Actualmente, hay alrededor de 13 millones de trabajadores afiliados al Sistema General de Riesgos Laborales en Colombia, lo que representa más o menos el 48 por ciento de la población ocupada. De acuerdo con Lizbeth Bossa, Líder Técnica Nacional de ARL AXA COLPATRIA, el país ha venido bajando la tasa de accidentalidad en los últimos ocho años.

Bossa indicó que el año pasado estuvo en 4 por ciento, es decir, 4 de cada 100 trabajadores tuvieron un accidente laboral en Colombia. Esta tasa hace unos años era del 9 a 10 por ciento, por lo que considera que es una reducción importante y está asociada al trabajo enfocado en prevención y a la articulación de todos los actores.
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¿Cuáles considera que son las principales fortalezas del sistema de riesgos laborales en Colombia y qué aspectos requieren una revisión urgente para responder a las nuevas dinámicas del trabajo?
Lizbeth Bossa: El sistema de riesgos laborales de Colombia tiene una gran ventaja sobre otros de seguridad social en el país y a nivel mundial.
Aquí se contempla la prevención como una de las coberturas obligatorias dentro del aseguramiento, que no solo debe pagar por los siniestros y las prestaciones económicas y asistenciales, sino que debe acompañar a los empleadores en identificar causas y corregir desviaciones para disminuir la frecuencia de accidentes y la presión de enfermedades laborales.

Eso hace que todos los actores ganen: el trabajador y su familia, porque tienen mayor protección y bienestar; los empleadores, porque es mucho menos oneroso invertir en prevención que cubrir lo derivado de un accidente; y el país, porque aumenta la productividad.
En deuda de actualización, aunque hemos avanzado frente al teletrabajo y trabajo remoto, todavía hay vacíos normativos sobre la cobertura, porque el sistema tiene principio de territorialidad y solo aplica en Colombia. También falta actualizar la norma para que la evolución tecnológica sea válida en las juntas de calificación.
Desde la experiencia de ARL AXA COLPATRIA, ¿qué vacíos regulatorios, barreras operativas o desafíos financieros están limitando una gestión más eficiente de los riesgos laborales en el país?
L.B.: El primer tema es la inestabilidad de la ocupación laboral. Realmente, quienes están afiliados son los trabajadores dependientes; el no tener una permanencia de trabajadores que coticen al sistema pone en riesgo su crecimiento.
Segundo, todavía está pendiente reglamentar algo definido desde el Decreto 1295 de 1994, que indica que las empresas que trabajen más en prevención y lo reflejen en sus indicadores tengan una tarifa diferencial. Eso no se ha reglamentado y es un vacío.
Tercero, los incrementos en el salario mínimo nos afectan porque tenemos mesadas pensionales. Cada año debemos actualizar las reservas para cubrirlas a futuro. Hasta ahora no ha habido problema, pero la volatilidad implica que en algún momento la tarifa podría no ser suficiente.
Cuarto, las exigencias a los empleadores en seguridad y salud en el trabajo son amplias y retadoras. Para una microempresa, como una panadería de la esquina, implementar los estándares tiene un costo importante.
El 95 por ciento de las empresas del país son pequeñas. Hay que revisar cuál es la exigencia real para garantizar un ambiente laboral sano sin afectar su productividad.
¿Qué tan importante es la articulación entre aseguradoras, empresas, academia y Estado para fortalecer la prevención y la sostenibilidad del sistema?
L.B.: Esa integración es la que permite que el sistema sea vivo. La academia aporta enormemente estudiando nuevas tecnologías, análisis de datos y prevención. Necesitamos que el sistema aprenda de sus propios resultados.
Hoy nos nutrimos de la academia, hacemos eventos de formación con responsables de seguridad y salud en el trabajo y expertos en la materia, y hemos incorporado hasta stand-up comedy para los trabajadores.
También tenemos estudiantes universitarios cubiertos por el sistema durante sus prácticas, y con ellos tenemos programas de capacitación desde antes de que egresen de las instituciones. Los gremios juegan un papel importante porque los empresarios ya han entendido que esto no es un gasto, sino una inversión.
Hoy podemos mostrarles con datos que repercutió en menos desperdicio y en reducción del costo de venta. El Gobierno es el garante de que el sistema sea sostenible.
La inteligencia artificial está transformando los procesos productivos. ¿Cómo cree que esta cambiará la gestión de riesgos laborales y las competencias que deberán desarrollar empresas y trabajadores?
L.B.: En muy corto plazo vamos a tener colaboradores que son inteligencias artificiales. Cambian los riesgos, los trabajos y la forma de gestionar el tema. El trabajo físico deja de serlo y pasa a ser cognitivo y digital. Habrá menos tareas repetitivas y más supervisión de procesos automatizados.
Esto implica que el país necesita formar y reconvertir a los trabajadores que estaban preparados para labores netamente operativas. Necesitan desarrollar habilidades digitales, pensamiento crítico para corregir a la IA y capacidades de gestión de riesgo en entornos automatizados.
Los retos para el sistema son la identificación de nuevos riesgos. Hay que actualizar las matrices de peligros incluyendo riesgos digitales, carga mental y fatiga cognitiva. Además, hay poblaciones con miedo a quedarse sin trabajo. Necesitamos culturas organizacionales adaptativas, que fomenten el aprendizaje continuo y sean fácilmente maleables.

¿Cuáles son los principales riesgos emergentes en salud y seguridad en el trabajo, físicos, psicosociales, tecnológicos o digitales que más preocupan a las organizaciones?
L.B.: Todavía conviven los dos escenarios. Los riesgos derivados del trabajo operativo o físico siguen preocupando mucho: trabajo en alturas, espacios confinados. Pero hay nuevos riesgos. Uno es el tema de salud mental o riesgo psicosocial, que, si bien ya existe, no se cuenta con estadística suficiente porque es una enfermedad que se desarrolla a lo largo del tiempo.
Este no tiene una sola fuente, porque no eres una persona con riesgo solo en la empresa o solo en la familia. Interactúan factores intralaborales y extralaborales. El trabajo remoto y las formas híbridas acrecientan esto.
Otro riesgo emergente es el del cambio climático. Los planes de emergencia de las empresas necesitan actualización más frecuente por deslizamientos, incendios forestales, cambios de temperatura. Eso hace que los riesgos se deban incorporar al proceso productivo.
Frente a los riesgos laborales del futuro, ¿qué estrategias integrales deberían implementar las empresas para construir entornos de trabajo más seguros, resilientes y sostenibles?
L.B.: La forma más efectiva es conectar datos, conocimiento e intervención, y a partir de eso generar resultados y hacer ajustes. Además, la tecnología nos trajo una gran ventaja: los datos. Hoy contamos con información suficiente para tomar decisiones informadas.
Lo que debemos hacer es trabajar cada vez más en modelos predictivos. Por ejemplo, si nuestro modelo predictivo muestra en qué época del año, según el sector económico, se pueden presentar más accidentes, debemos reforzar medidas de prevención antes de ese mes.
También es importante ser conscientes de que ha habido cambios en las dinámicas generacionales. Hoy conviven perfiles que no requieren una interacción tan permanente y que han redefinido sus prioridades frente a la estabilidad, el salario y las condiciones laborales.
El reto es entender esas nuevas expectativas, acompañándolos a reconocer que, como seres humanos, hay necesidades básicas que siguen siendo esenciales.
Hoy existen analistas de datos, científicos de datos, personas que se dedican al entretenimiento, a pasear personas, a leer cuentos. Cargos que antes no existían. También es importante que el sistema empiece a tenerlos en cuenta dentro del análisis de matrices de peligros y programas de prevención.
¿En qué punto está Colombia con referencia a América Latina y el mundo?
L.B.: Somos una multinacional, AXA tiene presencia en numerosos países alrededor del mundo. Nuestro Sistema General de Riesgos Laborales es el único que contempla cobertura en prevención, atención asistencial, prestaciones económicas, pensiones y acompañamiento permanente.
En otros sistemas de Latinoamérica y el mundo, algunos contemplan solo el aseguramiento y no la prevención. En modelos europeos tal vez contemplan las dos partes, pero las aseguradoras no apoyan en prevención, solo hacen el aseguramiento y exámenes médicos.
Como compañía estamos comprometidos a trabajar incansablemente en la prevención, innovación y sostenibilidad como ejes fundamentales del desarrollo de nuestras empresas afiliadas.
