En Ponedera, un municipio del Atlántico ubicado a 40 kilómetros de Barranquilla, la política local volvió a sacudirse. La decisión del Consejo de Estado de declarar la nulidad de la elección del entonces alcalde Aristarco Romero Meriño, por doble militancia, dejó vacante el cargo y obligó a convocar elecciones atípicas para escoger a su reemplazo.
El fallo abrió un nuevo capítulo en la administración municipal y puso nuevamente a prueba la institucionalidad en un territorio donde cada elección tiene impacto directo en la gobernabilidad y en la estabilidad política local.
SEMANA acompañó la jornada electoral para mostrar lo que pocas veces se ve: el funcionamiento interno del proceso que garantiza que los ciudadanos puedan ejercer su derecho al voto. Desde las primeras horas del día, la operación involucró a la Registraduría Nacional del Estado Civil, a las autoridades de seguridad y a decenas de ciudadanos que cumplieron funciones como jurados y testigos.
Además de los aspectos logísticos, también se pone en perspectiva la dimensión institucional que respalda una elección atípica. Controles, protocolos, cadena de custodia y verificación de resultados hacen parte de un engranaje que busca blindar la transparencia en un momento políticamente sensible para el municipio.
Más allá del resultado, la jornada en Ponedera fue una prueba de confianza democrática: la demostración de que, incluso tras una nulidad electoral, el sistema tiene mecanismos para corregir, repetir y garantizar que la decisión final quede, nuevamente, en manos de los ciudadanos.
El alcalde electo fue Juan Sebastián Mendoza Romero, quien obtuvo 10.009 votos, equivalentes a más del 71 % de los sufragios con el ciento por ciento de las mesas informadas, consolidando una victoria amplia en estas elecciones atípicas y asumiendo el mandato hasta 2027.
