Pagar, transferir dinero o recibirlo desde el celular en cuestión de segundos empieza a convertirse en parte de la vida cotidiana de los colombianos. Lo que para un usuario puede parecer una operación sencilla tiene detrás un desafío mucho mayor: lograr que diferentes entidades, plataformas y canales puedan hablar entre sí, procesar las operaciones en tiempo real y hacerlo de manera segura.
Después de más de cuatro décadas dedicada a la infraestructura transaccional del país, Servibanca amplía su papel y participa como Facilitador de Bre-B, la infraestructura de pagos inmediatos desarrollada por el Banco de la República. Su apuesta combina tecnología, capacidad de procesamiento y cobertura nacional para conectar a los distintos actores de este nuevo ecosistema.
Bre-B permite enviar y recibir dinero las 24 horas del día, los 365 días del año, utilizando mecanismos sencillos como las llaves, asociadas a un número de celular, documento de identidad, correo electrónico o código alfanumérico, y códigos QR interoperables.
El cambio va más allá de hacer una transferencia más rápido: diferentes participantes pueden conectarse bajo un mismo esquema para mover dinero de manera inmediata.
La nueva forma de mover el dinero
La interoperabilidad es, precisamente, una de las grandes apuestas de Bre-B. Para el usuario significa una experiencia más sencilla. Para las empresas y entidades financieras supone una oportunidad para desarrollar nuevos servicios, mejorar sus procesos de recaudo y ofrecer más alternativas de pago.
Y es justamente aquí en donde el papel del facilitador cobra importancia. Servibanca ofrece a bancos, cooperativas, fintech, billeteras digitales, comercios y empresas la infraestructura necesaria para conectarse con este ecosistema. Esto permite habilitar transferencias inmediatas y ampliar las posibilidades de interacción entre quienes envían y reciben dinero.
El alcance potencial es amplio: comercios, grandes empresas, industrias, distribuidores, servicios públicos, instituciones de salud y educación, pymes y emprendedores pueden aprovechar los pagos inmediatos para agilizar sus operaciones.
En todos estos casos, el objetivo es el mismo: que mover el dinero sea cada vez más fácil y rápido. “Con el incremento de las operaciones digitales y la llegada de Bre-B ingresamos como un nodo certificado por el Banco de la República para facilitar este tipo de procesos y establecer nuevos flujos que puedan unir las operaciones digitales y las operaciones en los cajeros automáticos”, explican desde Servibanca.
La conexión con los cajeros es especialmente relevante para una compañía cuya historia está ligada a estos canales. Servibanca comenzó habilitando operaciones que hoy parecen habituales, como transferencias, pagos de servicios, donaciones y multas de tránsito.
Con el tiempo llegaron las operaciones sin tarjeta, iniciadas desde las aplicaciones móviles de las entidades financieras y culminadas en el cajero. Ahora, Bre-B abre una nueva etapa: conectar con mayor facilidad el mundo digital con una infraestructura que durante décadas ha estado presente en el territorio.

Más allá de las grandes ciudades
La digitalización financiera también tiene un reto geográfico. Hay municipios y zonas rurales en los que acceder a servicios financieros sigue siendo más difícil.
En ese terreno, los más de 40 años de operación de Servibanca adquieren otra dimensión. Su infraestructura y presencia nacional le han permitido acercar servicios transaccionales a regiones donde la banca tradicional no siempre tiene la misma cobertura.
“Creemos que la inclusión financiera en Colombia ha sido fundamental, especialmente por buscar nuestra presencia en las regiones donde la banca tradicional suele tener poca presencia. Hemos enfocado nuestra estrategia en conectar los territorios más alejados con el sistema financiero y la economía digital”, señalaron desde Servibanca.
Esa experiencia puede ser determinante en la expansión de los pagos inmediatos. La transformación no consiste únicamente en que las grandes ciudades adopten nuevas tecnologías, sino en que más personas, negocios y empresas puedan participar de una economía en la que realizar una operación financiera sea cada vez más sencillo, sin importar dónde estén.
Esa experiencia también ha permitido facilitar operaciones con impacto social, como la recepción de donaciones para fundaciones y organizaciones que trabajan por distintas causas.
De operador de canales a habilitador del ecosistema
La evolución de Servibanca refleja también la transformación del sistema financiero colombiano: de una infraestructura centrada en cajeros, pasó a una plataforma que acompaña nuevas formas de realizar operaciones. Ahora, como Facilitador de Bre-B, pone esa experiencia al servicio de entidades, empresas y comercios.
“Estamos en un proceso de transformación para que nuestros servicios tengan una nueva experiencia más acorde con las necesidades del sector financiero y los usuarios, para que puedan realizar sus operaciones de una forma más ágil y efectiva”, detallaron desde Servibanca.
Para una empresa que ha acompañado durante más de cuatro décadas la evolución de los medios de pago en Colombia, el desafío ahora es distinto: no se trata solamente de operar un canal, sino de ayudar a conectar todo un ecosistema.
Ese es el valor que Servibanca busca aportar a Bre-B: experiencia para procesar transacciones, tecnología para integrar participantes y cobertura para llevar la transformación más allá de los grandes centros urbanos. “Nuestro mayor valor no reside únicamente en la infraestructura tecnológica, sino en haber democratizado el acceso al dinero y a los servicios financieros en un país con una geografía compleja y una histórica brecha de bancarización”, concluyeron desde la entidad.
*Contenido elaborado con el apoyo de Servibanca
