La relación de las personas con los ángeles suele estar asociada a la oración, la fe y las tradiciones religiosas. Sin embargo, en los últimos años han ganado espacio nuevas formas de interpretar esa conexión espiritual. Una de ellas es la que comparte Gabriela Zuluaga, creadora de contenido que ha dedicado parte de su trabajo a difundir una metodología que describe como la posibilidad de “contratar ángeles especializados” para acompañar diferentes situaciones de la vida cotidiana.

Su interés por el tema no surgió recientemente. Según relata a SEMANA, desde niña mantuvo una cercanía especial con san Miguel Arcángel, aunque fue una experiencia personal la que terminó profundizando su búsqueda espiritual. En medio del duelo por la muerte de sus padres y en un momento de incertidumbre, llegó a sus manos el libro Pon el cielo a trabajar, una lectura que, asegura, marcó un punto de inflexión.
“Soy una persona curiosa desde muy chiquita, a la que le encanta aprender cosas nuevas, mamá de dos niños increíbles. Valoro la empatía y siempre trato de dar lo mejor de mí en cada cosa que hago”, contó. Sobre el origen de su interés, añadió: “Hace aproximadamente cuatro años, en un momento de poca claridad y durante el duelo por la pérdida de mis papás, llegó a mi vida un libro maravilloso que se llama Pon el cielo a trabajar. Después de leerlo y ver tantos cambios en mi vida, siempre quise compartirlo con el mundo”.
Con el tiempo, lo que comenzó como una recomendación a familiares y amigos terminó convirtiéndose en un tema recurrente de sus publicaciones y espacios de conversación.

Una visión diferente de la ayuda angelical
El concepto de “contratar ángeles especializados” es uno de los pilares de la propuesta que comparte Zuluaga. La idea consiste en asignar una misión concreta a un grupo de ángeles, de manera similar a como se contrataría a un profesional para una tarea específica.
“Este concepto es algo que aprendí del libro que menciono anteriormente. Significa asignar una misión específica a un grupo de ángeles con un objetivo claro, para dejar de ver la ayuda divina como algo etéreo y empezar a verla como un recurso real, fluido y eficiente que podemos activar a nuestra disposición para que nuestra vida sea más próspera y sencilla en cualquier momento”, explicó.
A su juicio, la diferencia frente a una oración tradicional radica en la claridad con la que se formula la petición y en el papel activo de quien la realiza. “Esta metodología requiere que yo defina claramente la misión, los parámetros y la responsabilidad de mi equipo. Soy parte activa de eso que se va a dar y doy por hecho que así es”.
Zuluaga señala que esta visión no necesariamente reemplaza las creencias religiosas tradicionales. De hecho, afirma que sigue recurriendo con frecuencia a san Miguel Arcángel. Sin embargo, considera que también es posible imaginar el mundo espiritual como un espacio en el que existen especialistas para diferentes necesidades.
“El libro no se centra en listas de ángeles con nombre propio tradicional, como Miguel, Gabriel o Rafael, sino en un enfoque conceptual diferente y un poco más flexible. Propone pensar que el mundo espiritual es tan diverso como el físico, con especialistas para cada necesidad imaginable (...) como un directorio de ‘páginas amarillas’, donde puedes encontrar cualquier profesional celestial para tu petición”, señaló.
Para explicar la idea, utiliza una comparación sencilla: si una persona necesita ayuda para organizar un viaje, podría imaginar la asistencia de un “agente de viajes espiritual”; si enfrenta un problema distinto, podría acudir a otro tipo de especialista. “Para saber qué ángel necesitas, el ejercicio es pensar en la misión que quieres que ese ángel cumpla e imaginar, en el mundo físico, qué profesional cumpliría a cabalidad con esa tarea”.

Así se contrata a un ángel
Aunque el concepto puede parecer complejo, Gabriela Zuluaga insiste en que no existen fórmulas rígidas para ponerlo en práctica. Según afirma, cada persona puede encontrar la forma que mejor se adapte a sus creencias y a su manera de relacionarse con lo espiritual.
“Mi mayor propósito al compartir esto es que no se compliquen con un paso a paso. Los ángeles son seres sin ego; no hay una manera específica o perfecta de pedirles”, aseguró.
En su caso, suele utilizar una frase concreta cuando se trata de solicitudes puntuales. “Cuando son peticiones cortas digo: ‘Oficina celestial, llamo para contratar un ángel experto en... que se encargue de... Gracias porque hecho está’”.
Para proyectos más amplios, prefiere escribir las peticiones y estructurarlas como si estuviera conformando un equipo de trabajo. Allí define la misión, asigna funciones y agradece por adelantado.
“En el caso de los equipos celestiales, me encanta hacerlo escrito, pero, repito, no hay forma exacta o perfecta; pienso que es mejor que lo sientan, conecten con lo que resuena con ustedes y así lo hagan. Yo lo escribo. Si puedo, prendo una vela y organizo mi equipo como si estuviera organizado cualquier equipo físico para algún proyecto. Pongo el título del proyecto, la misión que van a cumplir, conformo el equipo donde menciono su especialidad o profesión y lo que hará ese ángel; luego agradezco. Es así de simple”.
@gabizuluagao Técnica de contratación celestial 👼
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Los límites y las experiencias personales
Para Zuluaga, la ayuda angelical no tendría límites relacionados con los temas que pueden abordarse, sino con la intención que existe detrás de cada solicitud.
“Creo que los límites no los ponen ellos, sino nosotros mismos. Los ángeles responden a frecuencias de bien mayor. Si la solicitud nace del ego, de dañar a otros o de evitar las lecciones que nos toca vivir para evolucionar, simplemente no hay resonancia”, afirmó.
@gabizuluagao Diario de peticiones Crea tu grupo para una misión específica 1. Nombra tu grupo 2. Define tu misión 3. Lista de especialistas 4. Lista de tareas #CapCut
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Desde su perspectiva, los ángeles pueden intervenir en asuntos cotidianos, desde situaciones familiares hasta la búsqueda de objetos extraviados. De hecho, una de las historias que recuerda con más claridad ocurrió cuando perdió uno de sus audífonos en un parque mientras jugaba con sus hijos.
Dos días después regresó al lugar para buscarlo. Aunque la aplicación de rastreo indicaba que seguía allí, no lograba encontrarlo. “Lo busqué como 15 minutos y no lo encontraba, pero yo sentía tranquilidad porque siempre que les pido, tengo la certeza de que me escuchan”, relató.
Cuando estaba a punto de abandonar la búsqueda, una mujer se acercó para preguntarle qué estaba buscando y le insistió en quedarse unos minutos más. Zuluaga aceptó y, casi de inmediato, encontró el audífono junto a sus pies.
“Me gusta creer que ella fue mi ángel para esa misión”, dijo.
Más allá de cómo cada persona interprete este tipo de experiencias, Zuluaga sostiene que su relación con los ángeles forma parte de su vida diaria. “Yo les pido a ellos todo, todo el día, todos los días, y los siento a mi lado siempre”, concluyó.
