ENTREVISTA

¿A qué fue Gustavo Petro a Caracas? ¿Existió una doble agenda? Excanciller responde

Guillermo Fernández de Soto y Andrés Rugeles, presidente y vicepresidente del Consejo Colombiano de Relaciones Internacionales, hablan de la urgencia de corregir el rumbo en materia internacional. Presentan su nuevo libro.

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25 de abril de 2026 a las 3:17 a. m.
Guillermo Fernández de Soto, presidente del Consejo Colombiano de Relaciones InternacionalesAndrés Rugeles, vicepresidente del Consejo Colombiano de Relaciones Internacionales
Guillermo Fernández de Soto, presidente del Consejo Colombiano de Relaciones InternacionalesAndrés Rugeles, vicepresidente del Consejo Colombiano de Relaciones Internacionales Foto: GUILLERMO TORRES REINA-SEMANA

SEMANA: Ustedes acaban de lanzar Colombia global, un libro que propone una hoja de ruta en política exterior para el próximo presidente. ¿Por qué se aventuraron a esta tarea?

Guillermo Fernández de Soto: Este libro tiene un sentido de bien público muy grande. No es para nosotros, sino para aportar en la comprensión que tiene, en este mundo tan complejo, la política internacional.

Yo creo que la gente joven está esperando que se le diga de dónde venimos y hacia dónde debe ir hoy Colombia en un mundo tan diferente como el que propone el gobierno de Petro. Este libro se dirige a corregir el camino y a recuperar la voz, el prestigio y la influencia internacional de Colombia.

SEMANA: El libro tiene la tesis de que el país vive una pentacrisis. ¿Qué es eso?

Andrés Rugeles: Se ha dicho que el próximo presidente recibirá cuatro crisis: la fiscal, la de salud, la de energía y la de seguridad. Nosotros levantamos las manos y dijimos: ojo, acá hay una quinta, que es la política internacional. Esta se encuentra en uno de sus puntos más bajos y al vaivén de las emociones y los caprichos del gobernante.

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SEMANA: Doctor Fernández de Soto, usted fue canciller y embajador ante las Naciones Unidas. Hace un año nos dijo que la política exterior de Petro era un error histórico. ¿Qué tanto daño le ha hecho este Gobierno a la diplomacia?

G.F.: Eso fue una crítica, pero al mismo tiempo fue un consejo, porque ha sido muy difícil el diálogo con el presidente y con su equipo. Y lo que queremos es dar nuestra mirada a unos principios esenciales. El primero es respice omnia, que es mirar el universo, el conjunto. A su vez, debemos defender la democracia, el derecho internacional y la buena vecindad, entre otros.

Y la verdad es que en Colombia hemos cometido errores. El primero de ellos fue la destrucción del consenso interno en política internacional, lo que se traduce en que el país no ha podido defender adecuadamente sus intereses ni consolidar una inserción efectiva en el mundo actual.

El Tren de Aragua fue objeto de discusión en el pleno de la ONU. Mientras que Donald Trump los calificó como terroristas, Gustavo Petro afirmó que son delincuentes nacidos de la idea de bloquear a Venezuela. La Corte Suprema ya dio el visto bueno para la extradición de Larry Changa.
Gustavo Petro, presidente de Colombia. Foto: PRESIDENCIA

SEMANA: En esos desafíos que tendrá Colombia, quizás un peso pesado sea Venezuela. ¿Cómo ven las cosas?

A.R.: A propósito de Venezuela, quisiera enfatizar que es muy importante que esta política exterior tenga principios, porque estos son los que marcan las líneas rojas. Si una política exterior solo defiende ciertos intereses, podemos caer en determinados momentos en el vacío.

Si se privilegian solo intereses comerciales, prácticamente Colombia terminaría siendo un mercachifle a nivel internacional y aliada de los autócratas. Ese no es el camino. Esta debe ser una política internacional realista basada en valores. A lo que voy con eso es que se debe negociar con Venezuela, pero ello requiere unas líneas rojas y la primera es la defensa de la democracia, la realización de unas elecciones libres y transparentes y la recuperación de la institucionalidad.

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Tenemos una frontera viva de más de 2.200 kilómetros, población migrante y familias colombovenezolanas, y una economía con un potencial muy grande en el país hermano. Nuestra aproximación debe tener un sentido integral. Se deben incluir los temas de defensa de la democracia y protección de los derechos humanos, seguridad y lucha contra el crimen organizado transnacional, desarrollo fronterizo, migración, protección de cuencas, mecanismos binacionales, entre otros.

SEMANA: El presidente Petro viajó a Caracas el pasado viernes. ¿Cómo vio esa visita?

G.F.S.: No está claro a qué fue el presidente Petro a Caracas. Si dialogó sobre seguridad e inteligencia, como lo han registrado algunos medios, o si existió una doble agenda. ¿Se habló de las elecciones en Colombia y también de las que están pendientes en Venezuela para dilatarlas?

En todo momento, uno debe ser claro ante la opinión pública a qué viaja a un país. Hay que reconocer que Delcy Rodríguez ha hecho un esfuerzo muy grande, en medio de unas circunstancias complejas. Claro que no es María Corina, y que en Venezuela hay unas rivalidades muy profundas entre grupos de la sociedad que hacen que no sea fácil ese posicionamiento.

Encuentro en Caracas entre los presidentes de Colombia Gustavo Petro y de Venezuela Delcy Rodríguez
Encuentro en Caracas entre los presidentes de Colombia Gustavo Petro y de Venezuela Delcy Rodríguez Foto: Presidencia de la República

Es muy importante hacer alianzas con países que piensen como uno. De lo contrario, va a ser muy difícil. Pero ello exige una política de liderazgo. Sin aliados, se pasa desapercibido.A.R.: Hay que concebir que la relación dejó de ser bilateral con Venezuela. Hoy hay una relación trilateral. Es decir, la relación con Caracas pasa también por Washington. Eso hay que leerlo y entenderlo así de claro. Considero que una Venezuela en democracia abrirá enormes oportunidades.

Los empresarios colombianos están llamados a jugar un rol clave en la reconstrucción del hermano país. Se iniciaría una nueva etapa de crecimiento que requiere todo nuestro liderazgo, capacidad de emprendimiento y visión de largo plazo. Esta configuración podría definirse como “el triángulo de la prosperidad” (Estados Unidos, Colombia y Venezuela). El próximo gobierno de Colombia debe trabajar en esa dirección.

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SEMANA: Hay una tensión muy grande con Ecuador, que creció tras la entrevista del presidente Noboa en SEMANA. ¿Qué tanto daño nos hace eso?

G.F.: Siempre será equivocado pelear con los vecinos. De la noche a la mañana vino toda esta guerra de aranceles con Ecuador. El problema de la frontera con Ecuador es un problema delicado, con variables de seguridad, económicas y humanas. Creo que Colombia no lo ha atendido bien, y eso ha llevado a que Ecuador tampoco lo maneje bien.

Hemos caído en una trampa inocente porque es uno de nuestros socios más cercanos. Yo creo que esas relaciones hay que cambiarlas, hay que renovarlas. Es un error mantener esa pelea.

SEMANA: ¿Usted también teme que estas salidas de política exterior del Gobierno Petro sean electorales?

G.F.: No tendría nada raro, o, perdón, entre comillas, que eso sea “un torpedo a la política interna”. Mientras no tengamos un consenso interno, no seremos un socio confiable. La Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, que durante muchos años cumplió un trabajo excepcional, quedó como un cementerio.

Colombia debe ser un buen vecino, pero eso ya es una tarea del próximo presidente, porque creo que a Petro ya no le alcanza.

Daniel Noboa Gustavo Petro
Daniel Noboa y Gustavo Petro. Foto: Getty Images / Presidencia

SEMANA: Les quiero hacer una pregunta final sobre un capítulo muy interesante del libro, y es la descripción del mundo en que vivimos hoy. ¿Qué fue lo que cambió en los últimos años?

A.R.: Nos cambió todo de la noche a la mañana. Cuando creíamos que el fin de la Guerra Fría nos iba a dejar un mundo más seguro y estable, nos levantamos y nos hemos dado cuenta de que este mundo es más frágil, más volátil, más polarizado.

Lo que encontramos hoy es que estamos en un momento de transición, donde la tecnología, los algoritmos y las fuentes de poder cada vez más dispersas están trazando nuevos horizontes. Estamos en un cambio de época en el que, a su vez, cambiaron los paradigmas.

El primer ministro de Canadá decía que si uno no forma parte de ese cambio de las reglas de juego, termina estando en el menú y se lo comen. Este es el llamado que le hacemos a Colombia: a mantener un rol activo, a estar en la mesa.

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SEMANA: A usted, doctor Fernández de Soto, le debe doler este mundo en el que la ONU se ha desdibujado tanto. ¿Cómo afecta esa crisis del multilateralismo a Colombia?

G.F.: Creo que América Latina tiene todavía la posibilidad de reconstruir, por ejemplo, un multilateralismo renovado. Para Colombia, el multilateralismo ha sido esencial en la defensa de sus intereses. Aquí en Bogotá se creó la OEA, y creo que Colombia jugó un rol muy importante con unas figuras que habían tenido un papel clave.

El multilateralismo también ha cumplido unas tareas muy significativas en materia de refugiados, asilos, desarrollo sostenible y conflictos internacionales. No con todo el éxito que la gente quisiera, pero si no tuviéramos Naciones Unidas, si no tuviéramos la OEA, seguramente estaríamos creándolas.