POLÍTICA

“Macabro”: fuerte oposición al sacrificio de 80 hipopótamos de Pablo Escobar por parte de MinAmbiente

La ministra de Medio Ambiente confirmó la eutanasia para 80 hipopótamos que deambulan por el Magdalena Medio, algunos con malformaciones genéticas.

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14 de abril de 2026 a las 5:21 p. m.
Dumek Turbay, Esmeralda Hernández, Juan Carlos Losada y Andrea Padilla.
Dumek Turbay, Esmeralda Hernández, Juan Carlos Losada y Andrea Padilla. Foto: SEMANA

El anuncio de la ministra de Medio Ambiente, Irene Vélez, sobre el sacrificio de 80 hipopótamos que llegaron a Colombia cuando el narcotraficante Pablo Escobar llegó a la Hacienda Nápoles, en el Magdalena Medio, y se fueron reproduciendo, algunos con malformaciones genéticas, encendió las alarmas entre los animalistas.

El procedimiento se llama eutanasia física y química y pretende reducir el número de animales de esta especie que deambulan sin control alguno por las calles, escuelas y centros poblados de Doradal y zonas aledañas. En algunos casos, se han reportado accidentes.

“Tras más de 40 años, el país adopta decisiones técnicas para avanzar en la reducción progresiva de su población, el cuidado de los ecosistemas y las comunidades”, informó la ministra de Medio Ambiente, Irene Vélez.

Aunque el Gobierno de Gustavo Petro y sus antecesores han buscado ponerle punto final a la proliferación de estos animales, incluso con la castración, todo ha sido en vano. El sacrificio parece ser la salida más urgente, al menos de momento.

La noticia encendió las alarmas entre la clase política del país.

El alcalde de Cartagena, Dumek Turbay, dijo que como defensor de la causa animalista, “no puedo dejar pasar la oportunidad de manifestar mi posición sobre los 80 hipopótamos que serán sacrificados, noticia que confirmó recientemente el MinAmbiente. A simple vista, la eutanasia a los hipopótamos es un asunto que causa indignación y rechazo, se lee macabro porque están sanos; pero en contexto, el problema es más profundo y complejo, y no nació en este Gobierno, se generó hace más de 30 años cuando el genocida Pablo Escobar, desde sus delirios de todopoderoso, se le ocurrió sacar a varias especies animales de su entorno natural para traerlos a la Hacienda Nápoles, en el Magdalena Medio”.

Tras el accidente que causó un hipopótamo en carreteras del departamento de Antioquia, el ente de control hizo el pedido al Consejo de Estado (imagen de referencia)
Los hipopótamos los trajo Pablo Escobar. Foto: getty Images / Anadolu Agency

Turbay reconoce que es compleja la situación porque por años han deambulado libres y sin amenaza de fauna local, “reproduciéndose en un ambiente al que no pertenecen. Además, es una especie invasora de alto riesgo. Ahora, si otros gobiernos omitieron abordar la situación, este o los que vengan deberán resolver. Porque si no se interviene y controla su población, que crece exponencialmente, puede generar un impacto sin precedentes en los ecosistemas locales y riesgos para las comunidades que los rodean”.

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Y siguió: “Tengo entendido que ninguno de los países contactados, entre esos India, los quiso recibir en algún zoológico o santuario. La pregunta es: ¿existe alguna otra alternativa al sacrificio? Mirémoslo, agotemos las posibilidades. Tengo entendido que Vantara, en India, un gigantesco centro de rescate, tratamiento y rehabilitación de animales, hizo contacto con grupos ambientalistas colombianos para presentar un programa integral que resolvía el tema de los hipopótamos en Colombia sin acudir al sacrificio. La idea es reducir la población de la especie en el país. Además, no genera grandes costos. Pero, como todo lo público, lo único que toca patinar son los trámites de la documentación requerida para la ejecución del programa, dispendioso pero necesario. Sé que el Gobierno Nacional está mirando posibilidades; ojalá la Ministra evalúe esa opción, una alternativa viable que respete la vida de los animales”, afirmó Turbay.

El Debate, entrevista con el alcalde de Cartagena, Dumek Turbay Paz.
El alcalde de Cartagena, Dumek Turbay Paz. Foto: Alejandro Acosta

Por su parte, el congresista del Partido Liberal, Juan Carlos Losada, dijo que esta es una de las decisiones más dolorosas posibles viniendo del Gobierno que ha jurado defender la vida.

“Quiero decir que por ningún motivo crean que desconozco la gravedad de este asunto”, afirmó en un video que divulgó en sus redes sociales.

“Yo lo que no acepto es que esta decisión se tome sin haber agotado todas las otras posibilidades. Lo único que le pido a la ministra es que, antes de causarle la muerte químicamente a un hipopótamo en este país, se agoten todas las medidas”, dijo.

“Esto es un funeral, no es una cosa para celebrar. Es motivo de dolor para todos los colombianos”, añadió.

Representante Juan Carlos Losada en el debate de regularización del cannabis de uso adulto.
Representante Juan Carlos Losada. Foto: Cortesía

Entretanto, la senadora de la Alianza Verde, Andrea Padilla, preguntó: “¿Colombia potencial de la vida?”. Recordó que la vida y la dignidad de los animales deben ser salvaguardadas y que “cualquier decisión que implique acabar con su vida debe ser, por lo menos, pasada por un filtro muy fino”.

Andrea Padilla,senadora activista por los derechos de los animales.
Andrea Padilla,senadora activista por los derechos de los animales. Foto: NATALIA BETANCOURT

La senadora del Pacto Histórico, Esmeralda Hernández, también se refirió al tema.

“Yo no me opongo a la eutanasia como última opción y como parte de un plan integral (y solo con el método químico; me opongo al fusil sanitario). Pero también cuestiono varias cosas: no es una medida para celebrar. Es el resultado de la inoperancia que deja de nuevo a los animales como víctimas”.

Esmeralda Hernández, senadora del Pacto Histórico.
Esmeralda Hernández, senadora del Pacto Histórico. Foto: JUAN CARLOS SIERRA

No se puede normalizar matar animales para resolver un problema cuya única responsabilidad es del Estado y de la sociedad. Y ojalá con la misma vehemencia se presionara para resolver el problema de la ganadería extensiva. Los hipopótamos son un chiste mal contado comparado con el efecto devastador de la ganadería sobre la biodiversidad. Pero como ahí está el negocio, es un problema intocable y cero mediático”.

El debate está abierto entre la clase política, pero el Ministerio de Medio Ambiente ya tomó la decisión.