Una chimpancé que fue enviada a un santuario de Kenia para aprender a convivir con simios después de pasar toda su vida con humanos, fue golpeada hasta la muerte por otros chimpancés. Baran murió a los cuatro años solo meses después de ser trasladada del zoológico Eram Park, en la capital iraní de Teherán, al santuario de chimpancés Sweetwaters en Laikipia, Kenia.
Baran había completado una cuarentena de 90 días y estaba en la segunda fase de su introducción al santuario animal. Había logrado romper la cerradura en su área antes de ingresar a un área que albergaba a una familia de chimpancés que había conocido de forma remota.

Los otros chimpancés luego mutilaron a la pequeña animal de cuatro años, dejándola gravemente herida. Los cuidadores del zoológico lograron poner fin a la violencia, pero no pudieron salvar a Baran, que luego murió a causa de las heridas provocadas por sus iguales.
Baran fue trasladada a Kenia en el verano porque se consideró poco saludable para ella continuar viviendo aislada de otros chimpancés en su entorno. Anteriormente, fue criada por humanos después de que su madre la hubiera rechazado porque nació prematuramente y, por lo tanto, era mucho más difícil de cuidar y de criar para ella.

Debido a esto, los veterinarios decidieron alejarla de su madre biológica, lo que llevó a que realizaran sus actividades de cuidado como el hecho de que la amamantaron lentamente hasta que se fortaleció lo suficiente, cuando consideraron que Baran podía regresar con sus padres que la habían abandonado cuando era recién nacida.

Pero el drama no se detuvo ahí para la chimpancé, ya que para entonces, la mamá ya no aceptaba a la bebé y como la rechazó, el resto del grupo de simios también lo hizo, dejándola a la intemperie y necesitando nuevamente que Baran recibiera ayuda de parte de los humanos.
Como resultado del nuevo abandono de su madre y del grupo de primates, Baran tuvo que ser criada lejos de ellos y alimentada a mano por el veterinario del zoológico Eman Memarian. Más tarde se decidió trasladar a Baran a otro parque de animales para ayudarla en su desarrollo físico y emocional, ya que según los opiniones expertas de los veterinarios, el desarrollo de Baran sería atrofiado por su falta de contacto con otros chimpancés.

Volver a introducir a Baran en su propio grupo ya no era una opción por el rechazo que había generado en ellos. Por esta razón los encargados del zoológico decidieron ponerse en contacto con especialistas con amplia experiencia en reintroducir chimpancés en grupos familiares y se pusieron en contacto con el santuario de chimpancés de Kenia, que parecían tener la respuesta para Baran.
Un portavoz del zoológico de Eram dijo al respecto del caso de Baran que este debía ser integrado para que pueda tener una vida sana: “Los chimpancés son criaturas sociales que deben vivir en sus grupos sociales para adquirir las habilidades necesarias para una vida social sana y natural”, había dicho el funcionario cuando la primate llegó a la institución.

Así mismo, en su momento Parviz Ghandali, directora del zoológico, dijo cuando Baran llegó a la institución en Kenia que se había hecho lo correcto por salvar la vida del pequeño animal de cuatro años. “Aunque el zoológico Eram pudo salvar a Baran, se decidió que debía ser trasladada al Centro Internacional de cuidado de chimpancés en Kenia porque puede vivir mejor con las instalaciones y el entorno necesarios”, mencionó Ghandali hace algunos meses. Por ahora, la institución no se ha pronunciado.
