Ciudades sostenibles: son realmente posibles

En el quinto y último episodio del pódcast ‘Espacios del futuro’, los expertos dialogan sobre cómo conciliar las esferas económicas, sociales, culturales y ambientales desde el papel activo que debe cumplir la ciudadanía para asegurar que las urbes sean viables en el largo plazo.


De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, las ciudades ocupan sólo el 3 por ciento de la superficie terrestre, pero son responsables de entre el 70 y el 80 por ciento del consumo energético del planeta, así como del 75 por ciento de las emisiones de carbono de todo el mundo.

Estas cifras, tan abiertamente alarmantes, van en contravía del divulgado concepto de sostenibilidad, presente en tantas conversaciones del ámbito público y privado.

En el quinto y último episodio del pódcast Espacios del futuro, la serie de conversaciones realizada por Semana Podcast y la constructora Amarilo, expertos reflexionan sobre qué es la sostenibilidad, a quién le atañe y cómo se materializa a través de otros factores, como la movilidad, el uso del espacio público y la seguridad alimentaria.

Para Claudia Fonseca, directora de comunidades y sostenibilidad de Amarilo, “el desarrollo sostenible incluye tres variables: la protección del medio ambiente, la inclusión social y el crecimiento económico; es decir, es la manera cómo se satisfacen las necesidades actuales de la población sin comprometer las capacidades que puedan tener las generaciones futuras”.

Por su parte, Jorge Ramírez, director del colectivo Arquitectura Bioclimática, señala que una ciudad sostenible es aquella que logra ser socialmente equitativa e incluyente, y donde se respeta el entorno desde el punto de vista ambiental. “Donde los habitantes establecen una relación fraternal con el lugar, de manera similar a como lo hacen los indígenas, ya que ellos no hablan de los recursos hídricos como un servicio ambiental, sino como si fuera un familiar y en ese sentido lo respetan”, asevera.

Entonces surge la pregunta sobre cómo se deben armonizar los componentes económicos, sociales, culturales y ambientales en pro de la transformación de las ciudades, para no continuar repitiendo los errores del pasado y el presente.

Ante esto, Brigitte Baptiste, bióloga con doctorado honoris causa en Conservación Ambiental y actual rectora de la universidad EAN, afirma que “lo ideal es coordinar que las acciones realizables desde los distintos aspectos (económico, social, cultural y ambiental) se vean dentro de un marco de sinergia y coherencia, para lo cual es importante disponer de herramientas de participación ciudadana que ayuden a identificar y gestionar buenas prácticas, a no pasar los límites de la naturaleza ni afectar la economía”.

En ese sentido, el comportamiento de las personas y la manera cómo se relacionan con el entorno es clave para que las ciudades sean o puedan llegar a ser sostenibles. De hecho, Ramírez señala que todo comienza por la consciencia de lo que está en juego.

“Si un ciudadano es más consciente, debería buscar desplazarse menos, gastar menos energía, producir menos residuos sólidos, reutilizar todas las aguas, sembrar más árboles, poner más suelo permeable para que los acuíferos de gran profundidad vuelvan y se recarguen y, en general, participar de una manera activa en la regeneración del ecosistema”, explica Ramírez.

Baptiste enfatiza en que difícilmente los cambios a gran escala podrán darse sin la participación activa de las personas. “Es imposible manejar un ecosistema de una manera centralizada. Los ciudadanos nos vamos a convertir cada vez más en agentes de la gestión ambiental, más allá del discurso”.

Camilo Sánchez, gerente de Proyectos en Amarilo, señala que si bien la infraestructura es un punto fundamental en la consecución de la sostenibilidad en las urbes, “lo que uno esperaría es que las condiciones previstas permitan que los ciudadanos se integren y se vuelvan parte activa en este proceso. La idea es que, por ejemplo, la infraestructura le permita al ciudadano utilizar medios de transporte alternativos y el ciudadano lo aproveche”.

Fonseca coincide y señala que “todos somos actores activos en la construcción de ciudades y somos responsables de las acciones que hacemos o dejamos de hacer actuando de forma coherente, sabiendo que el beneficio general, es decir, el beneficio público, es de todos y prima sobre el particular. Entonces los ciudadanos somos esos agentes de cambio que debemos aportar positivamente al bienestar y desarrollo de nuestro país”.

Escuche este y los otros episodios de este pódcast en Semana.com y en las plataformas de audio Spreaker, Spotify, Apple Podcast y Deezer.