Kyle Francis Kennedy, nieta del senador Robert F. Kennedy, falleció a los 42 años en su residencia de Westwood, Massachusetts. De acuerdo con The Boston Globe y People, el certificado de defunción registra su causa de muerte como pendiente y señala que las circunstancias del fallecimiento están bajo investigación.
Nacida el 6 de julio de 1984 en Washington D. C., pasó gran parte de su vida en Massachusetts y desarrolló una carrera dedicada a la educación. Estudió Historia en la Universidad de Georgetown, obtuvo una maestría en Educación Infantil en la Universidad de Pace y cursó otra maestría en Política y Gestión Educativa en la Escuela de Posgrado de Educación de Harvard.
Su trayectoria profesional comenzó en Teach for America, un programa mediante el cual trabajó durante dos años como maestra en escuelas públicas de Nueva York. Posteriormente, se vinculó con iniciativas de reforma educativa, defendió una mayor equidad en la educación primaria, colaboró con empresas tecnológicas dedicadas a mejorar los planes de estudio y trabajó como orientadora de docentes que atendían a niños pequeños.
En 2020, Kyle sufrió una grave lesión medular que le provocó parálisis permanente y otras complicaciones de salud. A partir de entonces, se convirtió en defensora de los derechos de las personas con discapacidad y participó en iniciativas para denunciar las barreras que enfrentan en el acceso a los servicios médicos. Además testificó ante legisladores de Massachusetts durante una audiencia sobre discriminación en la atención médica para personas con discapacidad.
La historia familiar
Kyle era hija de Michael LeMoyne Kennedy y Victoria Denise Gifford. Su padre fue uno de los once hijos del senador Robert F. Kennedy y Ethel Kennedy, y hermano de Robert F. Kennedy Jr., actual secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos. Por esa línea familiar, Kyle era nieta de Robert y Ethel, sobrina de Kennedy Jr. y sobrina nieta del expresidente estadounidense John F. Kennedy.
Su padre murió el 31 de diciembre de 1997, a los 39 años, en un accidente de esquí en Colorado, cuando chocó contra un árbol durante unas vacaciones familiares en Aspen. Para ese momento, Kyle tenía apenas 13 años y esa pérdida marcó su vida.
Ya adulta tendría que vivir nuevamente un duelo. En agosto de 2012 se casó con Liam Kerr en Boston, con quien tuvo tres hijos: los mellizos Conor y Josephine, y Declan. Lastimosamente, pocos días después de su nacimiento, la pequeña Josephine falleció.
En el obituario, sus allegados destacaron su dedicación a la maternidad, la educación de niños en situación de desventaja y la defensa de las personas con discapacidad.
La maldición de los Kennedy
La historia de los Kennedy incluye asesinatos políticos, accidentes aéreos, pérdidas familiares y muertes relacionadas con el consumo de drogas. Estos episodios afectaron a distintas generaciones de una familia que ha ocupado un lugar central en la vida pública estadounidense, por lo que se acuñó el término coloquial de la “maldición Kennedy”.
Quien abrió esta historia fue Joseph P. Kennedy Jr., el mayor de los nueve hijos de Joseph P. Kennedy y Rose Fitzgerald. Murió el 12 de agosto de 1944, a los 29 años, mientras participaba en una misión militar secreta sobre el canal de la Mancha. Su avión, cargado con explosivos, estalló antes de alcanzar el objetivo. El copiloto, Wilford John Willy, también murió.
Luego, Kathleen Kennedy, la cuarta hija de Joseph y Rose Kennedy, murió en un accidente aéreo en el sur de Francia. Viajaba con el conde Peter Wentworth-Fitzwilliam (con quien mantenía una relación sentimental) cuando el avión se estrelló durante el trayecto hacia la Riviera francesa. También fallecieron el piloto y el navegante.
La muerte más significativa se dio en 1963. El presidente estadounidense John F. Kennedy fue baleado mientras recorría Dallas, Texas, en una caravana presidencial junto a su esposa, Jacqueline Kennedy. Tenía 46 años y se encontraba en plena actividad política cuando Lee Harvey Oswald acabó con su vida.

Cinco años después de la muerte de su hermano, Robert F. Kennedy sufrió un destino similar. El senador, que había sido fiscal general durante la presidencia de John, aspiraba a convertirse en candidato del Partido Demócrata a la presidencia de Estados Unidos en 1968.
La noche del 5 de junio de ese año, después de ganar las primarias demócratas de California, fue atacado a tiros en el hotel Ambassador de Los Ángeles bajo la mirada de colaboradores y simpatizantes, y dejó a su esposa, Ethel Kennedy, embarazada y con diez hijos.
John F. Kennedy Jr., su esposa, Carolyn Bessette-Kennedy, y su cuñada, Lauren Bessette murieron en una aeronave en Massachusetts. Tenían 38, 33 y 34 años, respectivamente.
Y el año pasado falleció la hija de Caroline Kennedy, nieta del presidente John F. Kennedy, a los 35 años de edad como consecuencia de una leucemia mieloide aguda con una mutación poco común. Tatiana Schlossberg dejó dos hijos pequeños.
