Hay una pregunta que me hago de manera permanente desde que asumí la responsabilidad de gobernar este departamento: ¿cómo lograr el desarrollo de Arauca? Esa pregunta ha orientado cada decisión, cada proyecto y apuesta de nuestro gobierno. Porque hablar de desarrollo no es simplemente construir obras o ejecutar recursos; es generar las condiciones para que las familias tengan una mejor calidad de vida, nuestros jóvenes accedan a la educación superior, los pacientes reciban una atención digna en salud, nuestros productores puedan sacar sus cosechas por vías en buen estado, la energía llegue a más comunidades y los ciudadanos vivan con mayores condiciones de seguridad.
Pero detrás de cada una de esas metas existe una realidad que no podemos ignorar: el desarrollo también se construye desde la sostenibilidad financiera. Es importante entender que el presupuesto se construye sobre los ingresos. No existe otra manera de generar desarrollo.
La historia de las regiones y de los países demuestra que el crecimiento depende de la capacidad de fortalecer sus ingresos, administrar adecuadamente sus recursos y convertirlos en inversión para la gente. Por eso, uno de los mayores retos que asumimos al llegar a la Gobernación fue estabilizar las finanzas departamentales. Sabíamos que no era una tarea sencilla. Veníamos de periodos complejos y de tendencias que debían revertirse si queríamos garantizar el cumplimiento de nuestro Plan de Desarrollo “Arauca Mejor”.
Hoy podemos decir que estamos avanzando por el camino correcto. El reciente Informe de Viabilidad Fiscal Territorial del Ministerio de Hacienda y Crédito Público confirmó que durante 2025 el departamento logró un crecimiento real del 12% en sus ingresos, alcanzando más de 615 mil millones de pesos en recursos diferentes al Sistema General de Regalías y superando el presupuesto proyectado para la vigencia.
Estos resultados no son producto de la casualidad. Son el resultado de un trabajo serio de mi administración, basado en políticas de fiscalización, modernización administrativa y sensibilización a los contribuyentes. También reflejan el fortalecimiento de nuestras estrategias contra la evasión y el contrabando, así como el compromiso de cientos de ciudadanos y empresarios que cumplen oportunamente con sus obligaciones.
Lo más importante es que detrás de cada cifra hay oportunidades para nuestra gente. Cuando mejoran los ingresos del departamento, podemos invertir más en salud, educación, infraestructura, deporte, cultura y productividad. Podemos llevar soluciones reales a los territorios y responder con mayor capacidad a las necesidades de las comunidades.
Somos responsables y seguiremos asumiendo con compromiso el desafío de mejorar cada vez más las finanzas del departamento. Hemos logrado estabilizarlas, pero sabemos que aún tenemos importantes retos por delante. Nuestro objetivo no es solamente mantener estos resultados, sino consolidarlos para garantizar la sostenibilidad de las inversiones que Arauca necesita.
Aún con el esfuerzo que hemos realizado para ejecutar y culminar la totalidad de los proyectos priorizados en nuestro Plan de Desarrollo Departamental, seguimos gestionando recursos y alianzas que nos permitan ir más allá de las metas inicialmente planteadas. Estamos convencidos de que lograremos los recursos necesarios para cumplirles a los araucanos y superar las expectativas trazadas para este gobierno.
Porque cuando hablamos de finanzas públicas no es únicamente de balances, recaudos o indicadores. Hablamos de instituciones educativas, mejores vías, hospitales con servicios de calidad, oportunidades para nuestros jóvenes y mejores condiciones para nuestras familias.
En otras palabras, hablamos del futuro de Arauca. Y ese futuro se construye con visión, con responsabilidad y con la firme convicción de que nuestro departamento tiene todo el potencial para seguir avanzando por un Arauca mejor.
