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Getulio Vargas: el presidente brasilero que fue ficha clave en la II Guerra Mundial

Hace 80 años, un grupo de soldados brasileros peleó en Europa en medio del conflicto mundial. Ana Mauad, Doctora en Relaciones Internacionales de la Universidad de Brasilia cuenta aspectos de la fascinante vida política de este personaje histórico.


SEMANA: ¿Cómo llego Getulio Vargas al poder?

Ana Mauad (A.M.): Fue en 1930. Pero hay que entender que la República era joven y la democracia no estaba bien establecida. San Pablo y Mina de Gerais se alternaban el gobierno del país. Era la política del café con leche porque uno producía el café y el otro la leche. En el año 30, el presidente Vargas rompió con esta lógica de intercambio en el poder con una alianza liberal liderada por él. En las elecciones gana oficialmente el candidato de San Pablo, pero se genera una crisis porque el vicepresidente de Getulio es asesinado, y aunque el hecho no tenía nada que ver con el proceso electoral, esos eventos impulsan una revuelta popular que genera un apoyo al candidato de una elección que fue violenta y fraudulenta. Eso hace que llegue a la presidencia, aunque no la ganó oficialmente.

SEMANA: Hitler, Mussolini, el general Franco, todos ellos lo felicitaron por su llegada al poder. ¿Por qué?

A.M.: Él era una figura muy compleja, pero algo que sobresale es que era un gran negociador pragmático. Esa aproximación con regímenes fascistas fue una manera de ampliar su margen de negociación con Estados Unidos. Había una competencia para saber de que lado estaba Brasil y lo manejó muy bien, hasta que tuvo que hacer alianza con Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Era tradicional, machista, autoritario, del interior, de las provincias ganaderas, pero había límites. No era como Hitler o Mussolini.

SEMANA: Su primer gobierno fue largo. ¿Cómo se divide?

A.M.: Es un momento turbulento de Brasil y él se queda en el poder hasta 1945, y en 15 años tiene diferentes fases: la primera que es el gobierno provisorio, que va hasta el año de 1934. En esa época empieza el periodo constitucional y en 1937 entra en la fase del Estado nuevo, que tiene inspiración en el estado fascista italiano de Mussolini. Es considerada una dictadura con cierre de los partidos políticos, control de los gobiernos locales y es muy cercano a los regímenes fascistas.

Presidente Roosevelt y Presidente Vargas. El presidente Getulio Vargas de Brasil conversa con el presidente Roosevelt en una conferencia a bordo de un destructor estadounidense en el puerto del río Potengi en Natal, Brasil, 1943 (Foto de: Universal History Archive / Universal Images Group a través de Getty Images)
Presidente Roosevelt y Presidente Vargas. El presidente Getulio Vargas de Brasil conversa con el presidente Roosevelt en una conferencia a bordo de un destructor estadounidense en el puerto del río Potengi en Natal, Brasil, 1943. - Foto: Universal Images Group via Getty

SEMANA: En la etapa previa a la guerra negociaba con Europa y Alemania y con Estados Unidos. ¿Cómo logró ser independiente en un momento en que las tensiones entre esos países exigían tomar partido?

A.M.: Getulio tenía un plan de modernización de Brasil. Era un país que empezaba a desarrollar su industria. Uno de los planes era que la economía fuera viento en popa para él poder seguir en el poder. El precio del café cayó en la crisis del 29 y sabía que había que encontrar ingresos y su apuesta era la siderurgia. Trató de ser neutro en 1930 para beneficiarse y mantuvo ese balance muy bien, pero más o menos en junio de 1940 hace un discurso celebrando los hechos de la guerra desde el lado el eje y celebra la invasión de Francia por Alemania. Eso fue la última exposición pública en apoyo a esas dictaduras. Pero eso fue hábil, porque eso sirvió para presionar a Estados Unidos para que mandara la plata prometida a Brasil para su industria siderúrgica. Pocos meses después del discurso se desembolsa la plata por parte de Estados Unidos, que ingresó en 1941. Toda esta movilización previa es un ensayo de cómo será la participación de Estados Unidos y cuando ya entra a Brasil estaba más aliado de Estados unidos porque había mantenido la palabra de los préstamos. Él aplazó lo máximo posible definir de qué lado estaba en la guerra. Pero también hacia otros discursos y estaba del lado de Estados Unidos: jugaba los dos juegos.

SEMANA: ¿Qué hechos concretos lo llevaron a decir ‘me voy con los aliados’?

A.M.: Además de la negociación hay otro hecho: el ataque de submarinos alemanes a navíos brasileños y ese fue el último hecho. Declaró la guerra al eje, fue enero de 1942. Eso hizo más fácil la toma de la decisión por parte de Getulio.

SEMANA: ¿Cómo participó Brasil en la guerra y que recibió a cambio?

A.M.: Participó en batallas en Italia contra los alemanes, pero esa batalla fue con una parte del ejército que ya estaba muy debilitado, fue en el 1942, ya estaba Alemania con pérdidas sustanciales. Fue importante para el desarrollo de las fuerzas armadas de Brasil y tiene simbolismo que hasta hoy se celebra. Se llamaban los brazinhas y hasta hoy tienen mucho reconocimiento. De hecho, Bolsonaro fue al sitio donde estuvieron ellos. Fueron como 25.000 hombres incluidos los que estaban en Italia, pero también estuvo la Fuerza Aérea. El país perdió más o menos 2.000 en batalla. Esa participación logró que el ejército recibiera más atención del Estado y que se desarrollara más.

SEMANA: Ser aliado de Estados Unidos le significó muchas cosas…

A.M.: Sí, eso permitió la instalación de bases militares en Belén, en Natal y algunas permanecen hasta hoy desactivadas, pero están ahí como memoria de la Guerra Mundial. Pero la mayor ganancia fue en las inversiones para el desarrollo de la siderurgia en Brasil. Fue la gran negociación de Vargas para desarrollar la siderurgia y lo logró.

SEMANA: ¿Brasil logró así predominancia como potencia en LA?

A.M.: Ese fue el discurso usado por Getulio y que seguiría en los siguientes años. Es parte de la identidad de la política exterior: que somos lideres de Suramérica por tamaño, por economía y por ser aliados de Estados Unidos en Suramérica. Eso se intensificará más tarde, en 1964, durante otra dictadura militar. Getulio uso ese hecho histórico para decir que Brasil sería el gran líder de la región y eso sigue hoy como parte importante de la política exterior.

SEMANA: ¿Por qué un personaje como el tan prominente se suicida?

A.M.: Es muy interesante. El sale del Gobierno en 1945 y regresa en 1950 por el voto. Es el Getulio electo directamente, pero cuando asume el escenario mundial es distinto. Ya no hay como negociar la posición de Brasil como lo hizo en 1940. Él llega al poder con la idea de que puede replicar las negociaciones, pero ahí ya no hay espacio para hacerlo con Estados Unidos. El queda con un espacio reducido de negociación y eso hace difícil mantener la popularidad de su gobierno. Ese escenario internacional complica su situación en la política doméstica. Recibe oposición de derecha y de la izquierda. Tiene política impopular como creación de Petrobras y la nacionalización del petróleo, el incremento de 100 % de salario mínimo. Entonces el Getulio de 1953 sufre presiones tanto internas como externas. De los líderes comunistas, los empresarios, hay tensión grande en Brasil y externamente hay fragilidad. En este escenario él acepta la renuncia, pero en lugar de salir caminando del palacio termina su vida con un tiro en el pecho.

SEMANA: ¿Y así sin decir nada?

A.M.: El deja una carta que es hoy una de las más importantes de la historia política de Brasil en la que dice “dejo la vida para entrar a la historia”. Es muy egocéntrica. El menciona que ese acto es para sobrevivir a las presiones de las fuerzas invisibles que tienen ganas de dominar Brasil y no quieren que Brasil siga su camino de desarrollo que él quiere para su país.