Según estimaciones de Globocan, Colombia podría registrar 145.000 nuevos casos de cáncer para 2030, un aumento significativo frente a los 118.000 reportados en 2022.
Aunque se proyectan más de 70.000 muertes para esa fecha, entre el 30 % y el 50 % podrían prevenirse adoptando medidas orientadas a disminuir los factores de riesgo.

El doctor Diego Mauricio González, coordinador de oncología de las Américas en AUNA y la Universidad de Antioquia, destaca que hábitos saludables como mantener un peso adecuado, realizar ejercicio, seguir una dieta rica en frutas y verduras, limitar el consumo de alcohol y evitar el tabaco son estrategias eficaces que inciden directamente en la prevención del cáncer y en la mejora de la calidad de vida de los pacientes.
Además, la oncología de precisión permite personalizar la atención, adaptando los tratamientos según las características genéticas y biológicas de cada paciente. Esto ha transformado la atención del cáncer, especialmente en enfermedades como el colorrectal, de mama, de pulmón, de estómago y en ciertos tipos de leucemia y linfoma.

Los cánceres que más impactarán en 2030
Según estimaciones del Global Cancer Observatory (GLOBOCAN), la incidencia mundial de cáncer seguirá en aumento debido al envejecimiento de la población, la exposición a factores de riesgo como tabaco, alcohol, obesidad y sedentarismo, y el crecimiento demográfico.
Para 2030, se proyecta que los nuevos casos de cáncer podrían alcanzar aproximadamente 22,6 millones en el mundo si se mantienen las tendencias actuales, según los registros del Global Cancer Observatory (GCO).
En América Latina, los tipos de cáncer con mayor incidencia y mortalidad incluyen próstata, mama, colorrectal, pulmón y estómago, de acuerdo con Cáncer Atlas, el recurso en línea desarrollado por la American Cancer Society (ACS). Por ejemplo, se estima que para 2030 habrá más de 73.000 muertes por cáncer de próstata y 111.000 por cáncer de pulmón.
Estos datos subrayan la urgencia de implementar la prevención, la detección temprana y la atención individualizada como estrategias fundamentales para salvar vidas.

El futuro de la lucha contra el cáncer depende de la combinación de prevención efectiva, detección temprana y tratamientos individualizados.
Aunque las proyecciones para 2030 indican un aumento en la incidencia de esta enfermedad a nivel mundial y regional, los avances en medicina de precisión y la adopción de hábitos saludables demuestran que es posible reducir la mortalidad y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
La clave está en poner a las personas en el centro de la atención, reconociendo que cada caso es único y que la información científica, aplicada de manera temprana y personalizada, puede marcar la diferencia entre un diagnóstico y la posibilidad de una vida más larga y plena.
