En el marco de la Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los combustibles fósiles, Greenpeace Colombia realizó una intervención en playas de Santa Marta con el mensaje “Sol y viento: futuro energético”, escrito sobre la arena frente al mar Caribe.
La acción acompaña un llamado global de la organización a acelerar la salida de los combustibles fósiles, en un contexto internacional marcado por la volatilidad energética. Según Greenpeace, la transición energética debe construirse con, por y para las personas, y no limitarse a un cambio en las fuentes de generación.
El mensaje busca visibilizar que Colombia y América Latina cuentan con un amplio potencial en energías renovables como el sol y el viento. No obstante, señala que el reto consiste en garantizar que este proceso se traduzca en bienestar, acceso equitativo a la energía y justicia social para las comunidades, junto con la protección de ecosistemas estratégicos.
“Colombia tiene todo para liderar una transición energética basada en el sol y el viento. Ese potencial es una oportunidad concreta para avanzar hacia un modelo más justo, con participación de las comunidades y beneficios reales para la gente. Pero para que eso sea posible, necesitamos que se desbloquee el financiamiento global que permita implementar una hoja de ruta nacional. En un contexto de crisis e inestabilidad global, además, diversificar nuestra matriz energética no solo es una necesidad climática: es clave para fortalecer la resiliencia económica del país y reducir la dependencia de los combustibles fósiles”, aseguró Laura Caicedo Valencia, coordinadora de campañas de Greenpeace Colombia.
La intervención se desarrolla mientras más de 50 gobiernos se reúnen en Santa Marta para debatir la transición energética. En este escenario, Greenpeace plantea que el proceso debe garantizar acceso a energía limpia, incluir a comunidades locales, evitar modelos extractivistas, asegurar financiamiento justo, basarse en evidencia científica y proteger los ecosistemas.
