El crecimiento de las ciudades y la construcción de grandes proyectos de vivienda en Colombia han puesto sobre la mesa un problema que afecta a miles de familias: la falta de infraestructura educativa suficiente para atender la demanda de estudiantes.

En muchos municipios, el número de colegios no ha aumentado al mismo ritmo que las nuevas urbanizaciones, lo que dificulta el acceso oportuno a un cupo escolar.
A este panorama se suma otro desafío relacionado con la calidad educativa. De acuerdo con un análisis del Observatorio de Realidades Educativas de la Universidad Icesi, en conjunto con la Pontificia Universidad Javeriana y la Universidad de los Andes, solo 13 de cada 100 estudiantes que comienzan su trayectoria escolar terminan el bachillerato con las competencias necesarias para ingresar a la educación superior o al mercado laboral.

Ante esta situación surgió Megaulas, una iniciativa impulsada por la Fundación Social Alberto Merani, que busca integrar la infraestructura educativa desde la planeación de los nuevos desarrollos urbanos y ampliar la oferta de cupos escolares en el país.
El proyecto, diseñado por el director de la fundación, Alejandro de Zubiría, propone construir espacios educativos en domos geodésicos, una estructura que reduce los tiempos de construcción y los costos frente a los colegios tradicionales.

Según las estimaciones de la organización, una Megaula con capacidad para 200 estudiantes por sesión puede representar un ahorro de entre el 20 % y el 30 % respecto a una edificación convencional de características similares.
Además de la innovación arquitectónica, la propuesta plantea un modelo pedagógico basado en la pedagogía conceptual, en el que varios docentes trabajan de manera simultánea con grupos numerosos de estudiantes para fortalecer habilidades como la comprensión lectora, el pensamiento crítico y el trabajo colaborativo.

“El país construyó ciudades enteras para cientos de miles de familias, pero los colegios llegaron tarde o, en muchos casos, nunca llegaron. Las Megaulas son una respuesta concreta a ese vacío“, afirmó Alejandro de Zubiría.
La iniciativa ya cuenta con un piloto en funcionamiento en Nemocón, donde comenzó a operar en 2022. Desde entonces, ha graduado tres promociones de estudiantes y, según la Fundación Social Alberto Merani, la institución se ha ubicado entre las mejores de la región en las pruebas Saber.
