La ciencia médica avanza a pasos acelerados, pero su impacto real depende de que la innovación llegue a los pacientes que más la necesitan. En Colombia, uno de los mayores retos en salud pública es el cáncer de mama, una enfermedad que registra más de 140.000 casos prevalentes y cerca de 9.600 nuevos diagnósticos cada año, según cifras oficiales.
A esta cruda realidad se suma la actual crisis del sistema de salud, en la que sobresale la dificultad de acceso a medicamentos. Por eso llama la atención la reciente llegada de una farmacéutica global, que ve en el país la oportunidad de comercializar su tecnología, ayudar a los pacientes y generar empleo.

Se trata de la japonesa Daiichi Sankyo, la cual tiene un énfasis en investigación y medicina de precisión. A Colombia llegó con tratamientos para el cáncer de mama metastásico, es decir, el que está en la fase más avanzada y que ocurre cuando las células cancerosas se diseminan desde la mama a otras partes del cuerpo, formando tumores secundarios.
El cáncer de mama metastásico, una de las principales causas de mortalidad oncológica femenina. Más del 90 % de los casos diagnosticados en Colombia son invasivos y alrededor del 11 % corresponden a subtipos de alto riesgo de recurrencia o metástasis, lo que evidencia la urgencia de incorporar terapias más avanzadas y enfoques personalizados en la atención médica.

“Colombia se ha convertido en un referente clave para nuestra expansión en América Latina. Creemos firmemente en el talento y la vocación científica del país, y queremos trabajar junto a sus instituciones y profesionales de la salud para fortalecer un ecosistema de innovación sostenible”, destacó Kazuyoshi Kato, director general de la empresa en el país.
A nivel global, la compañía destina más del 20 % de sus ingresos anuales a investigación y desarrollo, una proporción que la ubica entre las farmacéuticas con mayor inversión científica del mundo. Uno de sus hitos recientes es la introducción de un tratamiento de precisión para cáncer de mama metastásico, desarrollado en cooperación con AstraZeneca, que ya está disponible en el país. Su llegada no solo amplía las opciones terapéuticas, sino que refuerza la tendencia hacia una medicina más personalizada, orientada a mejorar la supervivencia y la calidad de vida de las pacientes.

Más allá del componente clínico, la nueva operación en Colombia busca fortalecer capacidades locales. La estrategia incluye el impulso a la educación médica continua, el desarrollo de talento nacional y el intercambio de conocimiento con centros científicos internacionales. En el mediano plazo, también se proyecta la generación de empleos calificados en áreas regulatorias, médicas, de farmacovigilancia, acceso a mercados y gestión comercial.
Este enfoque se alinea con una visión de innovación ética y colaborativa, en la que la ciencia no se concibe como un privilegio, sino como una herramienta de equidad en salud. A nivel global, esa filosofía se refleja en iniciativas como el Daiichi Sankyo Smart Research Laboratory en San Diego, un centro de investigación de última generación que integra inteligencia artificial, robótica y automatización para acelerar el descubrimiento científico y reducir los tiempos de llegada de nuevos tratamientos al mercado.
