El centro de rescate animal Vantara, en India, volvió al centro del debate internacional luego de una propuesta presentada por Anant Ambani, hijo del magnate Mukesh Ambani, al Gobierno colombiano.
La iniciativa plantea trasladar cerca de 80 hipopótamos, descendientes de los introducidos por Pablo Escobar, hacia sus instalaciones como alternativa a los planes oficiales de eutanasia.
La propuesta ha puesto el foco sobre Vantara, un proyecto de conservación ubicado en Jamnagar, en el estado de Guyarat, que ha sido presentado como uno de los mayores centros de rescate, cuidado y rehabilitación de fauna silvestre del mundo.
Su nombre, que en hindi significa “Estrella del Bosque”, alude al enfoque del proyecto que es el de acoger animales en situación vulnerable bajo un modelo que, según sus promotores, se rige por criterios científicos y legales.

El complejo, impulsado por la familia Ambani y respaldado por la Reliance Foundation, se extiende por más de 1.400 hectáreas y alberga a más de 2.000 animales de 43 especies. Entre ellos hay elefantes, grandes felinos, herbívoros y reptiles.
De acuerdo con la Autoridad Central de Zoológicos de la India, el centro cuenta con cientos de elefantes, además de 50 osos, 160 tigres, 200 leones, 250 leopardos y cerca de 900 cocodrilos.
Vantara fue inaugurado oficialmente en marzo de 2025 por el primer ministro Narendra Modi. Desde entonces, ha sido descrito como el mayor proyecto de su tipo en el país y uno de los más grandes a nivel global.

La Fundación Reliance afirma que su operación prioriza la transparencia y el cumplimiento de la normativa vigente, y que la adquisición de animales se realiza bajo controles legales y sanitarios estrictos.
No obstante, el proyecto ha recibido cuestionamientos por parte de organizaciones conservacionistas y activistas, que han señalado posibles irregularidades en la adquisición y traslado de animales. Entre los casos mencionados figuran grandes felinos provenientes de África y elefantes trasladados desde templos en India.

Algunas críticas se han centrado en el uso del código “Z” de la CITES, que permite clasificar los envíos como destinados a zoológicos y facilita su movilización internacional.
Las denuncias también incluyen posibles infracciones a normativas de protección de fauna, inquietudes sobre el bienestar animal y cuestionamientos por la ubicación del centro, cercano a una de las refinerías más grandes del mundo.

Pese a estas críticas, el Tribunal Supremo de la India evaluó el funcionamiento del proyecto tras varias peticiones públicas y, en septiembre de 2025, concluyó que no existían violaciones legales ni éticas en sus operaciones.
El informe advirtió además que modificar el entorno o la custodia de animales ya reubicados podría generar mayores perjuicios.
Casos como el traslado de la elefanta Mahadevi, que provocó protestas y acciones judiciales en Maharashtra, o la importación de grandes felinos africanos han mantenido abierto el debate sobre el papel de los centros privados en la conservación.
