La molestia con los cortes de luz mientras la factura de energía llega con cifras estrambóticas es el común denominador de los usuarios de la empresa Air-e, según las denuncias que con frecuencia realizan, ya sea en redes sociales o en alguna entidad que los escuche.
Los diagnósticos están más que elaborados, pero las soluciones no llegan. Por ello, en el recinto del Congreso de la República, en el que se desarrolló una mesa de trabajo, con la participación del nuevo interventor de la empresa Air-e, Ramiro Castilla Andrade, se notó cierto desespero por parte de los parlamentarios.
Es el sexto agente interventor que tiene Air-e en dos años, desde que explotó la aguda crisis que tenía la empresa, una de las dos que llegó al Caribe, y sobre la cual, los ciudadanos tuvieron la esperanza de una solución.
La distribuidora de energía, intervenida por la Superintendencia de Servicios Públicos desde 2024 no deja atrás los problemas que, no son menores, pues recaen sobre 5 millones de usuarios en la región Caribe, específicamente en los departamentos del Atlántico, Magdalena y la Guajira.
Se habla de circunstancias, como el robo de energía, falta de recursos para invertir en mantenimiento, abultada cartera por cobrar y una deuda enorme por pagar, mientras el recaudo es bajo en relación con el costo de operación.
Mientras se habla de todo eso, las cifras crecen mensualmente, porque no se puede dejar de prestar el servicio, aunque no haya pagos por recibirlo o el mismo Estado se atrase en el pago de subsidios a los estratos 1, 2 y 3, a los que las empresas le llevan la energía
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