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Estudio analiza impacto emocional de cirugías estéticas en el postoperatorio

Un análisis de la Revista Internacional de Cirugía Estética advierte que los procedimientos pueden activar factores psicológicos antes y después de la intervención, los cuales requieren acompañamiento.

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4 de mayo de 2026 a las 8:26 a. m.
Imagen de referencia.
Imagen de referencia. Foto: Getty Images

De acuerdo con un estudio de la Revista Internacional de Cirugía Estética, procedimientos como la abdominoplastia, el lifting facial y la rinoplastia implican cambios físicos y activan factores psicológicos pre y postoperatorios que pueden derivar en ansiedad, tristeza profunda y arrepentimiento transitorio. Según Beatriz Hincapié de Mentoring Medic, la mayoría de pacientes llegan a las cirugías con preparación logística, pero con fragilidad emocional, información insuficiente y expectativas idealizadas.

Estas expectativas suelen estar desconectadas de la realidad, alimentadas por la idea de una recuperación inmediata o un cambio de vida radical. La brecha entre lo esperado y el proceso de sanación se asocia a crisis en el postoperatorio. La adaptación al cambio físico puede extenderse entre tres y doce meses, tiempo en que integra la imagen.

“El periodo posterior a la intervención es la etapa más crítica, ya que el dolor físico, la dependencia de terceros y una imagen en el espejo que aún no refleja el resultado final (debido a la inflamación natural) generan una sensación de vulnerabilidad extrema. Es en este punto donde aparecen dudas como ¿para qué me hice esto? o ¿habré elegido bien?, detonadas por el estrés de la anestesia, el aislamiento y la interrupción abrupta de la rutina diaria”, explica la experta de Mentoring Médic.

Frente a este escenario, se plantea acompañamiento integral como herramienta para anticipar y gestionar el impacto emocional antes, durante y después de la intervención. Busca preparar para enfrentar cambios y ajustar expectativas, sin eliminar reacciones emocionales, sino facilitando su comprensión y manejo.

“Un paciente acompañado llega a la cirugía con expectativas ajustadas y enfrenta la recuperación con recursos internos que le permiten procesar el malestar sin caer en la desinformación o el pánico que a veces generan las redes sociales”, agrega Hincapié.

El acompañamiento previo a la cirugía se orienta a decisiones informadas y durante el procedimiento brinda respaldo. En el postoperatorio explica recuperación y desinflamación, y que no son inmediatos. Este proceso facilita la integración de la imagen corporal y la estabilización.