Un invierno atípico en plena temporada seca desató una grave emergencia humanitaria y productiva en Córdoba y el norte de Urabá, dejando miles de familias rurales en situación crítica.
Las intensas lluvias registradas a finales de enero y comienzos de febrero provocaron el desbordamiento de ríos, inundaciones masivas y pérdidas en zonas que históricamente no enfrentaban este tipo de eventos climáticos en esta época del año.
De acuerdo con la Federación Colombiana de Ganaderos, el balance preliminar da cuenta de 113 veredas afectadas en 24 municipios, 4.778 fincas inundadas y 263.623 vacunos y bufalinos en riesgo, una cifra que refleja la magnitud del impacto sobre la economía ganadera y agrícola de la región.

Ante la emergencia, el gremio ganadero activó una red de solidaridad que se convirtió en uno de los principales frentes de atención para las comunidades damnificadas.
A través de Fedegán, Ganacor, empresas del sector y la Fundación Colombia Ganadera, se han distribuido mercados, agua potable, carpas y ayudas básicas, mientras se organizan nuevos envíos de alimentos, leche y elementos de primera necesidad.
El presidente ejecutivo de Fedegán, José Félix Lafaurie, advirtió que miles de familias han perdido cultivos, viviendas y la capacidad de resguardar sus animales, lo que agrava la vulnerabilidad social en zonas rurales ya golpeadas por la informalidad y el cambio climático.
A esta situación se suma la alerta por el nivel de la represa de Urrá, que podría intensificar las afectaciones en las riberas del río.

La logística de atención se concentra en Montería, desde donde se canalizan donaciones y se coordina la entrega de ayudas con apoyo del Ejército Nacional.
Aunque ya se han entregado más de 600 mercados y 7 toneladas de agua, los gremios advierten que las necesidades superan la capacidad actual de respuesta, por lo que hacen un llamado urgente a reforzar el apoyo institucional y ciudadano.










