Durante el pasado domingo, Perú vivió una álgida jornada electoral, que trajo consigo unos apretados resultados electorales. Tras la contabilización de los votos, se concluyó un empate técnico entre la candidata del partido Fuerza Popular, Keiko Fujimori, y el izquierdista Roberto Sánchez.

Hace algunos minutos se conoció que, con el 92% de las mesas contabilizadas, Keiko Fujimori tiene el 50,18 %, con cerca de 8.710.155 votos, frente a su contendor Roberto Sánchez, que tiene el 49,81%, con 8.624.224 votos.
Esa ventaja de menos de un punto corre riesgo de evaporarse a medida que sigan llegando los votos de las zonas rurales, donde Sánchez ha dominado. Para declarar un ganador deberán además ser revisadas actas impugnadas que contienen unos 400.000 votos, lo que puede llevar días.
Ondeando banderas de sus partidos, miles de seguidores se congregaron el domingo en dos sectores de la capital peruana para celebrar por adelantado a sus candidatos.
“Nos encontramos en un empate técnico, hasta el momento no hay ningún ganador. Serán días largos”, afirmó Fujimori ante sus seguidores, a quienes pidió paciencia.

Entre cantos de “¡Sí se pudo!”, Sánchez dijo reconocer que hay un “empate”. “Que prosiga el conteo en los estándares de una elección transparente”, expresó en una plaza llena de seguidores.
En su cuarto intento de llegar a la presidencia, la hija del expresidente autócrata Alberto Fujimori (1990-2000) enfrentó a Sánchez, heredero político del exmandatario Pedro Castillo, preso por un fallido autogolpe de Estado de 2022.
Muchos votantes dijeron esperar que las elecciones pongan fin a la criminalidad que azota al país y la turbulencia política que dejó a Perú con ocho presidentes desde 2016.
Este es el escenario electoral
El escenario sería más complicado de lo que parece. Esto dado que la legislación peruana precisa que para la elección se tiene que haber obtenido con más de la mitad de los votos válidos, sin computar los votos viciados y en blanco. Esto significa que la base de cálculo puede cambiar, dependiendo de la proporción de votos impugnados o en blanco que se registren.
La norma indica que gana el candidato que obtenga más votos válidos de los dos candidatos en competencia. Es decir, hoy no hay un umbral mínimo ni un porcentaje requerido. En el balotaje, la lógica es de mayoría relativa entre dos. Es decir, un voto válido de ventaja es suficiente para ganar.

Cuando los márgenes son estrechos, el sistema electoral peruano funciona con una lentitud sin límites. Esto dado que las actas deben ser observadas desde las oficinas descentralizadas de procesos electorales (ODPE), hasta las audiencias públicas de los JEE y las apelaciones ante el JNE. Esto provoca que la proclamación del ganador se extienda varios días después del resultado.

Los funcionarios electorales de Perú han contemplado que hacia mediados de julio podría conocerse la proclamación del ganador de la segunda vuelta presidencial. En este proceso entregarán las credenciales correspondientes y se hará paso a la posesión del candidato que haya obtenido la ventaja.
El peligro del comunismo
Keiko, como la llaman, prometió “orden” y prosperidad, y advirtió del peligro del “comunismo”.
Sánchez moderó su discurso de “cambio radical”, se distanció de los ultranacionalistas, y dijo a AFP que quiere una relación “respetuosa” con Washington.

El izquierdista acusa a Fujimori de ser parte de la “dictadura” del poderoso Congreso -donde ella tiene influencia- que derriba presidentes.
Sin afectar el balotaje, un juez lo envió a juicio por presuntas anomalías financieras en su partido. Si gana tendría inmunidad, pero quedaría vulnerable ante un parlamento inclinado a la derecha.
“El ganador tendrá a la mitad del país en contra y una débil legitimidad” por lo que, sin mayoría legislativa, deberá “construir una coalición para gobernar”, dijo a AFP el politólogo Paulo Vilca.
El vencedor sustituirá, a partir del 28 de julio, al presidente interino José María Balcázar para un mandato de cinco años.
*Con información de AFP
