El Ministerio de Hacienda se alista para destapar el Plan Financiero 2026, documento en el que se plantean las metas fiscales, el déficit y la sostenibilidad de las finanzas públicas.
La expectativa por el contenido que tendrá esa hoja de ruta para el año se incrementa a medida que pasan los días, pues en 2025, se conoció el 7 de febrero y ya el ministro de Hacienda, Germán Ávila, anticipó que estaba próximo a mostrarlo ante el país.
Después de la suspensión provisional de la emergencia económica decretada por el gobierno de Gustavo Petro, las cuentas empiezan a lucir más apretadas. El ingreso tributario, que es el que permite emparejar las finanzas públicas, completó tres años sin llegar a la meta prevista y tanto la deuda como el déficit fiscal se mantienen en niveles elevados.
Esas dos variables no dan indicios de que habría un buen año fiscal en 2026, y menos aún, después del informe que publicó la prestigiosa revista The Economist, en el que ubica a Colombia como el segundo país —después de Egipto— con el mayor déficit fiscal: 7,5 % del PIB en 2025.
Implicaría que se sobrepasaría inclusive el pronóstico que tenía el Gobierno (7,1 % de déficit), el cual, de por sí, ya era criticado, porque las apuestas de los países estables y financieramente sanos es a que ese indicador no pase de 3 %.

Para este año, entre tanto, ya se habla de un déficit fiscal de 6,2 %, cifra que, sin embargo, podría modificarse al destaparse el Plan Financiero, previendo que hay escenarios que impedirían que la economía navegue en aguas tranquilas.
Por ejemplo, el aumento del salario mínimo decretado, por 23 %, pondría una mayor presión al gasto público, cuya necesidad de reducción ha sido solicitada desde distintos frentes (el Congreso de la República, el Carf-Comité Autónomo de la Regla Fiscal, entre otros). Pero el Gobierno dice que, en su mayoría, se trata de un gasto inflexible, que no puede mover sin dejar de incumplir obligaciones inaplazables.
Por lo pronto, ante ausencia de recursos que se buscaban por la vía de una ley de financiamiento o de la emergencia económica, ya el propio presidente Gustavo Petro habló de recorte presupuestal en este año, y esta es otra de las variables que causa curiosidad con la presentación del Plan Financiero.

Los apretones de cinturón en los que le han venido insistiendo al Gobierno podrían ser más difíciles de lograr en un año electoral, lo que dificultaría aún más la tarea de parapetar las finanzas públicas.
Inevitablemente, para que el país pueda volver a tomar la senda de la consolidación fiscal, sería necesario hacer reformas tributarias y recortes presupuestales.
Ello, en un momento en el que habrá créditos más costosos, tras la decisión del Banco dela República de subir fuertemente la tasa de interés de referencia, tras lo cual confirmó que sube su proyección de inflación a 6,3 %, lo que basa en la sumatoria de varios de todos los elementos que le empiezan a pegar duro a la economía.











