Especial Villavicencio y Meta
Tejiendo Futuro, la fundación que cierra brechas en Villavicencio y aporta a las comunidades más vulnerables. Esta es su historia
Esta fundación lleva más de 10 años trabajando con las comunidades vulnerables del departamento, brindándoles acompañamiento psicosocial gratuito, kits nutricionales y alimentación. Sus principales beneficiados hoy son los adultos mayores y niñas y niños en condición de vulnerabilidad.
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Desde 2010 la Fundación Tejiendo Futuro ha construido un camino profundamente humano en Villavicencio. Nació impulsada por un grupo de profesionales en psicología que buscaban retribuir a la comunidad desde su campo de conocimiento y su vocación social. Desde entonces, la organización ha crecido, se ha consolidado como fuente de empleo para más de 100 personas anualmente, además de convertirse en un actor clave en la atención de adultos mayores, personas con discapacidad y familias en situación de vulnerabilidad.
La misión de Tejiendo Futuro es prestar servicios gratuitos de orientación, prevención, promoción e intervención psicosocial a comunidades vulnerables. Hoy centra su trabajo en tres grandes ramas: atención integral al adulto mayor, atención a personas con discapacidad y proyectos comunitarios dirigidos a madres cabeza de hogar en situaciones vulnerables y niños y niñas en condición de vulnerabilidad. El eje que atraviesa todo su trabajo es la promoción y defensa de los derechos humanos y el restablecimiento de derechos en la infancia, la adolescencia y la vejez.
Vanessa Arias, gerente general y creadora de la fundación, afirma que el proyecto surgió con el propósito de ofrecer un acceso igualitario a la atención en salud mental.
“El cuidado de la salud mental es un privilegio. Hoy en día ha tomado un poquito más de seriedad y relevancia en la comunidad, pero inicialmente no la tomaban en serio. Muchas de las enfermedades que vienen con nosotros tienen que ver mucho con el manejo de nuestras propias emociones y eso conlleva a largo plazo a una desestabilidad emocional, familiar, conyugal y de todo en general”, aseguró Arias.
Y agregó que: “La salud mental no se limita a la ausencia de trastornos o enfermedades mentales: implica un estado de bienestar emocional, psicológico y social que permite a las personas afrontar las tensiones normales de la vida, trabajar de forma productiva, desarrollar su potencial y contribuir a su comunidad”.
Los programas de atención
El programa más grande y sostenido de la fundación es la atención integral a adultos mayores. Tejiendo Futuro tiene 15 puntos de atención distribuidos en diez comunas de Villavicencio, especialmente en los sectores con mayor vulnerabilidad.

Con una cobertura promedio de 1.100 personas anuales, la fundación ha logrado impactar miles de vidas a través de sus 15 años de funcionamiento. Los adultos mayores reciben alimentación en caliente y kits nutricionales mensuales y acceden a servicios de psicología, enfermería y actividades pensadas para promover la movilidad, la salud emocional y la autonomía.
“Les hemos enseñado a hacer bolsos en zuncho, tapetes, manillas y velas, entre otros proyectos que les generan algún tipo de ingreso. Enseñamos actividades con las que las personas puedan sostenerse. Por eso proyectamos una feria que realizamos cada año. Es un evento para el que solicitamos todos los permisos y que desarrollamos en el parque principal de Villavicencio, donde instalamos casetas para exhibir lo que ellos producen”, contó Arias.
El acompañamiento no se limita a los puntos de atención. Cuando el equipo identifica vulnerabilidades específicas, realiza visitas domiciliarias, analiza la situación sociofamiliar y continúa el apoyo, incluso cuando la financiación brindada por el Estado termina. “Cuando deja de llegar el recurso, nosotros seguimos. Elegimos a los más vulnerables y continuamos con ellos”, explicó Arias. Adicionalmente, cuando los adultos mayores viven sin red de apoyo, la fundación gestiona hospedajes temporales, insumos básicos y capital semilla para pequeños emprendimientos y acompañamiento continuo.
Los casos de abandono de personas mayores o las limitaciones que enfrentan familias sin redes de apoyo son parte de las realidades cotidianas con las que trabajan. La fundación procura entregar herramientas para mejorar la calidad de vida, pero también afecto, escucha y presencia. “El 23 de diciembre tenemos una cena navideña con un grupo de adultos mayores, donde les vamos a entregar unos kits, para que ellos no se sientan solitos y abandonados. Si usted regala una sonrisa o un buen momento, eso se multiplica”, dijo Arias.
La fundación, además, desarrolla procesos con madres cabeza de hogar de la comuna 9 y 10 de Villavicencio. Se realizan encuentros, sesiones de acompañamiento psicológico, comedores comunitarios, cenas navideñas y entregas de juguetes.
Uno de los proyectos más recientes es la creación de una boutique comunitaria, donde las personas en condiciones vulnerables podrán escoger ropa limpia sin costo, organizada y en excelente estado. La boutique abrirá en diciembre y está pensada para adultos mayores, niñas, niños y cualquier persona en situación de necesidad.
Además, a propósito de las vísperas de la época navideña, la CEO de Tejiendo Futuro contó que, junto con su equipo de trabajo y en articulación con diferentes entes con los cuales comparte su sentir social, preparan las novenas en las diferentes comunas de la ciudad de Villavicencio, en los sectores mas vulnerables, en donde durante el 15 de diciembre al 23 de diciembre visitan un sector por día donde hacen la novena con la comunidad y comparten un refrigerio y un regalos para los niños que participan. “La retribución la alegría de las inocentes caritas al ver un regalo que no se esperaban”, precisó.
Puerto Gaitán
La segunda línea de trabajo se desarrolla en Puerto Gaitán, con una cobertura de aproximadamente 650 personas con alguna discapacidad, incluyendo población indígena y habitantes de centros poblados. Allí reciben apoyo nutricional, orientación vocacional, fisioterapia y actividades enfocadas en el bienestar.

“Hace poco realizamos una salida pedagógica y llevamos a cerca de 50 participantes con discapacidad, principalmente quienes tienen mayor autonomía, a Leticia - Amazonas. Hicimos un contacto interinstitucional entre los programas de discapcidad con la Gobernación y la Alcaldía de Leticia, y con su apoyo desarrollamos un espacio de intercambio de saberes y experiencias. Fue una jornada muy valiosa, en la que pudieron compartir con el personal del departamento, y el recibimiento que nos brindaron fue realmente significativo”, puntualizó Arias.
Aunque este programa ya cuenta con condiciones que benefician a sus participantes, la fundación ha querido ir más allá y ampliar su oferta con un valor agregado: la equinoterapia. Esta es una de las terapias complementarias más completas para personas con discapacidad, pues combina el movimiento del caballo, la interacción emocional y el entorno natural como herramientas terapéuticas. La equinoterapia no solo mejora funciones físicas, sino que también transforma la percepción que la persona tiene de sí misma, fortaleciendo su autoestima, autonomía y participación en la sociedad. Es una terapia humanizada, emocionalmente significativa e inclusiva, que dignifica la vida de las personas con discapacidad.
“Adicional a ello ofrecemos el servicio con una temática campestre en donde brindamos a los usuarios y los principales cuidadores no solo alimentación y apoyo fisioterapéutico, sino que también transformamos el espacio en una granja terapéutica. Una zona natural diseñada para promover el bienestar físico, emocional y social mediante la interacción con animales, plantas y tareas rurales, el apoyo terapéutico en esta granja va más allá de la rehabilitación: transforma vidas. Ofrece un espacio donde las personas con discapacidad se sienten útiles, valoradas y parte activa de la naturaleza y la comunidad. Es una estrategia integral que combina terapia, inclusión y educación ambiental, fortaleciendo el cuerpo, la mente y el espíritu”, concluyó.
Para acceder a los servicios de la fundación, las personas pueden comunicarse a través de sus redes sociales y con el contacto directo en las sedes.
