Para enfrentar desafíos históricos y mejorar la conectividad entre Colombia y el mundo, el país se trazó hace algunos años la meta de modernizar y fortalecer gran parte de su infraestructura aeroportuaria. Proyectos como El Dorado Max, con una inversión cercana a los 13 billones de pesos y el nuevo aeropuerto de Cartagena, que costará cerca de 6 billones de pesos son algunas muestras de ese compromiso.
Para Érika Zarante, CEO de LATAM Airlines Colombia, el desafío de los aeropuertos está en que su crecimiento ha sido fragmentado, sin una visión que agrupe conectividad aérea, desarrollo y comercio exterior: “El país necesita una visión integral que defina roles estratégicos para cada aeropuerto y alinee las inversiones con objetivos claros”.
Por su parte, Richard Galindo, director jurídico de Avianca, señaló que la autoridad local debe trabajar en la solución de desafíos como “hacer que las pistas funcionen independientemente, al igual que los instrumentos tecnológicos de aeronavegabilidad”.
Las inversiones buscan aumentar la capacidad de las operaciones, apuntalar la eficiencia operativa, incrementar las rutas y mejorar la experiencia.
“De manera que la operación aérea sea cada vez más fluida y se cuente con las capacidades necesarias para responder al crecimiento del número de pasajeros”, explicó Paula Bernal, gerente general de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (Iata).
En el caso de Cartagena, el operador del Rafael Nuñez, Oinac, avanza en un plan que incluirá un nuevo edificio internacional, 330 plazas adicionales de parqueo y cuatro nuevas posiciones de parqueo para aviones.
Además, se intervendrán cerca de 250.000 metros cuadrados de pavimento en pistas y plataformas. “Así fortaleceremos la experiencia del pasajero mediante mejoras que garantizarán una operación más eficiente, sin dejar de lado la seguridad aérea”, precisaron desde Oinac.
Otro frente son las inversiones en ciudades intermedias. Obras como el Aeropuerto de Girardot, donde se han ejecutado intervenciones en pistas, calles de rodaje y señalización, o proyectos en terminales como las de Pitalito, Ipiales, o Nuquí, han apuntado a “incrementar la capacidad de atención, mejorar la seguridad de las operaciones y elevar los estándares de servicio”, explicaron desde la Aeronáutica Civil.
Sin embargo. a finales de 2025 la Cámara Colombiana de la Infraestructura lanzó una alerta sobre los “niveles de ejecución física e ineficiencias administrativas en la construcción y mejoramiento de 14 aeropuertos a cargo de Aerocivil”. Solo seis de las 14 terminales presentaban contratos activos o procesos de ejecución. “El promedio de avance no supera el 2 por ciento”, advirtieron desde la entidad.
