Semana Barranquilla y Atlántico

Barranquilla toma el control del aeropuerto Ernesto Cortissoz tras una década de retrasos: ¿qué viene ahora?

Tras una década de concesión fallida, la Alcaldía reasumió la operación del ‘lado tierra’ del aeropuerto. Con 40.000 millones de pesos de inversión inicial y una ruta directa a Madrid que arranca en diciembre, el alcalde Alejandro Char detalla lo que viene para la terminal, pieza clave de la competitividad en la región.

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27 de octubre de 2026 a las 9:46 a. m.
El convenio firmado en octubre le entrega al Distrito, de manera temporal, la operación y el mantenimiento del ‘lado tierra’, además de la ejecución de los 40.000 millones de pesos adicionales para terminar el muelle nacional, el internacional y el sistema de climatización.
El convenio firmado en octubre le entrega al Distrito, de manera temporal, la operación y el mantenimiento del ‘lado tierra’, además de la ejecución de los 40.000 millones de pesos adicionales para terminar el muelle nacional, el internacional y el sistema de climatización. Foto: ANI

La primera vez que Alex Char, alcalde de Barranquilla, recorrió el Ernesto Cortissoz con las llaves en la mano no se guardó nada. “Encontramos muchas zonas en muy mal estado, baños que no funcionaban, las zonas donde se manejan las maletas sin tecnología. Muy lento”, dijo durante esa primera inspección.

La lista siguió: empleados sin condiciones laborales dignas y una zona internacional de llegada que describió como “caótica” y todavía “en obra negra”. Cualquiera que entraba o salía por el aeropuerto de Barranquilla sabía a lo que se refería el alcalde porque lo había experimentado: sudor ininterrumpido por los problemas del aire acondicionado o la sensación de estar caminando por pasillos estrechos e inconclusos.

Ese diagnóstico resume una década de frustraciones en la principal puerta de entrada a la capital del Atlántico, también conocida como la “puerta de oro de Colombia”, y marcó el punto de partida de un experimento poco común en el país. En octubre, el Gobierno nacional y el Distrito firmaron un convenio para que la Alcaldía asuma temporalmente la operación del ‘lado tierra’ de la terminal, su mantenimiento y la ejecución de 40.000 millones de pesos aprobados por el Concejo para destrabar las obras pendientes.

En el argot aeronáutico, el ‘lado tierra’ corresponde a todo lo que sirve al pasajero antes de subir al avión: el edificio, las salas, las bandas de equipaje, los parqueaderos y las vías de acceso. El lado aire, es decir, la pista, la plataforma y el control de los vuelos, continúa en manos de la Aerocivil.

“Era un paso necesario y una gran noticia para nuestra gente”, aseguró Char. “¿Qué significa esto? Que por fin vamos a articular la principal puerta de entrada de la ciudad con la nueva realidad de Barranquilla: una ciudad con una gran apuesta turística y económica, y con una proyección internacional cada vez más sólida”. Pero para el alcalde, el cambio de manos va más allá de arreglar baños y bandas de equipaje: “Hoy el Ernesto Cortissoz ya no es solo un lugar de tránsito, es la pieza clave de nuestra estrategia de competitividad”.

Una década de turbulencia

La historia que explica el cambio empezó en diciembre de 2014. Ese año, la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) entregó la concesión al Grupo Aeroportuario del Caribe S.A.S., conformado por empresas como Valorcon y Equipo Universal, con la promesa de modernizar la terminal por 345.000 millones de pesos. La cuenta terminó escalando a más de 610.000 millones de pesos, mientras las obras se aplazaban año tras año.

Lo que vino después fue una cadena de otrosíes y prórrogas. Los aires acondicionados fallaban de forma crónica, una circunstancia crítica en una ciudad reconocida por sus altas temperaturas, mientras que las escaleras eléctricas, los ascensores y las bandas de equipaje se deterioraban a la vista de los pasajeros. El principal subcontratista, Nuevo Aeropuerto de Barranquilla S.A.S., terminó en liquidación.

A comienzos de 2022 la ANI multó al consorcio con 3.000 millones de pesos y el concesionario respondió con millonarias demandas contra el Estado. En septiembre de 2024, ante el lento avance, la Aeronáutica Civil asumió directamente el control y la operación para intentar rescatar los trabajos pendientes. “Barranquilla cambió, creció y se transformó. El aeropuerto había estado estancado administrativa y operativamente, y no podíamos seguir con una terminal que no respondiera a las necesidades de comodidad, agilidad y servicio que merecen los barranquilleros y quienes nos visitan”, declaró Char.

Jairo Parada, economista y PhD. en Economía de la Universidad Missouri-Kansas City, comparte el diagnóstico pero apunta a la raíz. Cuando se privatizó, el aeropuerto “cayó en manos de un grupo de inversionistas locales originados en los gremios, quienes no tenían el músculo financiero ni la capacidad de repotenciarlo”. El costo de ese rezago se mide en la competencia regional. “El aeropuerto nunca ha podido superar a Cartagena”, sentenció.

El Debate con Alejandro Char, alcalde de Barranquilla.
Alejandro Char, alcalde de Barranquilla. Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO

Barranquilla toma los mandos

El convenio firmado en octubre le entrega al Distrito, de manera temporal, la operación y el mantenimiento del ‘lado tierra’, además de la ejecución de los 40.000 millones de pesos adicionales para terminar el muelle nacional, el internacional y el sistema de climatización: los tres frentes que más quejas acumularon en la última década.

Char lo presenta como una apuesta de confianza con el Gobierno. “Tengan la plena certeza, señor Presidente, que vamos a honrar su palabra y su confianza, y en pocos días le vamos a dar un vuelco a este aeropuerto como se lo merece la gente”, afirmó el mandatario local durante uno de sus recorridos.

Asimismo, el alcalde insiste en que el Distrito no actuará solo. “Aquí hay un trabajo en equipo gigante con la Aeronáutica Civil, los gremios, el Comité Intergremial, la Cámara de Comercio y la veeduría ciudadana”, explicó. Mesas técnicas y comités de seguimiento vigilarán la ejecución de las obras y el cumplimiento de los compromisos: “Se trata de sumar voluntades públicas y privadas para que cada peso invertido se note en el desarrollo de la ciudad”.

Los primeros cambios en tierra

La estrategia arrancó por lo básico. Entre el 1 y el 7 de octubre se abrieron más de 20 frentes de trabajo, poniendo el foco en soluciones inmediatas. “Lo primero que van a notar los viajeros es un cambio real en su comodidad”, prometió Char. Ya funciona una nueva sala de entrega de equipajes nacionales con bandas, aire acondicionado y ascensores.

En el muelle nacional avanza, además, la instalación de diez equipos de climatización y se revisan los chillers, el sistema industrial que debe enfriar toda la terminal. En el filtro de seguridad llegaron dos arcos detectores de metales y nuevas canastas para agilizar el paso.

Afuera también hay movimiento. Se repavimentan las vías de acceso y se repone la iluminación exterior. Desde el 13 de octubre, Transmetro opera como piloto la ruta alimentadora A3-31, que conecta el Portal de Soledad con la terminal, una petición de trabajadores y usuarios. Y desde el 10 de octubre, con el SENA, 150 taxistas se capacitan como guías turísticos en una primera fase.

La otra apuesta es convertir la espera en vitrina de ciudad. Espacios que estaban en desuso hoy exhiben una muestra del Carnaval, una mini carroza y una exposición sobre los pisos de El Prado, además de los puntos adecuados para fritos y pasteles típicos.

Las cifras empiezan a despegar

“Las cifras nos están dando la razón”, recalcó Char. Entre el 1 y el 8 de octubre de 2026 el Cortissoz movilizó 86.382 pasajeros, frente a 75.455 en el mismo período de 2025: un alza equivalente al 14,5 por ciento. El dato más revelador, sin embargo, está en el mercado internacional, que creció 68 por ciento al pasar de 7.791 a 13.087 viajeros, mientras el nacional avanzó 8,3 por ciento.

El Cortissoz mueve cerca de 3,6 millones de pasajeros al año, opera con diez aerolíneas y es el cuarto aeropuerto del país en volumen de carga. En 2026, las aerolíneas aceleraron su apuesta: Avianca vuela a diario a Fort Lauderdale desde el 15 de julio, con más de 2.500 sillas semanales; Wingo abrió rutas a Aruba y Bucaramanga; LATAM conectó a la ciudad con San Andrés, y Satena sumó Montería, Riohacha y Cúcuta.

“La gran noticia es la nueva ruta directa entre Madrid y Barranquilla que arranca en diciembre con Air Europa”, celebró Char. El vuelo despegará el 18 de diciembre con tres frecuencias semanales (lunes, viernes y domingo), y convertirá a Madrid en puerta de conexión hacia el resto de Europa.

El siguiente objetivo también tiene nombre. En el Congreso de Anato, el alcalde lo anunció sin rodeos: “Y pronto, Barranquilla-Nueva York”. Aún no se conocen la aerolínea, las frecuencias ni la fecha. El gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, suma a la lista a Brasil y Buenos Aires.

Más allá de la terminal

Los 40.000 millones de pesos de inversión en la recuperación del Cortissoz son apenas una cuota inicial. “Ya estamos conversando sobre una iniciativa privada de cerca de 1,2 billones de pesos y apostándole a un centro de mantenimiento de aeronaves (MRO) que generará empleo especializado”, reveló Char. La cifra equivale a 30 veces la inversión inmediata y casi duplica lo que llegó a costar la concesión fallida.

Un MRO —por sus siglas en inglés: mantenimiento, reparación y revisión— cambiaría la naturaleza económica del aeropuerto: de punto de paso a plataforma industrial, con técnicos e ingenieros calificados y aerolíneas que pagan por servicios. “Queremos que el aeropuerto sea el motor que conecte a Barranquilla sin escalas con el mundo entero”, precisó el alcalde. Su propósito es que la terminal “no sea solamente un lugar de llegada y salida de pasajeros, sino una infraestructura estratégica”.

“El Aeropuerto debe ser concesionado a un inversionista estilo Opain, que tenga capacidad financiera y experiencia para desarrollarlo, y no cualquier grupo advenedizo de inversionistas raros”, agregó Parada.

Cuando aterrice el primer vuelo de Air Europa desde Madrid, el Cortissoz recibirá a los viajeros europeos en la misma zona internacional que hoy el alcalde Char describe como inconclusa. El reloj corre y será la primera prueba para el nuevo modelo. “Una ciudad que quiere recibir más visitantes debe prepararse para recibirlos bien”, concluyó Char.

Su meta es que quien llegue y quien se vaya “tenga una experiencia muy agradable y se sienta orgulloso” de haber pasado por la que llama la puerta de oro de Colombia. Después de 10 años de promesas incumplidas, Barranquilla tiene ahora el control de su aeropuerto y también toda la responsabilidad para hacerlo brillar.