De múltiples líneas de crédito que tiene el Fondo Monetario Internacional para las naciones que beneficia con su financiamiento, a Colombia le quedan tres cartas sobre la mesa, teniendo en cuenta que el crédito flexible está descartado, luego de que esta nación pasara la página con esa modalidad.
Teniendo en cuenta que el tema es de coyuntura, pues lo que requiere Colombia es financiación, el Centro de Pensamiento Económico Anif se ocupó de revisar el tema.
En su evaluación, halló que esta nación podría acudir a una línea que se denomina De precaución y liquidez, teniendo en cuenta las condiciones que presenta en materia fiscal y las necesidades y prioridades. De esa manera, en esta primera carta, el FMI le exigiría al país un desempeño sólido en al menos 3 de 5 áreas (posición externa, política fiscal, política monetaria, sector financiero y calidad de datos).
En esta alternativa juega mucho la imagen que tiene el Banco de la República, entidad que ha mostrado independencia para tomar decisiones, además de otras características que hablan bien del manejo de la política monetaria.

Igualmente, según el estimativo de Anif, menciona que esta opción de financiamiento ofrece acuerdos de 6 meses o de 1 a 2 años, con acceso de hasta el 600 % de la cuota del país y un plazo de reembolso de entre 3,25 y 5 años. Además, si se accede por un monto inferior al 300 % de la cuota, la tasa de interés sería de aproximadamente 3,7 % efectivo anual, lo que representa un ahorro de cerca de 290 puntos básicos frente a las tasas de los títulos de deuda en el mercado internacional, advierte el centro de pensamiento.
La opción del Stand-By
Cada opción nueva prevista en el análisis de Anif implica que entraría si Colombia no cumple con los requisitos de la anterior alternativa. en este caso, la línea stand-by proporcionaría recursos en el corto plazo, por supuesto, exigiendo ciertos requisitos. Entre ellos, una calificación previa.
Los plazos serían de 1 a 2 años y máximo 3, con un plazo de repago de entre 3,25 y 5 años.
Anif recordó que este país ya usó esta línea entre 2002 y 2006.

Servicio ampliado
Y la tercera alternativa es el llamado Servicio Ampliado del FMI, también conocido como crédito SAF, orientado a países con problemas de balanza de pagos de mediano plazo originados en debilidades estructurales.
En materia de plazos, serían entre 3 y 4 años, con repago entre 4,5 y 10 años.
En general, los créditos con el FMI tienen una particularidad: es común que pidan que el país haga reformas estructurales y avance en estabilidad macroeconómica. Por lo tanto, impone desembolsos condicionados a metas.
