El presidente Gustavo Petro llega este viernes a Caracas en un momento en que Venezuela atraviesa su mayor transformación política en décadas. Sin Nicolás Maduro, bajo la tutela de Washington y con una presidenta encargada que desmantela en silencio el aparato de poder del chavismo mientras abre las puertas a los inversores occidentales, la reunión con Delcy Rodríguez parece ser mucho más que una cumbre bilateral de seguridad.

La cita representa el primer encuentro oficial de Rodríguez con un jefe de Estado vecino desde que llegó al poder en enero, luego de la captura de Maduro por fuerzas especiales estadounidenses. Para Colombia, es también el primer contacto de Petro con la nueva Venezuela, ya que la última vez que el mandatario estuvo en Caracas fue en abril de 2024, cuando Maduro aún gobernaba.
Según se conoce, la agenda estará marcada no solo por la seguridad fronteriza y la cooperación energética, sino también por la influencia de Estados Unidos en la nueva etapa política venezolana.

Según el propio mandatario colombiano, en febrero sostuvo una conversación con Trump en la que ambos dialogaron sobre la reactivación de Venezuela con apoyo de Colombia y sobre el papel que debería desempeñar Washington, que, a juicio de Petro, tendría que pasar por el levantamiento de sanciones.
La administración Trump, por su parte, ha usado las sanciones como palanca de presión sobre Caracas y monitorea de cerca los movimientos de Rodríguez, pero ha ido retirando algunos de los embargos económicos sobre el vecino país.

Petro ha planteado que el chavismo y la oposición venezolana deberían conformar un gobierno de “cogobernanza” durante uno o dos años antes de llegar a elecciones que, a su juicio, deben ser verdaderamente libres. Una propuesta altamente rechazada por miembros de la oposición democrática, como María Corina Machado.

La reunión también tiene en el trasfondo la cooperación energética. Colombia enfrenta un déficit de gas natural que podría cubrirse parcialmente con suministros venezolanos, una posibilidad que el gobierno Petro ha explorado en los últimos meses. Con las sanciones estadounidenses parcialmente levantadas, Chevron ampliando su producción en la Faja del Orinoco y el FMI restableciendo relaciones con Caracas, Venezuela comienza a reintegrarse al sistema energético y financiero internacional.
La de este viernes es el segundo intento de reunión. El primer encuentro estaba programado para el 13 de marzo en Cúcuta, pero fue cancelado a última hora por Venezuela, que alegó razones de seguridad. Fue Petro quien insistió y ofreció desplazarse hasta Caracas. “Si Mahoma no viene a mí, yo voy a la montaña”, dijo el mandatario desde Barcelona, donde anunció el viaje durante una gira en España.

La canciller Rosa Villavicencio llegó este jueves a Caracas para ultimar los detalles e instalar la cumbre, denominada oficialmente III Reunión de la Comisión de Vecindad e Integración Colombia-Venezuela, en la Casa Amarilla. “Colombia y Venezuela no son solo países vecinos. Son naciones hermanas, unidas por la historia, por la cultura, por la geografía y, sobre todo, por sus pueblos”, afirmó.
