Facebook anunció el jueves que pedirá a expertos independientes que decidan si debe mantenerse la suspensión de la cuenta de Donald Trump por “fomentar la insurrección”.
Esta red social e Instagram vetaron a Trump luego del asalto al Capitolio perpetrado por sus simpatizantes el 6 de enero, en un ataque que condujo al ahora expresidente estadounidense a un segundo juicio político.
Facebook está derivando la decisión a su junta de supervisión independiente, conocida coloquialmente como la “suprema corte” de esa red social, la cual puede tomar decisiones vinculantes que incluso su director ejecutivo Mark Zuckerberg debe acatar.
“Creemos que nuestra decisión fue correcta y necesaria”, dijo el vicepresidente de asuntos mundiales Nick Clegg, en un blog.

“Nuestra decisión de suspender el acceso del entonces presidente Donald Trump fue tomada en circunstancias extraordinarias: un presidente de Estados Unidos fomentando una violenta insurrección concebida para torcer la transición pacífica del poder, cinco personas muertas, legisladores huyendo de la sede de la democracia”.
Circunstancias sin precedentes llevan a decisiones sin precedentes, razonó Clegg, un exviceprimer ministro británico.
La junta de supervisión, que fue constituida el año pasado en medio del temor a la desinformación y las manipulaciones en torno a las elecciones de Estados Unidos, tiene como tarea tomar la decisión en apelaciones relativas a material eliminado o mantenido en la mayor red social del mundo.

El acceso de Trump a su cuenta en Facebook está suspendido hasta que la junta tome una decisión, según Clegg.
“Esperamos, dada la justificaciones de nuestras acciones del 7 de enero, que decida mantener la opción que tomamos”, afirmó.
Además del fallo, Facebook dará la bienvenida a “recomendaciones de la junta sobre suspensiones cuando el usuario es un líder político”, añadió.
Las reacciones al veto a Trump fueron desde críticas a Facebook por no haberlo suspendido antes hasta enojo porque se haya acallado su voz.
“Hemos adoptado la opinión de que en las democracias abiertas la gente tiene derecho a escuchar lo que dicen sus políticos –lo bueno, lo malo y lo feo– para que se les pueda exigir cuentas, pero eso nunca significa que los políticos puedan decir cualquier cosa que se les antoje”, apuntó Clegg.
Los integrantes de esa junta son de varios países e incluye a juristas, activistas de los derechos humanos, periodistas, laureados con el Premio Nobel y un exprimer ministro de Dinamarca.

Por su parte, Twitter suspendió hace dos semanas “de manera permanente” la cuenta de Donald Trump, evocando los riesgos de “una mayor incitación a la violencia” de parte del mandatario estadounidense saliente, dos días después de la invasión de sus seguidores en el Capitolio.
“Después de una cuidadosa consideración de los tuits recientes de @realDonaldTrump y el contexto actual, incluida la forma en que se interpretan (...), hemos suspendido la cuenta por tiempo indefinido debido al riesgo de una mayor incitación a la violencia” del presidente saliente, dijo la compañía en un comunicado.
La red social recientemente había borrado varios tuits del mandatario, que no ha dejado de disputar la legitimidad de su derrota electoral en noviembre, y ya había suspendido su cuenta por 12 horas antes de reactivarla.
Otras redes sociales como Facebook, Snapchat o Twitch ya habían tomado esa medida, pero en el caso de Twitter es significativo porque ha sido la plataforma preferida de Trump desde que estaba en campaña electoral en 2016.
