El contexto de la atención a la discapacidad motora en Colombia evidencia desafíos estructurales persistentes. Según estimaciones del DANE y cifras oficiales del Gobierno, entre 2,6 y 2,65 millones de personas viven con algún tipo de discapacidad, lo que representa cerca del 5 al 7 % de la población nacional. A esto se suma una brecha significativa en el acceso a tecnologías de asistencia, lo que refuerza la necesidad de combinar tecnología especializada con atención clínica integral para mejorar los resultados funcionales y la calidad de vida de los pacientes.
En este marco, Ottobock afianzó sus operaciones en Colombia como Institución Prestadora de Servicios de Salud (IPS), incorporando su experiencia en tecnología para la movilidad a un modelo de atención centrado en el paciente, su rehabilitación física y la independencia funcional. La propuesta integra dispositivos médicos especializados con seguimiento clínico continuo, con el objetivo de contribuir a procesos de recuperación funcional y mejora de la autonomía.
La IPS tiene sede en Bogotá y presencia en Medellín a través de Orthopraxis, un centro con experiencia en rehabilitación. La atención incluye valoraciones especializadas, juntas de prótesis, procesos de adaptación protésica, juntas de sedestación y consultas de seguimiento, articuladas dentro de un mismo proceso clínico.
“La puesta en marcha de Ottobock como IPS nos permite acompañar de manera más cercana los procesos de rehabilitación, integrando la evaluación clínica, la adaptación protésica y el seguimiento funcional dentro de un mismo esquema de atención. El objetivo es buscar resultados clínicos más consistentes y alineados con las necesidades reales de los pacientes”, afirmó Derly Patricia Martínez Barreto, Business Development Manager para Latinoamérica de Ottobock.
El equipo clínico está conformado por médicos especialistas en Medicina Física y Rehabilitación, técnicos ortoprotesistas y fisioterapeutas. Entre ellos se destaca el doctor Juan Manuel Guevara, médico cirujano y especialista en rehabilitación protésica, con experiencia clínica, académica y de asesoría a nivel regional.
Uno de los diferenciales del modelo es la integración de todo el proceso de rehabilitación dentro de un mismo esquema clínico, lo que permite ajustes según la evolución funcional de cada paciente y orienta el tratamiento hacia la mejora de la movilidad, la autonomía y la seguridad en la vida diaria.
La IPS incorpora dispositivos de alta complejidad, como pies de fibra de carbono, rodillas y codos mecatrónicos, y manos mioeléctricas con función independiente en los dedos. En neurorehabilitación, avanzan en la implementación del traje Exopulse Mollii, con respaldo de estudios internacionales y evidencia local en 24 pacientes tratados hasta la fecha.
“En Colombia, la rehabilitación sigue siendo uno de los eslabones más frágiles del sistema de salud. Como IPS, nuestro interés es aportar a una atención más oportuna y continua, donde la tecnología sea un medio para apoyar el trabajo clínico y no un fin en sí mismo”, agregó Martínez Barreto.
Con estas acciones, Ottobock fortalece su rol en el sistema de salud colombiano y amplía la oferta de servicios especializados en rehabilitación física, centrados en la recuperación funcional y la calidad de vida de los pacientes.
