El gobierno de Estados Unidos acusó este lunes a Cuba de haber liderado una campaña de “espionaje y subversión” dentro de su territorio durante casi seis décadas.

“Es una campaña que se ha infiltrado en las más altas esferas del gobierno de Estados Unidos”, además de reclutar y formar “generaciones de activistas” y respaldar el “terrorismo de izquierda”, acusó un informe especial divulgado por el Departamento de Estado, en cabeza de Marco Rubio.
Estas acusaciones forman parte de una campaña de creciente presión del gobierno de Donald Trump sobre la isla, que afronta su peor crisis económica en décadas.
El triunfo de la Revolución castrista en 1959 fue recibido inicialmente con beneplácito por Washington, pero el contexto de la Guerra Fría pronto desbarató cualquier tentativa de relación pacífica.
For more than six decades, the Cuban regime has been the leading sponsor of radical leftism and Third Worldism in the United States.
— Secretary Marco Rubio (@SecRubio) July 20, 2026
The State Department is exposing the full history of Cuban espionage and subversion in our country.
The American people deserve to know.…
“Durante más de seis décadas, el régimen cubano ha sido el principal patrocinador del radicalismo izquierdista y del tercermundismo en Estados Unidos”, señaló Rubio en sus redes sociales.
Así mismo, aseguró que el Departamento de Estado está exponiendo la historia completa del espionaje y la subversión cubanos en su país. “El pueblo estadounidense merece saberlo”, señaló Rubio.
Washington impuso rápidamente sanciones al nuevo régimen que lideraba Fidel Castro, que nacionalizó empresas estadounidenses, y éste a su vez respondió con un acercamiento a Moscú y el bloque comunista.

La campaña de acoso mutuo se prolongó durante décadas.
El gobierno estadounidense organizó múltiples intentos de asesinato de Castro, y a su vez La Habana acogió, entrenó y respaldó movimientos guerrilleros en el Tercer Mundo, y en especial en América Latina y el Caribe.
El informe del Departamento de Estado reconoce que “La Habana nunca tuvo la capacidad de derrotar a Estados Unidos en un conflicto armado convencional”.
“En cambio, los cubanos perfeccionaron un nuevo modelo para una larga guerra de desgaste, organizado en torno al espionaje, la infiltración, el sabotaje, redes de aliados y una infraestructura revolucionaria diseñada para volcar a Estados Unidos contra sí mismo”, indicó.
