La noche previa al gran Desfile de Silleteros de la Feria de las Flores, en Medellín, cayó un aguacero del que pocos se salvaron. Aquellos que en el Atanasio Girardot ya disfrutaban del tradicional concierto, con artistas como Silvestre Dangond y Carín León encabezando la nómina, se empaparon hasta los huesos. Y en Provenza las cosas no pintaban distinto.
Aunque la lluvia mermó relativamente rápido, porque como dicen los locales “en Medallo llueve súper duro, pero pasa rápido e igual ni hace frío, y de ahí lo de la Eterna Primavera”, del cielo seguían cayendo chispazos de agua. Esto, sin embargo, no fue impedimento para que Provenza, ese paso peatonalizado en El Poblado, con aire cosmopolita y ese ‘no sé qué’ que recuerda a las calles más alocadas de Seúl o Bangkok, se desbordara de personas.
Como buen grupo de amigas en tiempos de feria, Mariana Delgado, Camila Alfonso, Daniela Martínez y Laura Martínez —las dos últimas no son hermanas, solo muy amigas— vivían un fin de semana de parranda. Bordeando cada una los veinticinco años, un día antes, el viernes, se encontraron en La Oculta, uno de los cientos de bares con los que Provenza sorprende a sus visitantes.

“Uno le puede coger cierta pereza a la rumba en Medellín, porque casi siempre es solo reguetón, pero allí es crossover. Nos hablaban mucho de La Oculta, que no sé qué, que tal vaina. Fuimos y la pasamos súper bien. A veces uno quiere bailar con las amigas y en ese bar el ambiente es bacano”, contó una de ellas.
La noche del sábado, antes de elegir donde “rematar”, las amigas se citaron a la entrada de Provenza, sobre la calle 7, a eso de las nueve de la noche. La realidad rebosaba cualquier expectativa. Extranjeros y locales, grupos de amigos y familias, solteros y solteras, cantantes y artistas, todos reunidos en un mismo lugar al compás de ritmos pegajosos, caminando por esa pasarela de asfalto que conecta la entrada de todos los bares y cuya sensación al atravesarla se parece a la de ir caminando hacia un lugar con los ojos vendados: todo es posible.
Un modelo referente
¿Cómo describir Provenza? La revista internacional Time Out la nombró en 2022 como una de las calles “más cool” del mundo, compitiendo con otras igual de cautivadoras como Hayes Street, en San Francisco; Oranienstrasse, en Berlín; MacDougal Street, en Nueva York; la Calle YongKang, en Taipéi, y Capel Street, en Dublín.
Hoy sus empresarios la definen como un auténtico “distrito del entretenimiento”. Alex Duque, socio de Somos Belisario —uno de los grupos empresariales más reconocidos del sector— asegura incluso que es la misma Medellín “la que se ha convertido en una capital del entretenimiento y en un referente por la forma en como ha ayudado a transformarlo todo. Por eso, soy un convencido de que el entretenimiento ayuda a cambiar vidas, generando empleos, y Provenza es el gran ejemplo: cerca de 9.000 empleos en total”.
“Provenza se ha convertido en un centro de entretenimiento muy importante para la ciudad”, explicó Ana María López, secretaria de Turismo y Entretenimiento de Medellín. “Varios cantantes la hicieron muy famosa. Pero aquí no es solo la rumba, también hay cultura y un centro de gastronomía”.
Actualmente son más de 140 los establecimientos que conforman este circuito frecuentado especialmente por turistas nacionales y extranjeros, quienes atraídos por la diversidad de ofertas —discotecas de reguetón o crossover, bares al aire libre, gastrobares, restaurantes fusión y otros de propuestas autóctonas— colman las calles todos los días, sin importar la fecha, y le inyectan a la economía ganancias millonarias.

“Medellín pasó de ser una ciudad industrial a convertirse en una ciudad de servicios. Y podemos comprobarlo: Provenza tiene restaurantes, bares, discotecas y en algunas cuadras, hoteles”, añadió Duque. Esta evolución ha respondido, en parte, al protagonismo que reguetoneros del calibre de Karol G, Bad Bunny o Maluma le han dado a estas calles con sus letras, videos y giras.
Porque cómo olvidar aquella vez que el puertorriqueño Bad Bunny apareció de sorpresa en Perro Negro en 2022, una de las discotecas de Provenza. O la innumerable cantidad de veces que Maluma visita 903, su discoteca, o la vez que Karol G llegó a Carolina, su restaurante, y con ese desinterés que la caracteriza pagó la cuenta de todos los comensales.
Del otro lado sobresalen los esfuerzos que el tejido empresarial ha liderado desde hace más de una década con estrategias de revitalización urbana, servicio al cliente y, claro, la consolidación de una oferta para el entretenimiento bastante diversa. “Provenza es una comunidad de empresarios que trabajan muy articuladamente; son ellos los que, por ejemplo, trabajan por la seguridad de la zona. Es la muestra perfecta de cómo un atractivo turístico, comunitario y colectivo puede tener éxito”, afirmó López.
Prueba de ello, la vida de Alex Duque y sus socios, quienes entre tantos otros posibles lugares administran Carolina, la apuesta gastronómica de Karol G, conformada por tres pisos de restaurante y gastrobar y una discoteca subterránea, El Callejón del Gato, a la que se entra pero no se sabe cuándo ni cómo se sale.

“Lo que hacemos desde el Grupo Belisario es generar experiencias. Nosotros hoy tenemos 32 unidades de negocio y 17 de ellas están en Provenza”, precisó. Entre ellas se destacan lugares como Belisario, su restaurante insignia; La Oculta, el salón de baile que tanto disfrutaron las amigas paisas; Teatro Victoria, un edificio/teatro/discoteca con cuatro salones para satisfacer el gusto de varios, entre otros lugares.
“Ahora, además, estamos trabajando el tema hotelero. Este mes inauguramos el Hotel Belisario, en Provenza. Con ello, queremos que la cuadra siga creciendo como un distrito cultural y de turismo”, reveló Duque. “Y tenemos otras apuestas como el descuento del 20 % para nuestros militares o exmilitares”.

Para la secretaria de Turismo y Entretenimiento de la ciudad Provenza es el ejemplo perfecto. “Han tenido problemáticas, pero ellos se unen y trabajan en conjunto. Es algo valeroso. De hecho, es un modelo enmarcado en el ARE (Área de Revitalización Urbana) que ahora llevamos a la Comuna 13 y 8. No es fácil, pero es un modelo que sirve”, anotó.
Fortalecer la seguridad y el servicio al cliente han sido dos apuestas fundamentales. Además de contar con el apoyo de la Policía y otras entidades, los empresarios de Provenza cuentan también con servicio de seguridad privada, “lo que ha ayudado a tener un sector más ordenado y viable para todos, al tiempo que impulsamos a quienes trabajan con nosotros hacia la profesionalización. Hoy trabajamos en alianza con EAFIT y otras instituciones. Esta es una industria muy potente”, concluyó Duque.
