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Cansancio y debilidad son síntomas de algunas enfermedades. Foto: GettyImages.
Cuando el trabajo se siente como una carga insoportable, alerta. Foto: GettyImages. - Foto: Foto Gettyimages

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Tremendo impacto en la productividad de las empresas cuando los trabajadores no son felices

Campanazo para los empleadores. La infelicidad del empleado le resta 31 % al rendimiento de la compañía. Debate de la red internacional de educación superior de Grupo Planeta.

Tener felices a los empleados debe ser considerado como un negocio para las compañías. La productividad de las empresas depende del capital humano. Por ello, no es casual que los empleadores estén tomando caminos hacia modelos gerenciales como el llamado ‘happy management’, que busca poner al colaborador en el centro de la organización.

Las alertas las encienden los estudios y las mediciones, pero también las realidades. El Índice de Felicidad Organizacional de Iberoamérica, por ejemplo, puso el dedo en la llaga, al establecer, a través de las conclusiones de una encuesta aplicada en varios países, que las cifras de trabajadores infelices son como para perder el sueño, toda vez que, una empresa sin gente es solo un montón de equipos y paredes.

En países como Estados Unidos, durante el primer semestre, se registró una crisis de mano de obra a la cual le atribuyen parte de la presión inflacionaria sobre encarecimiento en sectores como el de la vivienda, pues, todo lo que está en escasez aumenta de precios. Las causas de lo sucedido en el país del norte de América no pueden ser atribuibles -en su totalidad- a la infelicidad, pero tampoco se puede desconocer que empleado satisfecho busca menos la movilidad laboral.

Drama para oficinas de recursos humanos

En general, en las oficinas de recursos humanos cada vez se enfrentan más a la dificultad de retener al personal, lo que a la larga genera costos para la compañía, no solo por los frecuentes procesos de selección que hay que hacer, sino porque se pierde el entrenamiento y, por consiguiente, la mayor destreza del trabajador que, por estar insatisfecho, se mantiene en busca de nuevas oportunidades laborales hasta que las consigue.

En países como Colombia, las estadísticas son como para tener encendidas las alertas. Solo el 40 %, 4 de cada 10 trabajadores son felices y en esta nación nos podemos dar por bien servidos, porque en Chile y México el porcentaje baja a 39 %; en Perú a 35 %; en Argentina a 34 % y en España a 22 %.

El fenómeno fue abordado por Planeta Formación y Universidades, red internacional de educación superior de Grupo Planeta, que convocó a varios expertos en alta gerencia para hablar del tema, el cual, debe ser motivo de mayor atención por parte de los empleadores.

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Los empleados ni siquiera buscan cosas materiales. Foto: Getty Images. - Foto: Getty Images

Una silla, un escritorio y un salario no parecen ser ya suficientes elementos para generar satisfacción laboral. Los altos costos que causa la infelicidad a las empresas también fueron evidenciados en el debate de expertos, en el cual se citó al psicólogo Shawn Anchor, profesor de psicología positiva en la Universidad de Harvard, autor del libro ‘La felicidad como ventaja’. En esa investigación, Anchor midió los beneficios que trae para una empresa el tener a los empleados más felices. El resultado muestra la dimensión del efecto, pues, con los niveles de satisfacción, las ventas aumentan en un 37 % y la productividad en un 31 %. Otras investigaciones mencionan cifras distintas, pero en el fondo, el número es lo de menos.

Colombia, en particular, es un país con alto desempleo y baja productividad. Ese coctel explosivo impide que suceda lo mismo que en Estados Unidos en el primer semestre: estampida de trabajadores que migraron hacia emprendimientos propios y causaron escasez de mano de obra, situación agrandada además por las medidas restrictivas aplicadas por Donald Trump con los migrantes, que también eran pieza clave del mercado laboral. En Colombia, muchos empleados se quedan en sus puestos, porque ‘las cosas no están tan bien por fuera’ (dicen), pero sus niveles de insatisfacción le restan impulso a la productividad.

Sendos estudios que han sido publicados se refieren a lo que quieren los trabajadores para ser más felices. Las ideas de incentivos abundan, pero los expertos que participaron en el debate sobre el tema coinciden en que lo clave para los empleadores debe ser tener en el lente que los empleados primero son personas antes que vendedores de mano de obra. Estímulos para ser parte de una vida familiar, un ‘quedó bien hecho’, pueden a veces ayudar a crear una empatía del empleado con su lugar de trabajo, destacaron los expertos. Y, definitivamente, procesos engorrosos, con varios escalones para obtener la validación de un resultado laboral, también son circunstancias que conllevan a insatisfacción. Es decir, hay muchos puntos para anotar.