menos preocupa: Los alimentos han sido históricamente uno de los principales detonantes de la inflación, pues son sensibles a factores climáticos y de oferta. Sin embargo, también suelen registrar correcciones más rápidas. En Asobancaria no ven grandes riesgos climáticos u otros factores que puedan alterar de manera significativa el comportamiento de los precios de los alimentos en 2026. La cotización del dólar también le ha dado una mano al costo de la comida, pues esta tiene un alto componente de importados.

Este especial sobre expectativas de inversión se construyó a partir de una encuesta de Dinero, aplicada entre el 20 y el 28 de enero de 2026 y respondida por analistas de las siguientes firmas: Sectorial, BTG Pactual, Alianza, Credicorp, Aval Asset Management, Fénix Valor, Bancolombia, Positiva, BBVA, Elemento Alpha, Protección, Asobancaria, Banco de Bogotá, Corficolombiana, Acciones y Valores, Itaú, Davibank y Colfondos.
