Especial Medellín y Antioquia

“El reclamo del gobernador Andrés Julián Rendón al Gobierno Petro: “Antioquia lo logró”

El gobernador del departamento reflexiona sobre lo ocurrido en estos últimos cuatros años. Exalta la resistencia y valentía de los antioqueños y hace un llamado al Gobierno entrante para trabajar juntos por transformar este bello territorio.

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Andrés Julián Rendón, gobernador de Antioquia
Andrés Julián Rendón, gobernador de Antioquia Foto: JUAN CARLOS SIERRA-SEMANA

El legado del presidente Petro será el de la retórica divisiva sin acción decisiva. Los diez tomos de Las palabras del cambio son el símbolo del Gobierno que termina: millones de palabras y pocos hechos para respaldarlas. Buena parte de esa retórica se convirtió en una afrenta a la colombianidad, una búsqueda permanente de la división y un estímulo al odio y a la vergüenza por lo que somos y hemos construido como nación.

Colombia nunca fue tan terrible como Petro quiso mostrarnos. Y tampoco es tan fantástica como él dice haberla dejado después de su Gobierno. El país contaba con un sistema de salud reconocido, un sistema de pesos y contrapesos que le frenó los desbordes populistas y un sistema electoral confiable.

La “fracasomanía” de la colombianidad que Petro promovió no está en nuestra esencia: su estrategia fue la de dividir para reinar en el caos y encontrar una excusa para eludir su responsabilidad frente a los problemas del país.

Entre los acusados y atacados habituales estuvimos los antioqueños. Con una resistencia mayoritaria de Antioquia, el Gobierno de Petro, en lugar de elegir el hacer y acompañar los problemas de esta tierra, eligió la hostilidad y el tarimazo con criminales. Escogió dejar libre a Calarcá y castigar a mis paisanos: hubo para los bandidos pétalos de rosa y, para nosotros, en la civilidad y legitimidad, quedaron las espinas.

El presidente se borró del Túnel del Toyo y utilizó el Acueducto de Urabá como una justificación para su indolencia. Al final no hubo ni túnel ni acueducto: solo palabras. La Gobernación de Antioquia y el distrito de Medellín, haciendo un gran sacrificio, pusimos la plata para el Túnel del Toyo, que culminará su obra física este 2026. Y el Acueducto de Urabá lo dejaremos licitado y en construcción antes de finalizar nuestro gobierno, así nos toque vender hasta los muebles de la Gobernación.

Su ausencia de Antioquia y la connivencia de algunos miembros de su Gobierno con estructuras criminales, denunciada por distintos medios de comunicación, dejaron amplias zonas del departamento bajo la amenaza de grupos ilegales. Pero hemos resistido. Creamos la tasa de seguridad para darles a los soldados y policías herramientas que les permitan combatir estas estructuras: drones, antidrones, camionetas, motocicletas, lanchas, cascos, chalecos balísticos y otros aportes para su dignidad y operatividad.

Abandonó a la niñez y a la juventud: congeló el aporte al Programa de Alimentación Escolar y trasladó la responsabilidad a la Gobernación. Respondimos destinando recursos propios y multiplicando la inversión. Mientras el ICBF pasó cuatro años sin un director en propiedad en Antioquia, desde la Gobernación ampliamos la atención a miles de niños mediante el programa Arrullos, redujimos la pobreza y lideramos la reducción del hambre.

Lo mismo ocurrió con la vivienda: el Gobierno saliente abandonó Mi Casa Ya. En Antioquia respondimos con Mi Casa Antioquia Ya y una inversión de un billón de pesos para 12.500 viviendas nuevas y 41.500 mejoramientos, especialmente para madres cabeza de hogar.

El abandono estuvo acompañado del bloqueo. El Gobierno nacional demoró todo aquello que no podía controlar. Intervino a Comfenalco Antioquia y a SAVIA Salud, multiplicando las deudas y empeorando la entrega de medicamentos. Impuso una supervisión inexplicable a la Universidad de Antioquia. Y lo más grave: designó como su representante en el Consejo Superior Universitario a alias Chulo, investigado por la Fiscalía como presunto colaborador de las Farc de Calarcá. Una afrenta que, extrañamente, no generó una mayor reacción en parte de los estamentos universitarios.

En esta tierra Petro pasó sin pena ni gloria. Pero Antioquia lo logró, Antioquia resistió, y los colombianos tienen la esperanza de un mejor presente y futuro. Y como no somos de la queja, sino del hacer, estos años de hostilidad, maldad e indolencia nos hicieron más fuertes. Nos hicieron más resistentes, más valientes.

Al Gobierno electo, decirle que los colombianos esperamos que haya capacidad resolutiva para cambiarles la vida y mejorar su paso por este mundo. Una visión que cambie el enfrentamiento por los resultados. La ideología por el pragmatismo y la palabra por los hechos constructivos. No se trata de estar todos de acuerdo, ni pensar igual, ni más faltaba: se trata de transformar este bello territorio y usar el poder para servir.