La recta final hacia las elecciones presidenciales del 31 de mayo se encuentra en una situación de tensión constante. Hoy, la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea reanudó oficialmente el despliegue de sus observadores en Colombia y se pronunció sobre dos de los temas que más preocupan: la presión de grupos armados ilegales en algunas regiones del país y las dudas sobre el software electoral.
José Antonio De Gabriel, director adjunto de la misión europea, aseguró que la democracia colombiana volvió a demostrar fortaleza durante las elecciones legislativas, pese a los cuestionamientos sobre el sistema y las alertas de seguridad.
“Las medidas adoptadas por la Registraduría para responder a los cuestionamientos han dado un buen resultado”, afirmó De Gabriel.
Las declaraciones llegan en medio de un momento difícil para el país debido a la preocupación por la presencia de grupos armados ilegales y el impacto que esto pueda tenet sobre el voto libre en algunas zonas rurales. “Ese riesgo existe, es algo de lo que somos absolutamente conscientes”, señaló.
Pese a lo anterior, destacó la capacidad del país para realizar elecciones incluso en contextos complejos de seguridad. También se refirió a la controversia por el código fuente del software electoral, luego de que sectores políticos, especialmente desde el Pacto Histórico, insistieran en posibles riesgos de fraude.
Desde la misión europea defendieron las garantías del modelo colombiano y señalaron que la verdadera transparencia del sistema no depende únicamente del software, sino de esos datos que se cuentan manualmente.
El delegado europeo insistió en que el sistema colombiano es “extraordinariamente sólido y robusto” porque los escrutinios se hacen de manera pública y pueden ser vigilados por partidos, jueces y observadores.
La misión europea desplegará cerca de 150 observadores internacionales en todos los departamentos del país para seguir de cerca las presidenciales y una eventual segunda vuelta.
