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“Es mentira que la menopausia sea el final de la vida sexual”: Flavia Dos Santos se suma al Gran Foro Mujeres 2026. Agéndese

Como antesala al evento que tendrá lugar en Sheraton Bogotá Hotel, el próximo 6 de mayo, la psicóloga, sexóloga y escritora aborda los cambios culturales que están transformando la manera en que las mujeres viven su cuerpo, sus relaciones y su independencia.

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10 de abril de 2026 a las 12:54 p. m.
Flavia Dos Santos, psicóloga, sexóloga y escritora. Foto: Hernan Puentes.
Flavia Dos Santos, psicóloga, sexóloga y escritora. Foto: Hernan Puentes. Foto: Hernan Puentes

Las conversaciones sobre el rol de la mujer ya no giran únicamente en torno a la reivindicación de derechos, sino a cómo esos avances están transformando la vida cotidiana, las relaciones y las estructuras de poder. Desde el liderazgo político y empresarial hasta las decisiones más íntimas sobre el cuerpo y el deseo, hoy las mujeres están cambiando las reglas del juego en todos los niveles.

Foros Semana pondrá en el centro del debate las historias reales de mujeres auténticas el próximo 6 de mayo en Bogotá

En ese contexto, la voz de Flavia Dos Santos aporta una mirada clave sobre un cambio profundo y menos visible: la autonomía emocional y sexual femenina como una transformación que ya está en marcha, uno de los temas de debate el próximo 6 de mayo en Bogotá.

La asistencia al Gran Foro Mujeres 2026 es gratuita y requiere inscripción previa mediante este enlace

La relación de las mujeres con su cuerpo ha cambiado. ¿Qué es avance real y qué sigue siendo una deuda pendiente?

FLAVIA DOS SANTOS: Sigue siendo una deuda cultural. Hay mucho por reparar. La mujer ha sido juzgada a lo largo de la historia. Desde el principio de la humanidad, todas las desgracias y todo lo malo eran culpa de la mujer. De hecho, en mi próximo libro hablaré un poco de eso.

Las cosas han cambiado en tres olas feministas. La primera, con el uso o no de brasieres y anticonceptivos; la segunda, en el mercado de trabajo, donde la mujer ya puede competir fuerte; y la tercera, está reivindicando la relación de pareja en igualdad de condiciones.

¿Las relaciones afectivas amplían o limitan la libertad de las mujeres?

F.S.: La mujer hoy está buscando relaciones más igualitarias; ya no responde al modelo tradicional. Ahí es donde aparece el conflicto: los hombres tienen como modelo a sus mamás, y las mujeres tienen como trauma a sus mamás. La mujer no quiere vivir la vida de la madre, y los hombres están buscando a alguien que sea como la madre.

Los hombres están enseñados desde siempre a amar muchas cosas, y las mujeres somos enseñadas a amar a los hombres y a que el propósito de nuestra vida sea tener una familia. Ahora una mujer busca relaciones en las que también pueda decidir y hacer lo que quiera, además de estar con alguien que no le deje las cargas solo a ella, sino que las comparta.

¿Cómo influye la edad en cómo las mujeres viven el deseo y la sexualidad?

F.S.: Durante mucho tiempo, en la narrativa patriarcal, la mujer deja de procrear y, por tanto, se asume que no tiene deseo: deja de existir para el sexo y se queda ahí, esperando el final, buscando la muerte. Pero cuando las mujeres empiezan a tener acceso financiero, cambian todas esas narrativas. Es mentira que la menopausia sea el final de la vida sexual; hoy el placer también es una prioridad.

Por eso ahora se habla de lo que algunos llaman “divorcio carnoso”: tengo pacientes de 60 años que se divorcian después de 40 o más años de matrimonio porque no están satisfechas con esa relación y quieren sentir placer en lo que les queda de vida. Ya no solo se necesita una pareja, hay otras alternativas. La mujer ahora quiere elegir y no ser elegida, como pasaba antes.

En un contexto dominado por estándares estéticos, ¿cómo pueden las mujeres sentirse bien consigo mismas?

F.S.: La clave es la libertad. Todavía muchas mujeres sienten que tienen que hacer lo que diga la pareja o verse como el hombre quiere para no ser dejadas. Se ha instalado la idea de que la mujer es la que debe modificar su cuerpo o su cara para ser escogida, porque esos estándares han sido impuestos, en gran medida, por los hombres, y eso tiene que cambiar.

¿Qué errores comunes ve en la conversación actual sobre empoderamiento femenino?

F.S.: Es un error pensar que el empoderamiento femenino es odiar a los hombres; también lo es tener sexo sin compromiso en exceso y hacer grupos para gritar juntas que somos empoderadas.

Esto empieza cuando eres capaz de nombrar las partes de tu cuerpo, tocarlas y sentir placer con ellas. No se trata de tener plata, sino autonomía, poder bancar el propio deseo; es poder decir qué es lo que quiero y lo que amo.

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¿De qué manera las condiciones de igualdad, especialmente económicas, transforman el deseo femenino?

F.S.: No hay nada más fuerte que el deseo de independencia y autonomía. La plata es poder, y a medida que una mujer tiene más plata, también va creando más deseo sexual, igual que los hombres.

El deseo de la mujer cambia de acuerdo con su situación económica. Cuando no tiene plata, tiene que satisfacer y ajustarse al deseo del otro, porque no está en las mismas condiciones. Pero en la medida en que sí lo está, desea más fuertemente y se satisface de la misma manera. Plata es poder.