Entre el 5 % y el 10 % de la población infantil mundial presenta algún tipo de trastorno del neurodesarrollo (TND), según una investigación médica de la Universidad de Chile y la Clínica Las Condes. Estas condiciones pueden afectar la adquisición y retención de habilidades relacionadas con la atención, la memoria, la motricidad y la interacción social.

En este contexto, el Colegio Británico de Cartagena desarrolla Little Skills, un programa de desarrollo neurosensorial y motor dirigido a bebés de entre 4 y 18 meses, con el que busca acompañar sus primeras etapas de aprendizaje.
“Dirigido a bebés de entre 4 y 18 meses, este programa está diseñado para potenciar de manera focalizada el equilibrio, el control postural, la comunicación y la motricidad tanto fina como gruesa, sentando bases sólidas para la transición exitosa hacia la educación preescolar y, de esta forma, generar espacios de educación continua que fomenten un mejor desarrollo en niños y jóvenes”, puntualiza Luisa Fernanda Guzmán, rectora de la institución.
Rosi Romero, directora del programa, explica que el aprendizaje temprano no consiste en adelantar etapas ni en sobrecargar a los menores con ejercicios. “El objetivo es ofrecer experiencias estructuradas y adecuadas a la edad, las capacidades y el ritmo cognitivo de cada niño”.
A partir de este enfoque, Romero y otros pedagogos del colegio plantean cinco estrategias para que padres y cuidadores acompañen el neurodesarrollo infantil.
- La primera consiste en observar las habilidades, los intereses y las señales de cansancio del bebé antes de intervenir.
- La segunda propone establecer un objetivo para cada juego, de acuerdo con las capacidades que se busca estimular.
- La tercera recomienda aprovechar objetos, texturas, sonidos, música y elementos naturales para promover la exploración en entornos seguros, sin sobrecargar al menor con estímulos.
- La cuarta estrategia se centra en fomentar la autonomía. “No hagamos por el bebé aquello que él puede descubrir por sí mismo”, destaca Romero.
- La quinta plantea evaluar la participación del niño para determinar si es necesario modificar las actividades, los materiales o el acompañamiento.
“Bajo el enfoque del neuromovimiento, creemos que el desarrollo comienza con una experiencia: la posibilidad de mover el cuerpo, explorar el entorno y descubrir nuevas formas de interactuar con él”, concluye Rosi Romero, coordinadora de Little Skills del Colegio Británico de Cartagena.
